Rubén Sanz: "Marisa Porcel será una referencia siempre para mí"

Por Paula Olvera.-Rubén Sanz es un actor curtido en el teatro, la televisión y el cine. Licenciado en Ciencias Económicas, en sus inicios trabajó en una sucursal bancaria y hasta ejerció como futbolista semiprofesional, pero cuando la interpretación tocó a su puerta decidió que era su verdadero camino a seguir y donde se ha encontrado a referentes como Marisa Porcel, fallecida el pasado 15 de agosto. Actualmente participa en la serie internacional El último dragón de Arturo Pérez-Reverte.

Rubén Sanz (©Álvaro Serrano Sierra)

-Eres Licenciado en Ciencias Económicas, pero has acabado dedicado a la interpretación. ¿Qué fue lo que te impulsó a cambiar de profesión?
Después de la universidad, dediqué parte de mi primera etapa profesional a trabajar en una entidad financiera, pero nunca me vi desempeñando esa función el resto de mi vida. No me preguntes por qué porque no sabría darte una respuesta racional, pero algo en mí decía que ese no era mi sitio. Creo que la vida te va empujando hacia tu verdadero lugar, pero para eso uno debe estar atento a las señales. Mi padre influyó muchísimo, cuando yo era pequeño, al acercarme al mundo del cine. Me llevaba muchas veces a ver películas o alquilábamos varias para verlas en casa, a veces casi a diario. Le tengo mucho que agradecer por ello. A mí me maravillaba todo ese universo. Pero nunca pensé que podría dedicarme a ello profesionalmente, me parecía imposible. Pero la vida me dio la oportunidad de participar en un programa en el que hacíamos teatro en falso directo y, desde entonces, no he dejado de volcar toda mi energía en esta profesión y en perseguir ese sueño, porque la actuación se convirtió en una necesidad vital. Cuando estoy sobre las tablas de un teatro o estoy rodando, ya sea cine o televisión, siento que es mi lugar.

-En tus inicios también ejerciste como futbolista, hasta que el mundo del modelaje se cruzó en tu camino. ¿Sigues ligado a este deporte aunque sea de manera no profesional?
El fútbol es mi pasión frustrada, como se suele decir. Desde que tengo uso de memoria me recuerdo con un balón. Y nunca he dejado de jugar, si bien ahora, por el trabajo, es más difícil comprometerse en una competición. Pero intento quitarme todas las semanas el gusanillo del balón. Además, tengo la suerte de jugar los viernes con un grupo de amigos entre los que hay exfutbolistas profesionales y disfruto más que nunca junto a ellos. Soy muy futbolero y me gusta mucho seguir, sobre todo, lo que ocurre con los equipos españoles. Y, fíjate como es la vida, que me regala hacer Todo por el juego, la serie de Daniel Calparsoro sobre el mundo oscuro del fútbol, donde hago de capitán del equipo y que está en emisión en Movistar+. Nunca olvidaré mi primer día de rodaje cuando nos llevaron al Estadio Vicente Calderón, me vistieron de personaje (Tatín Delgado), es decir, con la equipación de futbolista, y lo que tenía que hacer era jugar al fútbol con 21 compañeros más en ese lugar tan emblemático. Sencillamente, un verdadero regalo.

-¿A día de hoy dirías que es difícil vivir exclusivamente de la interpretación?
Los datos están ahí. La tasa de paro en la interpretación es altísima. Yo creo que la gente no conoce realmente lo dura y complicada que es esta profesión. Por eso yo me siento un privilegiado y estoy muy agradecido porque, desde que empecé, siempre he tenido la oportunidad de estar activo. Claro que es difícil vivir exclusivamente de esta profesión, solo unos pocos elegidos hacen un camino sin obstáculos. Una vez leí en un libro de Bernard Hiller que la interpretación es como una amante a la que todos los días hay que demostrarle que la amas porque si no, se va con otro. Esta profesión va del día a día… no solo de cuando estás trabajando porque esa es la parte más fácil. Yo no soy nadie para dar consejos, pero cuando alguien me pide uno, siempre digo lo mismo: ser actor es una profesión de la que no te despegas ni cuando te vas a la cama, ni en cualquier otro momento. Ser actor es eso… ser.

-A lo largo de tu carrera interpretativa has formado parte de proyectos teatrales, para cine y para televisión. ¿Qué medio te satisface más como actor?
Las tres disciplinas tienen esa adrenalina que te atrapa. Yo nunca querría que fueran excluyentes. Las tres me apasionan. El teatro tiene el riesgo del salto sin red; las equivocaciones no vienen seguidas de un “corten, repetimos”, y eso le da una fuerza que el cine y la televisión no tienen. Pero el cine es la magia por excelencia. Rodar cine, aunque sea quizás lo más “lento”, es como cocinar algo mimando cada ingrediente y cuidándolo hasta el más mínimo detalle. Te exige más contención porque todo se ve más grande. La televisión tiene un ritmo que te hace espabilar y ser más que eficiente o te come. Y eso que cada vez el nivel de las series de televisión está creciendo tanto que parece cine para televisión. Para mí las tres disciplinas se complementan aportándote algo único. Manejar las tres te hace un actor mucho más versátil y capaz, bajo mi punto de vista.

-Fuiste uno de los modelos de Noche de fiesta de 2000 a 2004. ¿Te gustaría que este programa regresara a la parrilla televisiva?
Creo que los éxitos lo son, entre otras cosas, porque se dan bajo unas circunstancias concretas. Y pienso que esas circunstancias en las que el programa destacó sobremanera no se dan ahora en la actualidad. Los tiempos cambian y quizás se tendría que hacer de otra manera, tener otra fórmula y entonces ya no sería el mismo.

-También participaste en Escenas de matrimonio y este año hemos perdido a Marisa Porcel. ¿Cómo la definirías?
Marisa fue, es y será una referencia siempre para mí. Creo que la mejor actriz de comedia que hemos tenido. Tenía un don natural para la interpretación. A mí siempre me ha gustado ver a los compañeros cuando trabajan, acercarme al set de rodaje y observarles porque se aprende muchísimo. Y Marisa era puro talento; hacía fácil lo más difícil. Y ahí está todo el éxito que consiguió con el gran Pepe Ruiz. Pepa y Avelino formarán parte de la historia de la televisión de este país para siempre.

-Eres el único actor español que ha fichado por la serie internacional El último dragón de Arturo Pérez-Reverte. ¿Qué nos podrías adelantar de tu papel como antagonista?
Estoy absolutamente emocionado con este proyecto. Es la primera serie original de Pérez-Reverte para televisión. La idea es brutal pero la adaptación que ha hecho Esther Feldman sobre todo ello es una maravilla. Los guiones son espectaculares. Cuando tuve la oportunidad de leerlos, y ver el recorrido de mi personaje, me alegró muchísimo porque es un reto enfrentarse a un personaje que son varios en uno solo. Tiene varias caras. No podemos desvelar mucho, pero digamos que va a ponerle las cosas difíciles a Miguel Garza, personaje que interpreta estupendamente Sebastián Rulli. Miguel tiene un sueño y una misión que es transformar el mundo del narcotráfico y se va a encontrar con bastantes dificultades y en eso yo voy a tener parte de culpa… y me encanta.

-¿Qué expectativas tiene con esta serie?
La serie tiene todos los ingredientes para ser un éxito. El proyecto es de WStudios, que produce con Lemon Studios, y no podía estar en mejores manos. Tienen un gusto exquisito en el trato del producto. Sus series lideran los índices de audiencia. Ojalá se cumplan todas las expectativas que están depositadas en El último dragón y el público lo disfrute. Tenemos mucha ilusión de que así sea.

-Parte de la trama se desarrolla en Tokio, además de Estados Unidos, México y España. ¿Te motivan más estos proyectos internacionales que te obligan a viajar y descubrir nuevas ciudades?
Igual que antes te mencionaba lo difícil que es la profesión, por otro lado tiene muchas cosas que son maravillosas. Una de ellas es justo esta, la oportunidad de viajar y descubrir mundo gracias al trabajo. Este es un proyecto muy ambicioso. Y prueba de ello es ese recorrido que se va a hacer por todos esos países que va a enriquecer la historia de una manera sustancial. A mí me encanta viajar y disfruto enormemente cuando, fruto de mi trabajo, toca salir y desplazarse a otros países. Viajar es como hacerse un tatuaje en el alma, algo que la enriquece y que se queda ahí para siempre. Y si va de la mano de un proyecto de esta magnitud, la felicidad y las ganas se multiplican.

-¿Consideras que nos encontramos en la edad dorada de las producciones españolas o que todavía queda mucho para igualar las series extrajeras?
La casa de papel acaba de llevarse el Emmy a mejor serie internacional. Fue la serie de habla no inglesa más vista en Netflix. Creo que eso dice mucho del nivel de las series españolas y de cómo se reciben fuera de nuestras fronteras… muchas veces mejor que incluso dentro del país. Hay una cosa que es obvia, y no podemos ignorar, y es el tema del presupuesto. Hay series extranjeras que cuentan con unos presupuestos con los que aquí podríamos hacer varias películas, pero este tipo de reconocimientos nos demuestran que no todo es el dinero y que una buena idea, un buen guion y unos buenos actores, son la base para una gran historia. Si no tienes eso, por mucho presupuesto que haya, se quedará en nada. El público es cada vez más inteligente y está ávido de productos de calidad. No le vale cualquier cosa. Y la irrupción de plataformas como Netflix, HBO, Amazon, etc., ha abierto la puerta a ser más atrevidos y a hacer series que con las generalistas representaban una apuesta de riesgo mayor. Ahora las ventanas de público no se limitan a España y eso hace que en otros países se conviertan en éxito series españolas. Siempre ha existido la venta de series españolas al exterior, pero esta globalización de contenidos tan inmediata hace que tengamos esa oportunidad y podamos medirnos a los líderes de la industria.

-¿Qué le pides profesionalmente al nuevo año que está a punto de comenzar?
Profesionalmente pido siempre lo mismo, tener continuidad y poder vivir de esta profesión. Creo que ese es el secreto del éxito aquí. Podrás hacer una serie más popular, otra menos, una película que sea un éxito, otra que menos, una función con años de gira o pocos meses… pero siempre estar en activo. Siempre seguir aprendiendo. Tengo muchos sueños por cumplir y confío en poder realizarlos con la misma ilusión que el primer día. Soy una persona muy apasionada y no entiendo vivir si no es de esa manera. Y, por supuesto, me lo llevo a mi profesión y a todo lo que hago. Esta profesión es mágica y nunca sabes lo que te puede deparar la vida. Así que yo le digo al nuevo año que me siga sorprendiendo, que estoy preparado y que confío plenamente en que lo que me envíe será lo mejor para mí.

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Imagen: ©Álvaro Serrano Sierra