¿Sabes qué significan los elementos del altar del Día de Muertos en México?

Maribel Barros

El día 2 de noviembre se celebra del Día de Muertos en México, una celebración que llama la atención no solo por su colorido, sino por su cercanía con la presencia de la muerte.

A pesar de que a algunos les resulta mórbido, para los mexicanos que siguen esta tradición, la muerte no se ve como una ausencia o una falta, sino que se concibe como una nueva etapa, y a los difuntos como presencias vivas que escuchan y sienten, pero que están en otro lugar (el Mictlán), y no como seres ajenos.

El Día de Muertos es una celebridad que llama a dialogar con el recuerdo de nuestros difuntos. Foto: Gabriel Perez / Getty Images.
El Día de Muertos es una celebridad que llama a dialogar con el recuerdo de nuestros difuntos. Foto: Gabriel Perez / Getty Images.

Durante la festividad, declarada Patrimonio Oral e Inmaterial por la UNESCO en 2003, se cree que los difuntos piden permiso para visitar el mundo de los vivos durante unos días, por lo que estos últimos los reciben en sus casas con una serie de elementos.

Es aquí donde entra el propósito del altar de muertos, con el cual se da la bienvenida a los difuntos, y se genera la posibilidad de estar cerca de ellos para poder dialogar con su recuerdo y su vida. En pocas palabras, se trata de un ritual que llama a la memoria, a recordar.

Cada elemento que se coloca en el altar tiene un propósito específico y aquí hacemos un repaso de los elementos más básicos y tradicionales.

  • Las flores sirven para adornar y aromatizar el lugar además de ayudar a guiar a los difuntos a las ofrendas, como recoge el portal del Gobierno de México. En algunas casas se acostumbra a deshojar las flores para crear con ellas un camino. Las más tradicionales son las flores de cempasuchil, aunque para los niños se suelen utilizar alhelíes y nubes.

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  • Agua. Representa la fuente de la vida, y la pureza del alma. Además, serviría para mitigar la sed de los difuntos tras el viaje.

  • Veladoras, cirios y velas. Se cree que su flama representa la luz, la fe y la esperanza, además de ayudar a guiar el camino de los difuntos. Además, de acuerdo con la revista México Desconocido, en algunas comunidades representarían el número de difuntos que llegarán de visita.

  • Copal e incienso. Además de limpiar y purificar el espacio de espíritus o energías negativas y así permitir la libre entrada de los difuntos familiares, servirían para sublimar y elevar las oraciones y aromatizar el espacio.

  • Izcuintli. Es el nombre náhuatl del perro Xoloescuincle, o Xoloitzcuintle, el fiel compañero de las almas que las ayuda a cruzar el río Chiconahuapan, para llegar al Mictlán, o el lugar de los muertos. Suele representarse con una figurita.

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  • Sal. Se utiliza como elemento purificador que ayudaría a que las almas de los difuntos no se corrompan durante su trayecto.

  • Pan. Este representa la fraternidad, además de simbolizar la eucaristía católica, y el ciclo de la vida, como recoge el diario El Universal.

  • Comida, dulces y alcohol. La idea es colocar en el altar aquellos alimentos y bebidas favoritas de los difuntos, de los cuales se cree que se alimentarían durante su visita.

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  • Fotografía de los difuntos. Se utilizan para honrar a la persona que el difunto fue en vida. En algunos lugares estas se suelen poner frente a espejos, para que los muertos puedan verse solo en reflejos, recordando que existen pero ya no están en el mundo de los vivos.

  • Calaveritas. Pueden ser de azúcar, chocolate, barro o yeso, y su función en el altar es recordarnos la siempre presente presencia de la muerte.

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  • Petate. Esta especie de tapete o esterilla hecha a base de palmas trenzadas sirve como cama sobre la cual los difuntos pueden descansar y como mantel para sus alimentos.

  • Arco. Su función es representar la puerta del Mictlán, o el lugar de los muertos. Se puede hacer de varias cosas, como flores y frutas.

  • Papel picado. Fungen como elemento decorativo y festivo, aunque en algunos lugares sus colores también tendrían un significado específico, como recoge el portal La Silla Rota: Blanco, para niños difuntos; negro, para los difuntos adultos, además de representar el Mictlán o lugar de los muertos; morado, como representación del luto; y amarillo como la luz y la fuerza de la vida que guía a los difuntos.

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  • Objetos personales. Se trata de artículos pertenecientes a los difuntos, y juguetes en el caso de los niños, que servirían para recordar y honrar su vida.

Niveles del altar

Si bien no necesariamente se arman así, los altares más tradicionales llegan a tener hasta siete niveles, y según un documento publicado por la Universidad de Veracruz estos representan los diferentes niveles de la existencia. Por lo mismo, en cada nivel se colocan diferentes elementos con diferentes propósitos.

Sin embargo, los altares se pueden armar en tres niveles básicos que, de acuerdo con Fernando Broca, un tlamatini de tradición, se pueden entender así:

  • Primer nivel, es el más terrenal, donde se coloca la comida y el alcohol para los difuntos. Este sería el más cercano al suelo.

  • Segundo nivel, aquí van las cosas más útiles, como los inciensos el fuego y las velas, que fungirían como un puente entre el mundo espiritual y el material. Este sería también el espacio del purgatorio, donde se pondrían las imágenes de los difuntos que queremos que salgan de ahí.

  • Tercer nivel, se colocan las fotografías que representan el espíritu y el espacio donde están los espíritus de nuestros ancestros. Aquí, además, se pondría el arco como la puerta entre ambos mundos. Este es el nivel superior del altar.

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Una celebración de varios días

A pesar de que el 2 de noviembre es el día de Muertos, las celebraciones empiezan desde el 28 de octubre, y cada día se destina a algo específico:

  • 28 de octubre, sería para recordar a los muertos que fueron asesinados o padecieron muertes violentas o trágicas.

  • 30 y 31 de octubre, son los días dedicados a los niños, especialmente aquellos que murieron sin ser bautizados y los más pequeñitos.

  • El 1 de noviembre se honra a los adultos y niños que tuvieron vidas ejemplares (recordemos que es además el día de Todos los Santos).

  • El 2 de noviembre corresponde a la máxima festividad, donde se recuerda a todos los fallecidos.

Una curiosidad de esta festividad, es que no se incluye a las almas de quienes han fallecido hace menos de un mes, pues se considera que sus almas todavía no han podido pedir permiso para ir de visita al mundo de los vivos.

¿Qué te parece esta tradición mexicana?

@travesabarros

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