¡S.O.S climático! No tenemos un planeta B

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Photo credit: Javier Biosca
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Entenderás el sentido de la vida cuando plantes un árbol y sepas que su sombra no te va a cobijar». Porque la naturaleza, como la vida, debe ser una extensión a futuro. Ya lo auguró el activista y ornitólogo John James Audubon cuando dijo aquello de que «un verdadero conservacionista es aquel que sabe que el mundo no es una donación de sus padres, sino un préstamo de sus hijos». Pero la realidad es otra. Otra muy diferente. El pasado abril, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático publicó su tercer informe sobre la crisis climática y las conclusiones no fueron nada halagüeñas. Se estima que durante los próximos 20!años experimentaremos un aumento de la temperatura media global de 1,5 grados, algo que ya no podrá evitarse. Esto provocará efectos en cascada de múltiples episodios extremos. Los cultivos agrícolas en el Mediterráneo podrían verse reducidos en hasta un 17% en menos de 30 años. Casi la mitad de la población mundial vive en un lugar altamente vulnerable al cambio climático, cada vez son más los refugiados climáticos… y España está en riesgo alto de desertización.

Podemos resumirlo en aquella mítica frase de Martin Luther King Jr.: «Realmente todo se reduce a esto: toda la vida está interrelacionada. Todos estamos atrapados en una red, cosidos en una sola prenda del destino. Lo que afecta a uno, afecta a todos indirectamente».

Hoy, Harper's Bazaar España ha querido alzar la voz una vez más, lanzar un S.O.S. para concienciarnos de que no hay Planeta B y oír a aquellos que, con sus gestos cotidianos, proyectan un mensaje de responsabilidad, ética y civismo. Desde el activismo, las artes, la gastronomía, la agricultura… Solo hay un mensaje y es que la lucha debe ser más que una moda pasajera.

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«La comunidad científica internacional ya ha hablado de Código Rojo para la humanidad, y creo que es muy importante ser conscientes de qué significa esto», asegura Eva Saldaña, directora de Greenpeace España, quien insiste en que las medidas para paliar esta situación «pasan por decir adiós a los combustibles fósiles para llegar a un sistema 100!% renovable, eficiente y democrático, pero también por transformar nuestra economía y que la vida esté en el centro de todo, y no el dinero». Greenpeace dirige sus pasos a cambiar el sistema «reinventando la economía hacia una más regenerativa, más distribuida, que piense en los ecosistemas, en intentar frenar el cambio climático, proteger la biodiversidad e intentar rebajar la crisis de desigualdades ».

Como bien explica Saldaña, «ser coherente al cien por cien es bastante complicado con el sistema que nos rodea», pero los pequeños actos cotidianos son los que tenemos que poner en práctica «como intentar transformar la movilidad, hacerla más sostenible usando el transporte público, ver el impacto tanto ambiental como social de cada producto, consumir energías renovables y reducir el consumo de carne para cambiar la huella de C02». En este sentido, tiene mucho que decir el laureado chef Eneko Atxa (3 estrellas Michelin, dos estrellas verde por su compromiso con la sostenibilidad, Premio Sol Repsol Sostenible y su restaurante Azurmendi fue nombrado como el más sostenible del mundo según The World’s 50 Best).

Photo credit: Javier Biosca
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Para Eneko «la sostenibilidad y el mundo de la alimentación van de la mano. De manera transversal toca nuestro día a día: hablamos de la pequeña producción, del sector primario, de los desechos orgánicos, de cómo cuidamos nuestro propio entorno… No solo es importante el contenido, sino el continente, por eso trabajamos en torno a la experiencia Azurmendi de la manera más sostenible con paneles fotovoltaicos, geotermia con 18 perforaciones de 150 metros de profundidad para adquirir energía del subsuelo, reciclamos el agua pluvial, las tarjetas de visita son recicladas con semillas a punto de desaparecer…». Pero si hay algo en lo que Atxa pone el foco es «en el conocimiento, la única clave es la educación y la divulgación, eso será lo que tengamos que ceder a mis hijas para que tengan la capacidad de transformar nuestra sociedad en un entorno más limpio, seguro y sano. Y, ojo, se habla de que las nuevas generaciones son más despreocupadas, que piensan en vivir el momento y que no tienen conciencia. Yo digo que no, la gente joven de la que me rodeo es mucho más comprometida en cuanto a términos sociales y solidarios, si le damos las herramientas suficientes, el mundo será mejor».

Justo en este punto confluye la idea de Eneko con la de la actriz Elsa Pataky, activista y naturalista: «Nuestros hijos prácticamente aprenden sobre el cambio climático y la sostenibilidad desde que nacen. Cuando yo era jovencita, era un problema que casi ni conocíamos, con los años hemos sido más conscientes y hemos recibido más información al respecto. Al principio no sabíamos qué pasaba, por qué somos los culpables, pero ha sido un proceso de aprendizaje e información, empezar a respetar y comenzar a hacer cambios radicales en nuestra forma de vida. Las nuevas generaciones son mucho más comprometidas y quiero pensar que aún hay esperanza, pero tenemos que hacer cambios rápidos y a tiempo». Cambios en todos los sentidos, como incluso en el mundo animal. Por ello, la también activista Eugenia Martínez de Irujo aboga por algo que puede parecernos obvio, pero no lo es tanto, como la adopción animal: «Es muy importante que las personas se conciencien en adoptar y no en comprar animales. Hay infinidad de animales abandonados que necesitan una familia y que sean queridos. Mi gran pasión es la naturaleza y los animales, no podría vivir sin ellos, tengo diez perros, cinco cerdos, cinco burros, dos ponis y dos gatos».

Desde el mundo de la agricultura llega Blanca Entrecanales, creadora del proyecto «de vida» Dehesa El Milagro. Su compromiso con el Planeta «procede en parte (también de mi responsabilidad como ciudadana) de mi vinculación a la empresa familiar, Acciona, donde he escuchado la palabra sostenibilidad aplicada a la generación de energía renovable, cuando esa palabra aún no existía en el lenguaje cotidiano», explica. Un accidente de tren yendo a visitar la finca antes de comprarla del que salió ilesa, un cambio de circunstancias vitales y una inquietud emprendedora hicieron que en 2011 se lanzara de lleno en este proyecto. Un curso de agricultura la inspiró para dar forma a esta empresa que vende hortalizas, frutas, carne de la manera más sostenible y con un lema, ‘De la Granja a la Mesa’: «Una granja es un ecosistema complejo, donde se producen alimentos respetando ese otro gran ecosistema que es la Naturaleza. Un modelo que favorece la biodiversidad, ya que en él existen varias áreas productivas, que comprenden tanto la ganadería como la agricultura, y una y otra se complementan. La gran ventaja de tener ambas conjuntamente radica en el gran bene!cio de tener en la misma explotación el estiércol de los animales, que una vez compostado se reintegra en la tierra, para alimentarla, para mejorar su nivel de materia orgánica. Es de este modo un modelo circular, y esta circularidad se manifiesta también en otros ámbitos: nuestros cultivos nos sirven para elaborar el pienso con el que alimentamos a nuestro ganado».

Por último, y no menos importante, también desde el arte se crea conciencia de respeto a la naturaleza. Clave ejemplo de ello es el gran artista Miquel Barceló, cuya última exposición, Kiwayu, en la galería Elvira González, es toda una inspiración de mar y tierra, obras realizadas durante la pandemia entre la isla de Kiwayu, en el archipiélago de Lamu en Kenia y la isla de Mallorca. Una"invitación a disfrutar de la naturaleza, el mar y sus frutos, de la sensación de libertad y plenitud de vivir al borde del agua: «Estoy muy implicado en el cuidado y la protección de los océanos, ya ni recuerdo con cuántas asociaciones colaboro como la protección de tiburones, de los corales, de la posidonia… Es un tema muy preocupante como la sobrepesca o la contaminación de mares y océanos. Hace poco hicimos un análisis para ver la cantidad de microplásticos que tenemos en el cuerpo y absorbemos a través del pescado acumulándose en nuestro organismo, tanto como los metales pesados. Es urgente actuar y sí, efectivamente, mi discurso entra en relación directa con la sostenibilidad y el cuidado del Planeta».

Desde las artes, la ciencia, el activismo, la agricultura o la gastronomía todo el apoyo es necesario. E imprescindible. Dejemos de buscar otros planetas y respetemos el que tenemos. Porque, como escribió Mahatma Gandhi, «La tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada ser humano, pero no la de su codicia».

*Este artículo forma parte del número de junio de Harper's Bazaar, en tu quiosco a partir del 20 de mayo.

ESTILISMO: CRISTINA TERRÓN. ENTREVISTAS VÍDEO: PAULA MARTINS QUINTEIRO. ASISTENTE DE FOTOGRAFÍA: BORJA LLOBREGAT. PELUQUERÍA Y MAQUILLAJE: CYNTHIA DE LEÓN (COOL). PRODUCCIÓN: BEATRIZ VERA

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