¿Sabes 'fotoprotegerte' bien?

Las 10 claves para evitar quemaduras solares este verano y tener una piel sana

La surfista Ainara Aymat sabe lo importante que es aplicar productos de fotoprotección avalados y de garantía, como los de ISDIN, laboratorio internacional líder en dermatología en España, que ofrece soluciones integrales e innovadoras para la curación, prevención y mantenimiento de la piel.

Con la llegada del buen tiempo todos nos echamos a las calles para aprovechar al máximo las horas de sol: pasear, comer en una terraza, hacer deporte fuera del gimnasio… Y aunque nos sabemos la teoría, los datos apuntan a que en la práctica se nos olvida proteger nuestra piel de los rayos del sol.

Es cierto que el sol es la única fuente de energía que nutre todo tipo de vida que hay en la Tierra, y que llega a nosotros a través de los rayos solares; pero los rayos UVA y UVB pueden provocar quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel, daños oculares e incluso cáncer de piel si no protegemos nuestra piel correctamente.

Cada año se registran más de 22.000 muertes por cáncer de piel en Europa, a pesar de las múltiples campañas de concienciación de los últimos años. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de pacientes con melanoma aumenta cada año, registrándose unos nueve casos más cada año por cada 100.000 habitantes, y más de 22.000 muertes por esta causa en Europa.

Las quemaduras solares no suelen ser percibidas como peligrosas, pero pueden ser la antesala a sufrir melanoma u otros tipos de cáncer cutáneo

El melanoma es el tipo de cáncer de piel más peligroso, siendo responsable del 80 por ciento de las muertes asociadas a un tumor maligno de la piel, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Si practicas deporte al aire libre además de aplicar protección solar debes usar la ropa adecuada para ‘bloquear’ el impacto del sol. (Foto: ISDIN)

Fomentar buenos hábitos de protección solar entre la población es el objetivo que se ha marcado un año más ISDIN, cuyos expertos proponen una serie de pasos a tener en cuenta para estar protegidos en el día a día:

·         EVITAR LAS HORAS DE MÁXIMO RIESGO: Limitar el tiempo que se está bajo el sol y evitar exponerse a la radiación entre las 12 y las 4 de la tarde.

·         APLICAR FOTOPROTECTOR: Se recomienda aplica un fotoprotector solar generosamente media hora antes de exponerte al sol, sobre la piel limpia y seca. Reaplicar cada dos horas.

·         ¡TODO EL AÑO! TAMBIÉN EN DÍAS NUBLADOS: El sol sale cada día, por lo que es importante utilizar fotoprotector todo el año, especialmente para actividades al aire libre. También en días nublados, aunque no haga calor, las nubes sólo bloquean el 10% de los rayos UVA, por lo que la mayoría alcanzan nuestra piel.

·         ¡EN TODAS PARTES! Es importante aplicar fotoprotector en zonas que siempre están expuestas como orejas, manos, pies y zonas sensibles como la nariz y los labios. Se recomienda el uso de accesorios como gorras, camisetas y gafas de sol con protección contra rayos UV.

·         REVISAR LA PIEL PERIÓDICAMENTE: Además de utilizar fotoprotección solar a diario, es importante controlar los cambios que sufre nuestra piel. Es importante realizar una revisión anuel con el dermatólogo.

Además, para incidir en la concienciación de niños y deportistas ha creado un vídeo, que forma parte de su su campaña Fotoprotégete Bien, en el que niños y padres hablan de la importancia de la fotoprotección solar y de cómo la piel sufre daños a lo largo de los años.

Por otro lado, es importante recordar que aunque el cáncer de piel nos parezca algo lejano, el simple hecho de quemarse bajo el sol puede conducirnos a él, además de padecer las molestias que ya de por sí una quemadura ocasiona.

Así que más vale tener en cuenta las siguientes recomendaciones para evitar quemaduras solares este verano y tener una piel sana.

1. Las llaves, el móvil, la cartera y la crema solar: igual que no sales de casa sin estos objetos, en verano no esperes a llegar a la playa o a estar en la calle para aplicarte la crema solar: hazlo en casa 30 minutos antes de marcharte.

2. Protección UVA y UVB: “cuando compres crema solar,  verifica que es “de amplio espectro”, es decir, que filtra tanto rayos UVA como UVB, y que tenga un Factor de Protección Solar (FPS)de al menos 30”, comenta el Dr. Pablo Fernández-Crehuet Serrano, dermatólogo de Doctoralia y ganador de los Doctoralia Awards 2016 en su especialidad.

3. Mejor que sobre, a que falte: aunque existe una regla teórica que apunta a que la cantidad idónea es de 2mg por cm2, en la práctica lo mejor es guiarse por uno mismo y usar la cantidad que necesitemos para cubrir la piel de forma homogénea. En este aspecto, el Dr. Fernández-Crehuet recomienda que usemos sprays o geles para las zonas con vello.

4. Repetir todas las veces que sea necesario: por muy resistentes que sean los fotoprotectores, aplicarlos solo una vez no sirve de nada si vamos a estar más de 2 horas expuestos al sol. El sudor, el roce con la ropa o la toalla, o bañarse, son factores que hacen que vayamos perdiendo la protección que la crema solar nos brinda.

5. ¿Water-resistant o waterproof? Conocer las diferencias entre estos dos términos puede sernos de ayuda para proteger mejor nuestra piel del sol. El primero se refiere a aquellos protectores solares que no pierden su escudo solar hasta 40 minutos después de haber entrado en contacto con el agua. En el caso del segundo, hablamos de fotoprotectores que actúan durante más de 80 minutos después de haber entrado en contacto con el agua. Como vemos, no significa que resistan inalterablemente al agua, por lo que hay que reaplicarlos periódicamente.

6. Ropa, sombrero y gafas, más allá de la moda: tal y como dice el Dr. Fernández-Crehuet, “la mejor fotoprotección es la física”. Una camiseta de algodón, una gorra o un sombrero son elementos vitales si vamos a estar expuestos durante rato al sol. Los sombreros no solo protegen nuestro cuero cabelludo, una zona muy olvidada y que se quema con facilidad, sino también hace de escudo solar a nuestro rostro y nuestro cuello. Las gafas de sol homologadas también protegerán nuestra vista y la delicada zona del contorno de ojos.

7. No bajar la guardia los días nublados: aquello de que los días nublados el sol “pega” menos es un mito. Simplemente, no percibimos la luz del sol y nos parece que su efecto es menor, pero nada más lejos de la realidad.

“Una cubierta gruesa de nubes protege más que una ligera, pero los rayos atraviesan las nubes y, dado que no sentimos calor, no nos protegemos y nos quemamos más fácilmente”, comenta el experto. Así que no hay que olvidar usar protector solar también en días nublados, así como en días con mucho viento, cuando la sensación de calor y de impacto del sol también suele ser menor.

8. Cuidar la piel desde dentro: beber mucha agua para evitar la deshidratación cutánea, comer alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes y cubrir nuestra cuota diaria de proteínas, que son los cimientos de la piel, nos ayudará a tener una piel sana y fuerte. Asimismo, podemos tomar cápsulas orales de refuerzo de la piel para mejorar su inmunidad y su poder antioxidante. “Pero de ninguna forma pueden substituir a los protectores solares, hay que combinarlo”, aclara el Dr. Fernández-Crehuet.

9. Educar con el ejemplo: si tenemos hijos o hay menores en la familia, lo ideal para que aprendan a cuidar de su piel es extremar las precauciones con respecto a ellos y dar ejemplo. “Se ha demostrado que las quemaduras solares durante la infancia son causa de cáncer de piel en la edad adulta. Para menores de 3 años se recomiendan cremas que sean solo de filtros físicos para minimizar el riesgo de sensibilización al sol. Estas cremas suelen presentar texturas más espesas y actúan como una pantalla que refleja los rayos del sol. Nuestra piel tiene memoria y acumula la radiación solar durante toda nuestra vida”.

10. Invertir 2 minutos en autoexplorarse: este es el tiempo que necesitamos para, una vez al mes, comprobar si hay signos de cáncer en nuestra piel.

“Revisaremos desde el cuero cabelludo hasta la planta de los pies para detectar pequeñas heridas que no cicatrizan o lunares que cumplan los criterios ABCDE (asimetría, bordes irregulares, coloración heterogénea, diámetro superior a 6 mm y evolución con cambios importantes)”, explica el experto. Si detectamos alguna anomalía, el siguiente paso será acudir a un dermatólogo para que nos haga un diagnóstico. Cuanto más rápidos seamos, más tiempo ganaremos, pues la gravedad está estrechamente vinculada al momento de diagnóstico.

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