Ryan Reynolds comienza su entrenamiento para poner los músculos a la altura de Deadpool y Marvel

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"Pues esto comienza", cuenta el entrenador de celebrities en Instagram acompañado de uno de sus clientes de postín, el actor Ryan Reynolds. Y el objetivo, más allá de verle los músculos del brazo bastante a tope, está claro: preparado el aterrizaje de Deadpool como personaje de Marvel.

Hace un par de años, cuando explicaba a Men's Health cómo estaba preparado Deadpool 2, contaba que llevaba 8 años con Don Saladino, experto en transformaciones de superhéroes, pero que no viaja con él, sino que hablan vía virtual y usa sus programas de entrenamiento online. "A estas alturas, solo quiero ayudar a la gente a ser feliz", dijo a MH sobre su misión tanto en los negocios como en la vida.

¿Y su dieta y entrenamiento? A diferencia de otros compañeros de profesión, Reynolds no sigue la dieta cetogénica, de hecho le encantan los hidratos de carbono. "Su físico cambió cuando apostamos por los carbos y la batata es uno de sus favoritos. Avena y proteínas por la mañana, y para antes de almorzar arroz integral y un poco de fruta", revela su entrenador Don Saladino. "Su cuerpo se convirtió entonces en el mejor de todos cuando comenzó a consumir carbohidratos; le dio a su cuerpo la energía que necesitaba para comenzar a verse como él quería de verdad". Y en lugar de depender de batidos de proteína en polvo para ganar masa muscular, Reynolds dice que su plan de alimentación típico cuando quiere ganar músculo es comer mucho y bien. "Alimentos con un solo ingrediente, limpios y a poder ser integrales, cada dos o tres horas máximo para mantenerme saciado", explica el propio actor.

En cuanto al entrenamiento, suele apostar por varios grupos musculares en cada sesión. "En lugar de machacar una sola parte del cuerpo como el pecho o la espalda, lo distribuimos en cinco días con varios músculos a la vez en cada entrenamiento", dice Saladino. Una rutina que puede hacer cualquiera según él, donde disfruta el peso muerto y las sentadillas especialmente, unos ejercicios que no podía hacer cuando se rompió el cuello en 2012. “Cuando tenía 25 años, podía ponerme en forma en un periodo de tiempo relativamente corto; ahora tengo que ser un poco más cuidadoso”. Ahora calienta, “algo que no he hecho en los últimos 15 años. Soy como un anciano, tumbado todo el día sobre rodillo y balones medicinales”.