Un perro fue nominado al Oscar hace más de treinta años

A pocos días de celebrar la 91 ceremonia de los Premios Oscar, ya nos vamos preparando para vibrar con una de las entregas más esperadas de los últimos años. Películas tan diversas como las predilectas Roma, La Favorita y Green Book competirán contra blockbusters con el sabor clásico de premios que tanto gustan a la Academia, como Black Panther, Bohemian Rhapsody o Ha nacido una estrella. Y entre medias, los dramas político de turno, El vicio del poder e Infiltrados en el KKKlan.

Hay opciones para todos los gustos. Marvel podría hacer historia con la primera película de superhéroes que gane el Oscar más importante; pero también podría hacerlo Roma siendo la primera producción de habla extranjera (y de habla hispana) que podría conseguir el premio máximo. E, incluso, colocar a la industria streaming en el corazón de Hollywood con la primera producción de Netflix que alcance el Oscar a mejor película. El 24 de febrero puede pasar de todo, pero lo que no podemos negar es que la Academia por fin ha prestado atención a las peticiones de diversidad, nominando a películas sobre racismo, protagonizadas por mujeres o por afroamericanos. Sin embargo, ¿sabías que la diversidad no fue un problema en otras ocasiones? Aunque no se nominan a mujeres directoras o intérpretes de color con frecuencia, hasta los perros han tenido su hueco.

Así es. Mientras Uggie de The Artist se paseó por la alfombra roja de los Oscar y cuenta con su estrella en el Paseo de la Fama, en 1985 otro perro fue nominado como guionista de ‘Greystoke, la leyenda de Tarzán, el rey de los monos’.

Un perro estuvo una vez nominado al Oscar (Imágenes: ©Warner Bros./©Gtres)
Un perro estuvo una vez nominado al Oscar (Gtres)

Fue en la ceremonia número 57, cuando los responsables del libreto inspirado en la novela de Edgar Rice Burroughs, Michael Austin y P.H. Vazak, fueron nominados a mejor guión adaptado. Pero lo que muchos no saben es que P.H. Vazak era un perro…

Era la mascota de Robert Towne, el oscarizado escritor del guion de Chinatown y el otro guionista responsable que exigió a Warner Bros. que colocara el nombre de su perro en lugar del suyo en los créditos de la película.

¿Por qué no quiso que su nombre apareciera en la película ni en los premios? Porque estaba enfadado con el estudio. Towne iba a dirigir esta versión de Tarzán que él mismo había escrito, pero los ejecutivos de Warner lo reemplazaron por Hugh Hudson después de que su ópera prima como cineasta, La mejor marca (Personal best), fuera un fracaso de taquilla.

Robert Towne, guionista original de Greystoke
Robert Towne, guionista original de Greystoke (Warner Bros)

Towne estaba muy disgustado con el estudio. “A Robert nunca le gustó” confesó Hudson a The Hollywood Reporter hace un par de años. Era su bebé, pero lo había vendido y cuando hicimos la película, colocó el nombre de su perro”.

Towne vendió el guión de Tarzán para poder financiar su primera película ocho años después de ganar el Oscar por Chinatown -un guion recordado como uno de los mejores de la historia- y con la promesa de que iba a ser él quien se encargara de trasladarlo a la gran pantalla. Pero el guionista no contó con que el fracaso de su película podía anular sus posibilidades de dirigirla. Y, enfadado, firmó el guión final con el nombre de su perro.

Christopher Lamberg en Greystoke
Christopher Lamberg en Greystoke (Warner Bros)

Si bien su reacción pueda resultar infantil, Towne tenía derecho de estar enfadado. Es cierto que fracasó con su debut como director, pero contaba con un currículo impresionante tras haber escrito series de éxito como The man from UNCLE, haber ayudado a Francis Ford Coppola con una escena de El Padrino y haberse ganado el apodo del “Doctor de los guiones”. Era uno de los mejores guionistas de la época y muchos recurrían a él para que ayudara a recortar o mejorar libretos, como por ejemplo, el de Bonnie and Clyde (1967).

Towne, que actualmente tiene 84 años, se ganó una reputación de difícil con el paso de los años, y su decisión de colocar el nombre de su perro en el crédito final de la película de Tarzán, no fue una novedad. A lo largo de su carrera, se enfadó con varios directores pidiendo que no pusieran su nombre en los créditos finales de una película. Lo hizo con su ex amigo Roger Corman, renunciando a mitad de proceso de La cabalgada de los malditos (1967); lo volvió a hacer con Cisco Pike – La policía y la droga (1972) tras pelearse con el director Bill L. Norton. Y el mismo año pidió que quitaran su nombre de Los nuevos centuriones tras quedarse disgustado con el metraje final.

A pesar de aquella burla macabra contra el estudio y la Academia, Towne siguió trabajando. Dirigió tres películas más, que tampoco alcanzaron el éxito esperado, y en los últimos años fue responsable de varias películas de Tom Cruise -como Misión Imposible I y II-y fue contratado como consejero ejecutivo en Mad Men.

Además de mejor guión adaptado, la película protagonizada por Christopher Lambert obtuvo otras dos nominaciones a mejor actor secundario para Ralph Richardson y mejor maquillaje. Pero no ganó ninguna.


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