Así es la enfermedad inflamatoria que se confunde con la alergia

Mónica De Haro
·5 min de lectura
Los ojos pueden verse afectados por una patología poco conocida asociada a la piel, y manifestarse de forma inesperada con rojos, secos o con picor. Por eso la rosácea suele confundirse con alergia. (Foto: Getty)
Los ojos pueden verse afectados por una patología poco conocida asociada a la piel, y manifestarse de forma inesperada con rojos, secos o con picor. Por eso la rosácea suele confundirse con alergia. (Foto: Getty)

La alergia es una de las molestias más frecuentes en primavera y, aunque solemos asociarla a los ojos rojos, secos o con picor, debemos tener en cuenta que esto también puede ser signo de un problema crónico de la piel que requiere de un tratamiento personalizado. 

Hablamos de la rosácea, una patología inflamatoria común de la piel que se manifiesta con rubor, eritema persistente y lesiones cutáneas pero que puede dar la cara de otras formas menos conocidas. Afecta principalmente a las zonas centrales de la cara, como las mejillas y la nariz. 

La rosácea puede afectar tanto a hombres como a mujeres adultos, normalmente mayores de 30 años. Lo más frecuente es que aparezcan síntomas como escozor, ardor y aumento de la sensibilidad de la piel. Pero como hemos señalado al principio, también puede provocar enrojecimiento ocular, quemazón, ardor y picazón. 

De hecho, se estima que el compromiso de los ojos (rosácea ocular) ocurre hasta en las tres cuartas partes de los pacientes con rosácea, así lo confirma una revisión de estudios, y con frecuencia incluye sensación de cuerpo extraño, sequedad, ardor, enrojecimiento, fotofobia, lagrimeo y visión borrosa.

Por eso, “lo mejor es acudir a un dermatólogo que pueda detectar o descartar síntomas de rosácea. Porque cuanto antes se diagnostique, más probabilidades tenemos de eliminarla con éxito”, explica el Dr. Antonio Campo, dermatólogo de la clínica Campo-Optimage de Barcelona.

Esta enfermedad, caracterizada por el enrojecimiento de la cara, es más habitual de lo que parece y las causas de su aparición pueden ser muy variadas, desde por predisposición genética hasta por estrés o trastornos emocionales. A los hombres les afecta más en la nariz, mientras que en las mujeres la zona de influencia son las mejillas. (Foto: Getty)
Esta enfermedad, caracterizada por el enrojecimiento de la cara, es más habitual de lo que parece y las causas de su aparición pueden ser muy variadas, desde por predisposición genética hasta por estrés o trastornos emocionales. A los hombres les afecta más en la nariz, mientras que en las mujeres la zona de influencia son las mejillas. (Foto: Getty)

Una manera de diferenciar ambas enfermedades es comprobando si conlleva otros síntomas como acné, pápulas o pústulas. Se puede sentir la piel caliente y sensible, ojos resecos e irritados, y párpados inflamados y enrojecidos. Si hay hinchazón (los vasos sanguíneos de nariz y mejillas se inflaman) y úlceras cutáneas (protuberancias inflamadas y rojizas) que lucen como acné, no hay duda de que es rosácea. 

En el caso de las alergias estacionales, las manifestaciones son bastantes más conocidas, "suelen presentarse a modo de prurito conjuntival y nasal con estornudos, explica la doctora Susana Ranea. Por tanto, aunque haya picor de ojos habría que fijarse en la secreción nasal, que "suele ser fina y clara. A medida que aumenta el grado de inflamación nasosinusal, los senos paranasales se bloquean y los pacientes lo describen como taponamiento nasal y una sensación de tensión o pesadez en la cabeza, mejillas y frente”.

“La rosácea es una enfermedad de carácter constitucional que afecta en mayor medida a mujeres que a hombres. Esta afección de la piel suele aparecer en la pubertad, cuando las personas afectadas notan que se ponen muy rojas, pero se les pasa enseguida”, añade la doctora María Teresa Gutiérrez Salmerón, dermatóloga y profesora titular de la especialidad, del Hospital Clínico Universitario de Granada.

Aunque la causa de esta afección sigue siendo objeto de debate, se conocen varios factores desencadenantes, como los alimentos picantes, el alcohol, el estrés emocional, la exposición al sol/UV, los baños y las bebidas calientes. Por cierto, el 'Demodex', un ácaro generalmente inofensivo, también pueden encontrarse en la piel en una cantidad elevada en personas con rosácea.

Todos estos factores pueden hacer que la cara se ponga completamente roja. Otras veces está provocada por causas exógenas químicas como la que se da en la dermatitis alérgica de contacto, la producida por cosméticos, por medicamentos, puede tener origen profesional y aerotransportada. 

Puede empeorar con el tiempo si no se trata

Las personas que sospechan que pueden padecen rosácea deben acudir al dermatólogo para que les diagnostique y les indique el tratamiento adecuado. 

Además, la visita al dermatólogo es fundamental, ya que sirve para descartar las diversas patologías asociadas con el enrojecimiento de la piel como enfermedades sistémicas graves. Por ejemplo, el lupus eritematoso sistémico (LES) y la dermatomiositis. También la cara roja puede alertar de procesos tumorales, como el síndrome carcinoide o el feocromocitoma. Asimismo, puede ser síntoma de algunos linfomas T cutáneos y de otras enfermedades hematológicas o de la sangre.

Por otro lado, la rosácea es una patología muy visible, se sabe que causa vergüenza y ansiedad en algunos pacientes, lo que a su vez puede causar frustración y tener un impacto negativo en la calidad de vida. Tanto es así que los expertos consideran que lo peor de la rosácea es que "muchas de las personas que la sufren experimentan también periodos de depresión y de baja autoestima, lo que lleva a su vez a una pérdida de la calidad de vida”, comenta el Dr. Campo.

Aunque es una patología que no tiene cura, existen muchos tratamientos que pueden ayudar a disminuir sus efectos, mejorar la apariencia de la piel y evitar, en la medida de lo posible, que aparezcan nuevos brotes. 

Normalmente la rosácea se trata con productos especializados en el cuidado integral de la piel que combinan diversos componentes, como el ácido azeláico, inmunomoduladores tópicos así como calmantes. También suele recomendarse brimonidina tópica (Mirvaso) o crema de oximetazolina (Rhofade).

El láser y los tratamientos por Luz Pulsada Intensa (IPL) también pueden ayudar, y si el especialista lo aconseja, también se puede considerar la dermoabrasión para el rinofoma (nariz bulbosa).

Para quienes busquen información más detallada, laboratorios Galderma acaba de lanzar la campaña #MuestraTuRosacea con una web para que los usuarios puedan descubrir las indicaciones necesarias sobre el cuidado de la rosácea y tengan a su disposición la opción de descargar una guía personalizada. 

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