El 'cowboy' al que la pista de lanzamiento de peso se le ha quedado pequeña

Luis Tejo
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El lanzador de peso Ryan Crouser levanta el puño mientras sujeta una bandera estadounidense y lleva puesto un sombrero de cowboy
Ryan Crouser celebrando un éxito en una competición. Foto: Martin Rickett/PA Images via Getty Images.

Agarra una esfera de acero de 7,26 kilos y arrójala lo más lejos que puedas. Planteado así quizás te suene extraño, pero sí, esto es un deporte, y además uno de los históricamente más importantes que hay. O más bien una disciplina del atletismo que en España conocemos como “lanzamiento de peso” y en algunos otros lugares del universo hispanohablante denominan “de bala”.

La tarea es dificilísma. A algunos ya nos costaría simplemente levantar del suelo el proyectil, no digamos mandarlo a distancias de 20 metros o más. Pero hay gente para quienes la misión es extremadamente fácil, como por ejemplo el estadounidense Ryan Crouser.

Este deportista de 28 años acaba de lograr una proeza: batir el récord del mundo en pista cubierta, que estaba vigente ni más ni menos que desde 1989. Crouser fue capaz de enviar la bola a una distancia de 22,82 metros, superando con holgura la anterior plusmarca de 22,66. Tan extraordinario fue su lanzamiento que hasta se salió de la zona delimitada por los jueces:

Ryan consiguió semejante hazaña durante la primera sesión de la edición de este año de la American Track League, una competición menor disputada en la localidad de Fayetteville, en el estado de Arkansas, el pasado domingo. Lo que más fascina a los especialistas en atletismo es que lo hizo en su primer intento. Lo habitual es que, a medida que va avanzando la competición, los músculos se calienten y las marcas vayan mejorando. En la misma sesión otro de sus tiros también habría sido nuevo récord: 22,70.

Crouser es natural de Portland, en el estado de Oregón, pero su formación universitaria fue en la Universidad de Texas, en Austin. Por eso, aunque por motivos profesionales ha tenido que cambiar varias veces de residencia (ahora vive precisamente en Fayeteville, donde ejerce como entrenador del equipo universitario local), se considera un texano más y se ha integrado bien en el estilo de vida sureño. Es frecuente, por ejemplo, verle salir a celebrar sus triunfos con un sombrero de cowboy.

Ryan tiene la mentalidad de vaquero, de persona que no solo no rehúye el trabajo duro, sino que hasta lo disfruta. Mientras otros deportistas de élite dedican su tiempo libre a los videojuegos, él prefiere otras actividades como la pesca o el bricolaje; descendiente de una familia de carpinteros, es capaz incluso de fabricarse sus propios muebles. Así se entretuvo durante el confinamiento por el coronavirus el pasado mes de abril: “Por un armario de buena calidad me pedían 2.000 dólares, así que me planteé hacer el mío propio y me salió bien”, contó a Word Athletics, la web oficial de la federación de atletismo.

No solo eso: fue un par de pasos más allá. El encierro hizo que las instalaciones donde se entrenaba habitualmente permanecieran cerradas durante unos meses, y él no se podía permitir estar tanto tiempo sin ejercitarse. Así que, ni corto ni perezoso, se construyó su propia pista de lanzamiento de peso en el jardín de su casa. Se hizo con los materiales necesarios, los cortó a medida y los montó en su patio. Es más: debido a las limitaciones de espacio disponible, le quedó un poco más pequeña que lo que marca el reglamento... algo que aprovechó para corregir su técnica. Así, cuando volviera a una zona de lanzamiento “estándar”, estaría acostumbrado a dimensiones menores y evitaría salirse, lo que supondría lanzamientos nulos.

Crouser también es conocido por el enorme cambio físico que ha experimentado a lo largo de su carrera. Actualmente es un gigante de 2,01 metros y 145 kilos, necesarios para acumular la fuerza suficiente en su musculatura como para lanzar tan lejos. Pero no fue siempre así.

En 2009 ya empezaba a despuntar como lanzador; no en vano ganó la medalla de oro en lanzamiento de peso y la de plata en disco en el Campeonato Mundial Juvenil disputado ese verano en Bresanona, en el norte de Italia. Ya entonces era capaz de lanzar el peso a 21,56 metros, estableciendo el récord del campeonato (si bien hay que tener en cuenta que, en esa categoría, la bala es de “solo” 5 kilos). Su aspecto era bastante diferente al actual: se estima que su masa corporal era unos 50 kilos inferior.

Ryan Crouser durante una prueba de lanzamiento de peso en 2009.
Crouser, en 2009, compitiendo en categoría juvenil, con un aspecto muy diferente al actual. Foto: Michael Steele/Getty Images.

En este tiempo Crouser no ha engordado solo su cuerpo, sino también su palmarés. Puede presumir de ser el vigente campeón olímpico de su disciplina, con la medalla de oro ganada en Río de Janeiro en 2016. También es el subcampeón mundial, tras la plata ganada en Catar en 2019. Ahora mismo sus objetivos son la nueva cita olímpica de Tokio (si se disputa), el próximo Mundial (que iba a ser este año pero se ha retrasado a 2022 precisamente para dejar sitio a los Juegos) y conseguir mejorar su marca al aire libre. En exteriores su mejor registro personal es de 22,90, empatado en el quinto lugar mundial de todos los tiempos con el neozelandés Thomas Walsh.

El plusmarquista mundial en pista descubierta, con 23,12, es otro estadounidense: Randy Barnes, precisamente el mismo que tenía hasta ahora el récord que ha batido Crouser. Barnes estuvo en activo durante los años ‘80 y ‘90 y, aparte de sus marcas no igualadas hasta ahora, alcanzó títulos como el oro olímpico en Atlanta 1996, la plata en Seúl 1988 y varias medallas más en campeonatos mundiales. Se le consideraría una de las grandes leyendas en el lanzamiento de peso, pero su imagen está un tanto manchada por su caso de dopaje de 1998: dio positivo en androstenediona, un esteroide prohibido, y se le suspendió de por vida.

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