El nuevo rumbo de la Fed es bueno: Editorial

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(Bloomberg) -- Al concluir la reunión de este mes de las autoridades monetarias de la Reserva Federal, el banco central anunció que “pronto será apropiado” comenzar a aumentar las tasas de interés. Esto confirmó las expectativas de inversionistas de un primer aumento de un cuarto de punto en marzo seguido de dos o tres más antes de fin de año. Además, la Fed dice que pondrá fin a sus compras netas de activos —la llamada flexibilización cuantitativa— en aproximadamente un mes y está considerando qué tan rápido después de eso revertirá el proceso y reducirá su balance.

Nada de esto fue sorprendente. La Fed lo ha estado sugiriendo durante semanas. Sin embargo, los mercados financieros recibieron el anuncio con nerviosismo. ¿Por qué?

El problema es que la nueva política de la Fed aún está muy lejos de ser normal para una economía que funciona a plena capacidad o por encima de ella. Recordemos que los precios más altos han proporcionado un fuerte estímulo involuntario en los últimos meses al hacer que la tasa de interés real sea aún más negativa. Después de los ajustes de marzo, la política monetaria seguirá siendo sustancialmente más flexible, no más ajustada, que hace un año.

Los inversionistas saben que si persiste una inflación más alta, volver a controlarla requerirá mucho más que unos pocos aumentos de un cuarto de punto en las tasas y un giro tentativo hacia un ajuste cuantitativo. Pero una aceleración más contundente de la política monetaria podría amenazar con colapsar los precios de los activos y con graves daños colaterales para la economía. Este es el riesgo que los inversionistas tratan de descontar y que la Fed lucha por controlar.

Por el momento, a pesar de los riesgos, el enfoque del banco central parece correcto. Sí, el aumento de la inflación ha sido mayor y más persistente de lo que los funcionarios de la Fed (y la mayoría de los demás) anticipaban el año pasado, pero es probable que parte del aumento sea transitorio a medida que la pandemia vaya cediendo. Dada esta continua incertidumbre, la Fed se equivocaría al restablecer abruptamente la política como si la tasa de inflación actual estuviera arraigada, ignorando el riesgo para la recuperación.

Sería más inteligente hacer lo que Powell ha hecho ahora: reconocer que la demanda es demasiado alta, admitir que la inflación está peor de lo esperado y que parte del exceso podría persistir, controlar la política monetaria acomodaticia actual sin limitar el margen de maniobra del banco central, observar los datos con una mente abierta. Además, estar preparado para flexibilizar la política si la demanda sufre un nuevo revés, y ajustar aún más si la inflación no cede pronto.

Nota original:

The Federal Reserve’s New Course Is Good, For Now: Editorial

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