Roy Galán, abanderado del feminismo, empieza a ser señalado por las mujeres: sus alegatos ya no convencen

Nuria Hernández
·11 min de lectura

Muchos de sus post se han hecho virales desde hace ya casi siete años y es que Roy Galán es una estrella en Instagram y hasta ha llegado a escribir varios libros en los que destaca por sus alegatos feministas y siempre en defensa del colectivo LGTBI+. Empezó publicando textos en Facebook en los que se mostraba indignado con ciertos comportamientos masculinos y poco a poco fue haciéndose conocido como uno de los influencers del momento. El canario publica casi a diario sus pensamientos en sus redes sociales y no ha dudado en subirse al carro de los que comentan La isla de las tentaciones siempre desde su visión femenina y feminista.

Roy Galán, escritor y activista LGTBI+.
Roy Galán, escritor y activista LGTBI+.

“Me sorprende que los chicos hablen de sus parejas como si fueran un incordio. Lester le dice a Tom: Bastante tenemos nosotros con nuestras novias Marta y Melyssa. Este comentario no es algo anecdótico o aislado: es todo un relato construido alrededor de la idea de que las mujeres son una hipoteca a la libertad masculina. Que no te pille la parienta. La figura de la novia como eterna guardiana/carcelera/madre de un hombre adulto infantilizado”, escribía hace algunas semanas tras la primera hoguera de las tentaciones en la que Melyssa lloraba tras ver las primeras imágenes de su novio Tom tonteando con otra chica.

“Y esto no es una cuestión de que Lester o Tom "sean" así: esto tiene que ver con la masculinidad y con cómo los hombres aprenden que cuanto más descuido demuestren más hombres son. Cuando tú dices "bastante tengo yo ya con esta" lo que estás haciendo entender a tu amigo es que le estás haciendo un favor a ella. La colocas en una situación de inferioridad e inseguridad. Y si a este rasgo de la masculinidad hegemónica le sumamos otros como los de Tom que son mentir para no asumir responsabilidades, si te pillan victimizarte aludiendo algún trauma genérico y cargarlo sobre los hombros de tu pareja para dar pena y que te perdone y te cuide como a un bebé porque mira cómo me ama porque llora, pues ya tenemos a Melyssa que tiene el abandono en carne viva hecha añicos”, añadía con cierto punto rimbombante como es habitual en todos sus posts. “Lo importante es darse cuenta para poder visibilizar cómo nos han dicho que tenemos que comportarnos los hombres para ser leídos como más hombres. Y cambiarlo. Porque eso nos hace daño y daña a los demás”, concluía.

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Me sorprende que los chicos hablen de sus parejas como si fueran un incordio. Lester le dice a Tom: Bastante tenemos nosotros con nuestras novias Marta y Melyssa. Este comentario no es algo anecdótico o aislado: es todo un relato construido alrededor de la idea de que las mujeres son una hipoteca a la libertad masculina. Que no te pille la parienta. La figura de la novia como eterna guardiana/carcelera/madre de un hombre adulto infantilizado. A ver cómo puedo librarme de esta para hacer lo que que de verdad quiero. No entiendo que hablen de sus novias como si fuera una obligación estar con ellas. Y esto no es una cuestión de que Lester o Tom "sean" así: esto tiene que ver con la masculinidad y con cómo los hombres aprenden que cuanto más descuido demuestren más hombres son. Cuando tú dices "bastante tengo yo ya con esta" lo que estás haciendo entender a tu amigo es que le estás haciendo un favor a ella. La colocas en una situación de inferioridad e inseguridad. Y si a este rasgo de la masculinidad hegemónica le sumamos otros como los de Tom que son mentir para no asumir responsabilidades, si te pillan victimizarte aludiendo algún trauma genérico y cargarlo sobre los hombros de tu pareja para dar pena y que te perdone y te cuide como a un bebé porque mira cómo me ama porque llora, pues ya tenemos a Melyssa que tiene el abandono en carne viva hecha añicos. No es justo mentir a tu novia y pintar de ella una imagen de loca e histérica porque le duele y siente lo que le haces. No es justo que Tom le eche la culpa de todo a Melyssa y diga que no le "deja" ser él porque para "dejarte" ser primero Melyssa tendría que saber quién eres, pero si no eres honesto con ella jamás podrá saber con quién está. Melyssa tiene derecho a saber porque solo así es libre para decidir qué quiere. Marta tiene derecho a que su novio no la haga sentir una desquiciada. Todo esto no es algo exclusivo de Tom o Lester: es algo que atraviesa a todos los hombres. Lo importante es darse cuenta para poder visibilizar cómo nos han dicho que tenemos que comportarnos los hombres para ser leídos como más hombres. Y cambiarlo. Porque eso nos hace daño y daña a los demás.

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Durante toda esta segunda edición, el escritor ha ido haciendo diferentes posts posicionándose a favor del empoderamiento de las mujeres y ha sido muy alabado por algunos rostros conocidos que se declaran fans del influencer, como algunos participantes del reality de parejas como Marta Peña o Gonzalo Montoya, o actrices como Elisa Mouliaá, muy crítica además con La isla de las tentaciones en sus redes. La historia vital de Roy Galán ha marcado su trayectoria también como figura pública. Creció en una familia homoparental y con trece años, una de sus madres murió, quedando junto a su hermana Noa a cargo de su otra madre. Estudió Derecho en la Universidad de La Laguna (ha vivido siempre en Canarias aunque nació en Santiago de Compostela, en Galicia) y durante 11 años trabajó para la administración del Gobierno de Canarias.

Fue en 2013 cuando dejó todo para dedicarse a escribir y hacer de ello su profesión. Desde entonces, muchos de sus posts se hicieron virales con mayor o menor número de críticas, como cuando en 2015 declaró que le gustaba afeitarse sus partes íntimas con celo afirmando que "le encanta sentir que es dueño de sus partes nobles y no le pertenecen a ninguna otra persona". Ha escrito seis libros, el primero en 2016, Irrepetible. Luego llegaron La ternura (2017), Nadie dentro de ti (2018), Ha que no parezca amor (2019), Las Alegrías (2019) y Fuerte (2020), todos ellos con una visión feminista del mundo que le caracteriza tanto en su forma de escribir como de expresarse y vivir su día a día. En 2017 llegó a presentarse en la lista de Íñigo Errejón a la Asamblea Ciudadana de Podemos y en la lista de Más Madrid al Ayuntamiento de la capital encabezada por Manuela Carmena en 2019.

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No sé quién soy. Contigo no puedo ser yo. Esos han sido los reproches más comunes entre las parejas. Deberíamos plantearnos qué modelos de relaciones son los que hemos aprendido y los que seguimos construyendo sin derribar ningún mito en torno a ellos. Así, las mujeres han sido instruidas para que el amor romántico sea un fin, una meta, un espacio en el que comprender hasta el infinito y más allá, ser salvadoras y madres-terapeutas, aguantar mierda y carros y carretas porque cuánto más te cueste más amor es. Los hombres, en cambio, han sido aleccionados para percibir el amor romántico como una especie de domesticación de su verdadero ser y lo viven como una penitencia, como un espacio del que huir porque ya te han cazado. Así que ellas no son ellas porque Disney lobotomizó sus cabezas haciéndoles creer que existía un príncipe azul y ellos no son ellos porque la masculinidad trepanó sus cerebros haciéndoles creer que el hombre que ellas necesitan es incompatible con el hombre que realmente son y por eso hay que tirar de fabulación. Ella poniendo toda la autoestima en el asador y ellos intentando que su ego masculino no arda y sea humillado. Y en ambos casos la cuestión es cuánto puedes sacrificar de ti para que el otro te ame. El cimiento de los vínculos afectivos es la honestidad. Esa que supone decir quién eres, qué deseas, cuáles son tus miedos, mostrar lo que hay sin querer agradar para que el otro (u otros) decida si quieren acompañarte. El amor no puede consistir en perderse en el otro porque el amor es una oportunidad para encontrarte junto a otra persona. La posibilidad para ser tú. De que te quieran siendo la persona que eres y sabiendo la otra persona quién eres. El amor ha de ser esa certeza ante la incertidumbre de la muerte. Y no tu muerte en vida. El pilar de los vínculos afectivos son los cuidados. Honestidad y cuidados. Eso es todo. Y a veces ni siquiera eso, ni siquiera querer, es suficiente para el amor. Porque todo se termina. Y cuando eso sucede lo que hay que hacer es dar las gracias por lo bueno. Por los abrazos, los orgasmos, las risas, los ojos, las manos, lo creado en común fuera del planeta. Y continuar viviendo.

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Alegatos feministas con cierto toque paternalista

Sus posts diarios tienen miles de comentarios (él fue el creador del hashtag ‘Hermana yo sí te creo’ durante el juicio a La Manada) y ‘me gusta’ y él tiene claro el motivo de su éxito. “Porque mis escritos nacen de la verdad, la verdad se nota, no pretenden manipular ni vender una felicidad que no existe, como puede suceder en las redes sociales o en algunos textos literarios enrevesados. Mis textos están vividos. Mucha gente me dice que se ha emocionado con tal o cual texto. Pero es que el que se ha emocionado y ha llorado primero al escribirlos he sido yo. Creo que esa autenticidad es la que se valora”, explicaba en una entrevista en La Vanguardia en 2018.

Sobre que triunfe entre jóvenes y mujeres añadía que no era algo buscado. “No es algo premeditado, escribo lo que siento en cada momento. Y lo que siento al escribir coincide justo con el sentir de ese público: los jóvenes, porque a esa edad es fácil ir un poco perdido; las mujeres, porque son el género desfavorecido. No es que maduren antes; se las colma de responsabilidades antes: “quédate cuidando de tu hermano”; “cuidado, que te va a venir la regla y te puedes quedar embarazada”; “cuidado, que te pueden agredir”… Así es como maduran antes, con el miedo como forma de educarlas”, decía en la citada publicación.

El feminismo se ha convertido en su principal objetivo a la hora de publicar comentarios y textos, ya sea sobre un programa como La isla de las tentaciones o sobre un juicio en el que se dirime la violación múltiple de una joven. “Feminismos, hay varios. Lo que está claro es que el feminismo ha de respetar a absolutamente todas las mujeres, ¡no hay una única forma de ser mujer y los extremos no son buenos! Aunque por mucho que haya feminismos extremos, nunca matan, como el machismo. Yo me identifico más con el feminismo “malo”, si es que se puede llamar así. Es decir, que no considero que una mujer, porque vista ceñida o se pinte los labios o diga que le encantaría que un tío la empotrara esta misma noche, le esté haciendo un flaco favor al género femenino. Al contrario, puede ser tan feminista como la que más. Que cada uno sea lo que quiera”, concluía.

La Pringada ha abierto el melón de las críticas

Aunque como en todo, cuando alguien tiene éxito en algo (y más ahora con las redes sociales) también cuenta con un gran número de haters, aunque él también tiene claro quiénes son los que le critican. “Mis haters son los novios enfadados de las mujeres que me siguen… Me dicen cosas como que por qué separo las frases en distintos párrafos (es mi forma de escribir, es un recurso literario)… Son comentarios sin demasiado sentido. Creo que les da envidia que conecte con las mujeres. Desde su educación machista, lo que yo digo les suena a marciano”, comentaba. Pero no siempre son “los novios enfadados” los que no están de acuerdo con Roy Galán. Precisamente ha sido una mujer la que ha querido mostrar su desacuerdo con él en estos últimos días. Ha sido Estíbaliz Quesada, más conocida como Soy una pringada.

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Dentro de todos los mandatos aprendidos a fuego si hay una instrucción clara para las mujeres es la de competir con otras mujeres por la mirada masculina. Porque esa mirada es identitaria: te hace y te construye como única. Soy la elegida por él y tengo que complacerle porque se ha fijado en mí. Por eso es que las mujeres culpan de los actos cometidos por los hombres a otras mujeres. Lo hizo Melyssa al llamar gua**a Sandra y lo hizo Sandra al decir que Melyssa era una mosquita muerta. Y ambas reproducen al increpar a la otra esa falsa dicotomía establecida por nuestro imaginario machista en el que las mujeres solo pueden ser o unas gu**ras o unas santas. Melyssa es la santa y Sandra la gua***a. Pero al hacer esto el único que sale ganando es Tom. Tom que es el que ha descuidado a dos mujeres por igual se beneficia del hecho de que ellas se enfrenten porque este enfrentamiento le quita responsabilidad a sus actos. Y esta es una estrategia masculina muy común: joder a dos tías y creer que ellas jamás se van a aliar porque ellos son tan importantes como para que ellas se disputen el lugar de la mujer decente. Competir por un puesto en el podio de un hombre. Estaría bien que Melyssa y Sandra en vez de ver lo que las separa vieran lo que las une: que Tom les ha mentido a las dos. Como dice Bad Gyal: Tú la jodiste con todas nosotras, pensabas que no nos lo diríamos unas a otras. Qué pasaría si las mujeres siempre se lo dijeran las unas a otras. Si ante el dolor de otra mujer empatizaran con ella. Si fueran capaces de entender que a veces eres la guar**a y a veces la santa y a veces ninguna porque hay infinitas formas de ser y que cuando estés en esa situación lo que te gustaría es que otra mujer no te tirara también una piedra. Si en vez de un insulto recibieran un abrazo de sé lo que sientes porque a mí también. Lo que sucedería es que se les acabaría el chollo a muchos tíos. El chollo de ver desde la barrera a las mujeres despedazarse sin hacerse cargo de sus actos. Ojalá en el futuro las niñas de hoy aprendan a no ver a las mujeres como algo a batir. Sino compañeras de mundo para no sentirse tan solas. Ante la mierda que los demás les dejan.

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La joven se ha mostrado muy enfadada con los comentarios de Galán en la última noche del programa de parejas de Telecinco en los que aseguraba: “Dentro de todos los mandatos aprendidos a fuego si hay una instrucción clara para las mujeres es la de competir con otras mujeres por la mirada masculina. Porque esa mirada es identitaria: te hace y te construye como única. Soy la elegida por él y tengo que complacerle porque se ha fijado en mí. Por eso es que las mujeres culpan de los actos cometidos por los hombres a otras mujeres. Lo hizo Melyssa al llamar gua**a Sandra y lo hizo Sandra al decir que Melyssa era una mosquita muerta. Y ambas reproducen al increpar a la otra esa falsa dicotomía establecida por nuestro imaginario machista en el que las mujeres solo pueden ser o unas gu**ras o unas santas. Melyssa es la santa y Sandra la gua***a. Pero al hacer esto el único que sale ganando es Tom”, escribía junto a una foto de Sandra tras la decisión de Tom de abandonar solo el programa.

“Qué pasaría si las mujeres siempre se lo dijeran las unas a otras. Si ante el dolor de otra mujer empatizaran con ella. Si fueran capaces de entender que a veces eres la guar**a y a veces la santa y a veces ninguna porque hay infinitas formas de ser y que cuando estés en esa situación lo que te gustaría es que otra mujer no te tirara también una piedra. Si en vez de un insulto recibieran un abrazo de sé lo que sientes porque a mí también”, reflejaba, provocando la ira de Esti Quesada.

“Bueno, creo que ya es hora de abrir el melón Roy Galán. Un tío que me viene a explicar qué es el feminismo y cómo respetarse como mujer. Anda guapa, cállate un rato con tus textos victimistas, paternalistas y abanderados de cualquier mierda que se lleve ganafollowers”, comenzaba en sus stories la youtuber que se hizo viral con su video Carlota Corredera, gorda traicionera. “Chicas, cancelad vuestra lucha que aquí viene Roy Galán con su varita mágica de demagogia barata a salvarnos del patriarcado”, continuaba. “Gracias por decir las cosas más p**o obvias y hacerlas pasar por las palabras de un mesías activista queer fake. Gracias por decirme que las mujeres tienen derechos, gracias por enseñarme lo que es el feminismo y lo que es ser mujer mientras te rascas la raja de culo de hombre en tu casa. Gracias por salvar el mundo con tu activismo ganafollowers”, seguía con su ironía más mordaz añadiendo algunas fotos más del escritor y preguntando a sus seguidores su opinión al respecto.

“Roy Galán, ese hombre cis que ha enseñado a todas las mujeres del país lo que es el feminismo y cómo ser una buena mujer. Podría poner textaco pero me da pereza. Podría poner mil razones pero está claro (he dejado por ahí un par de stories explayando). Básicamente, que a mí un tío no me viene a decir lo que es y no es el feminismo, que se coma una plasta mierda y se calle la boca. Solo puedo decir una cosa sobre su persona: W E L L ¿Opiniones?”, escribía ya en un post (no en stories) La Pringada con su habitual estilo. Y sus seguidores no tardaron en comentar su texto con muchas opiniones a favor de ella (muchas por parte de mujeres y no solo de “novios enfadados con sus novias) y también en contra, asegurando que Galán puede hablar de feminismo porque lo hace con una sensibilidad innata.

¿Tiene razón Esti y las mujeres no necesitan a un hombre que con argumentos facilones le expliquen qué es el feminismo? ¿O un hombre puede hablar de feminismo tanto como una mujer aunque no haya vivido las situaciones de las que habla en sus propias carnes? ¿Es su discurso paternalista? El debate está abierto y aunque ha sido La Pringada la que ‘ha abierto este melón’, son muchos los comentarios que critican al escritor canario por, según ellos, apostar por argumentos que bien podrían estar sacados de un manual de autoayuda y en muchas ocasiones demagógicos y con condescendencia y tratando solo de ganar seguidores (porque no olvidemos que Galán también vive de eso).

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