Qué es el síndrome genitourinario y qué soluciones hay

síndrome genitourinario
Síntomas y soluciones del síndrome genitourinarioCourtesy of Press Office

El SGM o síndrome genitourinario no es otra cosa que la atrofia vaginal o vaginitis atrófica que se produce en las mujeres durante la menopausia. Y, aunque por su término más científico nos suene a chino, lo cierto es que produce cambios anatómicos, fisiológicos y funcionales en más de la mitad de las mujeres a nivel mundial. En nuestro país, su prevalencia oscila entre el 52,4% de los datos arrojados por el International Health’s Study, el 70% del estudio Genisse y el 90% de la Encuesta Epidemiológica Vulvovaginal Europea (EVES). Ahí es nada!

¿Qué es?

La definición aportada por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) habla del “conjunto de signos y síntomas genitourinarios asociados a la disminución de estrógenos (que se produce en la menopausia).” Por su parte, el doctor Juan José Escribano y la doctora Gloria Rodea, responsables de la Unidad de Ginecología Regenerativa de IML lo explican así: “la carencia estrogénica, y otros esteroides sexuales como los andrógenos, en la menopausia producen cambios en el área vulvovaginal y en el tracto urinario que se engloban dentro del Síndrome Genitourinario de la Menopausia.” En resumen, es todo aquello que te pasa en el área vulvovaginal cuándo llega la menopausia y tus reservas de estrógenos merman o desaparecen.

Los síntomas más frecuentes

Puede cursar con síntomas genitales o urinarios: “entre los primeros, son comunes la sequedad vaginal, la irritación, el ardor, la falta de lubricación, el dolor y los sangrados ligeros durante las relaciones; y entre los urinarios, están la disuria (dolor al orinar), la urgencia miccional y las infecciones urinarias”, según los expertos de IML. A los que, además, se suma la falta de deseo sexual o el dolor persistente durante las relaciones también conocido como dispauremia: “es un malestar intenso y recurrente, que interfiere de forma negativa en las relaciones íntimas y que es más frecuente a nivel vestibular (entrada vaginal)”, aclaran los expertos.

Qué medidas puedes adoptar

  • Seguir una dieta saludable: lo primero que puedes hacer es evitar el sobrepeso y la obesidad. “Un índice de masa corporal superior a 27 kg/m2 aumenta el riesgo de sequedad vaginal”, aseguran el doctor Juan José Escribano y la doctora Gloria Rodea.

  • Mejorar los hábitos: esto pasa por reducir el consumo de alcohol y evitar el tabaco, ya que estos malos hábitos se asocian con un déficit de estrógenos y en consecuencia, con un aumento de los síntomas.

  • Practicar ejercicio: moderado y realizado con regularidad, no exagerado y esporádico, ya que “el deporte extenuante también favorece la atrofia vaginal”, recuerdan los expertos.

  • Practicar sexo: “mantener la actividad sexual mejora los síntomas del SGM”, afirman. Ahí lo dejamos.

Qué tratamientos funcionan

  • Lubricantes vaginales: según recomendaciones de la SEGO, la primera línea de tratamiento son los hidratantes y los lubricantes vaginales. Los expertos de IML los denominan productos OTC (Over the Counter): “son hidratantes y lubricantes que se venden sin prescripción médica y resultan de gran utilidad cuando los tratamientos hormonales o farmacológicos están contraindicados.”

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  • Probióticos vaginales: “ofrecen óptimos parámetros de tolerancia y seguridad en el tratamiento o la prevención de trastornos urogenitales, infecciones vaginales de repetición y Síndrome Genitourinario”, aseguran los doctores de IML.

  • Estrógenos locales: cuando estas medidas no son suficientes, o en casos moderados o intensos, el tratamiento de elección –según SEGO- son los estrógenos locales. “Es el tratamiento de elección cuando los productos OTC se han quedado cortos y presenta un perfil de seguridad más favorable que la terapia hormonal sistémica. En dosis bajas, con o sin hidratantes-lubricantes, consigue una mejoría rápida de los síntomas vaginales, que desaparecen plenamente a las 10-12 semanas.”

  • Terapia farmacológica no estrogénica: actualmente, se dispone del fármaco ospemifeno, aprobado en Europa para el tratamiento de los síntomas moderados o graves en mujeres postmenopáusicas que no cumplen los requisitos para recibir estrógenos locales/vaginales. “Es el primer fármaco no estrogénico, que se administra por vía oral y está aprobado para el tratamiento del SGM. Actúa de manera similar a un estrógeno en el epitelio vaginal, cuya elasticidad y grosor aumentan. Mejora la dispaurenia y la función sexual femenina”, aseguran los expertos de IML.

  • Láser intravaginal: otros posibles tratamientos del SGM son el láser y la radiofrecuencia, aseguran desde SEGO. Los expertos de IML se quedan con láser intravaginal “por ser una alternativa segura y eficaz, incluso en pacientes con patología médica previa”, aseguran.

¿En qué consiste? Es un tratamiento ambulatorio (se realiza en la consulta y no requiere baja social), no es necesario anestesia intravaginal aunque sí se aplica una crema anestésica en la entrada de la vagina para evitar cualquier molestia. Después, el láser ejerce una estimulación por calor que repara y regenera los tejidos de la zona genital, sin dañar las estructuras vecinas.

Resultados: tiene una efectividad de entre el 85 y el 90%, “el estímulo sobre los fibroblastos, activa la formación de nuevas fibras colágenas y elásticas, así como de otras sustancias fundamentales en el tejido pélvico de sostén como son los proteoglicanos, glicosaminas o el ácido hialurónico. Además, aumenta la neovascularización lo que supone un incremento del flujo sanguíneo.” La traducción de todo esto es que al haber un mayor aporte de nutrientes a la mucosa vaginal se produce una mayor hidratación, regeneración, contracción, fortalecimiento y mejoría de la vagina, la vulva y la región periuretral.

Un pero: puede producirse sangrado las 24 horas posteriores a la sesión y hay que evitar las relaciones sexuales mínimo 48 horas después de ésta.

Sesiones: se realizan cada 4 ó 6 semanas hasta un total de 3. Y se recomienda una sesión anual de mantenimiento.

Precio: 700 €/sesión y 1.650 € el tratamiento completo de 3 sesiones.

Dónde: IML (Madrid, tel. 917 02 46 27).