Rubén Sánchez Montesinos echa por tierra su futuro en 'Supervivientes'

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El encanto de Supervivientes radica en que cada edición resulta impredecible. A veces el concursante que se postula como fichaje estrella de la temporada acaba resultando un fiasco y viceversa dado que hay participantes menos conocidos que pueden dar la campanada. En la actual entrega, la competición de Kiko Matamoros está dejando mucho que desear, ya que el colaborador de Sálvame ha mostrado que el programa es más duro de lo que parece, mientras que Rubén Sánchez Montesinos también ha echado por tierra su futuro en el formato.

El culturista vive solo como parásito, pero todavía sigue en el concurso. Es decir, mantenía posibilidades para ganar porque hay que recordar que Carmen Russo, por ejemplo, se coronó ganadora de Supervivientes: Perdidos en el Caribe allá por 2006 adquiriendo esta misma condición, aunque no se llamase así. Sin embargo, desde hace unas horas el novio de Enrique del Pozo ya está descartado porque tiene muy malos modales con los cámaras del programa a quienes incluso se enfrentó sin reparos.

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Rubén Sánchez Montesinos no ha sabido aprovechar la segunda oportunidad que le ha brindado Supervivientes. El deportista de élite se convirtió en el décimo concursante confirmado de la edición y había muchas expectativas en torno a su figura, sin embargo, su mayor reto televisivo se le ha vuelto en contra. Y es que el primer atleta culturista en declararse abiertamente homosexual comprobó cómo las primeras nominaciones le dejaron completamente señalado y, al final, fue elegido el primer parásito de Playa Paraíso.

Si bien en el poco rodaje que lleva esta nueva aventura en Telecinco se ha hablado muchísimo sobre Rubén Sánchez Montesinos, hasta el punto de que su novio Enrique del Pozo desveló en el plató el calvario que vivió en el pasado cuando fue víctima de abusos sexuales, la realidad es que el culturista se postuló como el concursante menos votado en la aplicación mientras que Charo Vega, Juan Muñoz y Ainhoa Cantalapiedra salvaron su pellejo. Eso sí, aunque se convirtió en el primer expulsado, el programa le dio una nueva oportunidad para ganarse el cariño de la audiencia que no ha entendido.

En los primeros días apartado de sus compañeros, el culturista aprovechó para mostrar su parte más sentimental y mandar un mensaje a su pareja quien se ha convertido en su mejor defensor en los platós de Telecinco. Así, el deportista de élite dedicó unas emotivas palabras a Enrique del Pozo tras cumplir un año de relación y aseguró que le echa mucho de menos. Si bien Rubén Sánchez Montesinos mostró a los espectadores su corazón enamorado, sin casi poder contener las lágrimas durante su conexión el pasado domingo con Ion Aramendi, lo cierto es que en las últimas horas ha perdido el favor del público por su comportamiento impulsivo y malintencionado.

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Algo a lo que hay que sumar que esta misma semana Víctor Sandoval le puso en un aprieto tras confesar en Sálvame que el concursante de Supervivientes 2022 le contactó por redes sociales en 2019. Es decir, se trata de una revelación que seguramente no se espere el robinsón pues, aunque el tertuliano aclaró que su vínculo no fue más allá, le hizo un flaco favor porque cualquiera puede pensar ahora que por aquel entonces el catalán tenía hambre de fama.

De todos modos, lo que más le puede repercutir a Rubén Sánchez Montesinos es que haya perdido la paciencia delante de las cámaras y se haya rebelado contra el equipo de Supervivientes. “Yo soy el que tiene que cenar. Sin mí, no hay nada. Ahora ¿qué? ¿cómo cojo yo eso ahí? ¿Me lleno de agua? ¿No hay una luz que me aporte, nada que me ayude?”, se quejaba a uno de los integrantes de la organización mientras caminaba sobre las rocas en mitad de la noche. “Es alucinante. Tengo los calcetines chorreando. Ni una luz que te apoye”, continuó al límite.

Hubo un instante que incluso el concurso perdió los nervios: ¿No ves que me hace contraluz, que no veo? No me hace ninguna gracia, me he mojado todos los calcetines, todos los pies para dormir. A ver, por favor, déjame un segundo tío. Ahora no estoy para tonterías".


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“Échate para allá”, pidió de muy malas maneras al cámara justificando muy enfadado que “llevo todo el puto día cocinando. Cuando coma, como, y cuando cene, ceno. Ceno cuando me salga de los cojones, cenaré cuando yo quiera ¿vale? Y todo como yo quiera porque si estoy solo, estoy solo. Y lo voy a hacer todo como me salga de la punta de la polla, porque lo primero es mi vida y mi salud porque me he visto que mi vida estaba en juego y dependo de yo solo. Estoy jugando, pero hay una supervivencia y yo debo volver a España vivo”.

Con esta actitud, el concursante no solo desafía a la organización de Supervivientes 2022 sino que, además, pierde puntos con la audiencia que es la soberana del concurso. Un craso error si se tiene en cuenta que Rubén Sánchez Montesinos tenía una oportunidad de oro para meterse al público en los bolsillos porque vive al margen de sus compañeros, aunque interactúa con ellos puntualmente, es decir, a él no le hacen mella los rifirrafes con otros concursantes que suelen aflorar como consecuencia de la convivencia.

Evidentemente desde el plató de la cadena de Fuencarral Carlos Sobera reprochó el comportamiento del deportista de élite y Lara Álvarez tampoco se quedó de brazos cruzados. Pero, más allá de que se pueda condenar esta actitud reprochable, la realidad es que Rubén Sánchez Montesinos ha pasado por alto que hace años hubo quien ganó la competición viviendo sola como parásito, aunque entonces no se llamase así. Carmen Russo se impuso a Verónica Romero de Operación Triunfo 1 y a Jesús Manuel, permaneciendo 70 días en la isla en los que no dudó en sacar a pasear su lado de showoman.

La italiana, de hecho, siempre será recordada porque trató de mantenerse positiva en la soledad apoyándose en Coco Enzo, una fruta a la que puso el nombre de su pareja y con quien hablaba para no perder la cordura. Por tanto, Rubén Sánchez Montesinos podría haber seguido sus pasos y mantener una actitud mucho más natural y valiente que, al final, es lo que el público más valora.

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