El Rompido, un paraíso natural entre el río y el mar, ideal para familias

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Photo credit: N.H
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Aunque no lo parezca, a mediados de agosto aún hay muchos que tienen por delante sus vacaciones y, pasada la ola de calor que ha azotado el sur de España este excesivo verano, nada como poner rumbo a sus costas para disfrutar de sus clásicos: buena comida, sol y playas de ensueño. Precisamente en este triángulo de ocio se encuentra El Rompido, un pequeño pueblo pesquero de casas blancas y arena dorada situado en el municipio onubense de Cartaya. Con apenas 3.000 habitantes, El Rompido se ha convertido en uno de los destinos preferidos por los que van buscando buen tiempo, sol y playa pero no aglomeraciones y masificación.

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La singularidad de este enclave reside en su orografía, ya una gran lengua de arena de 13 kilómetros ejerce de barrera natural entre su costa fluvial, el río Piedras, y la belleza salvaje del océano Atlántico. Esta particularidad permite al visitante entrar en una comunión directa con la naturaleza, entre otras cosas porque aquí te olvidarás de coger el coche durante la estancia. Lo único que tendrás que tener claro es que si quieres ir a la playa y bañarte en el mar, deberás que coger un barco que va de orilla a orilla en un agradable paseo de unos 8 minutos. Una vez que llegues a la costa oceánica, prepárate para disfrutar de la inmensa playa que allí se esconde: Nueva Umbría. Eso sí, tanto si viajas con niños como si no, asegúrate de llevar lo imprescindible ya que tan solo un chiringuito te espera al otro lado, en el que podrás alquilar dos tumbonas y sombrilla por unos 10 euros. Importante: no hay que despistarse con los horarios de los barcos, que salen cada 15 minutos, pero a medio paran un par de horas.

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Si optas por no cruzar al otro lado, en el pueblo también podrás disfrutar de una larga playa fluvial de arena dorada, en la que los cientos de cangrejos que pasean por su orilla crean un interesante efecto hipnótico al aparecer y desaparecer bajo la arena cuando las gaviotas acechan.

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Y si sus playas (entre las que también se incluye el nudismo) son un excelente reclamo, la gastronomía no se queda atrás. Como no puede ser de otra forma en un pueblo pesquero, el pescado, en todas sus variantes, es la gran estrella de la mayoría de sus restaurantes. Por sus calles despejadas de coches y flanqueadas por casas bajas de impolutas fachadas blancas, un amplio surtido de restaurantes esperan al visitantes. ¿Los más demandados? Los que tienen terrazas mirando al río. Una gran opción es Casa el Palo, donde las míticas gambas de Huelva a la plancha, las coquinas o sus pescados a la brasa saben aún mejor con la playa a los pies.

¿Dónde dormir en El Rompido?

Las características de este destino hacen de él el perfecto para disfrutar de unas vacaciones en familia, ideal para que los padres no se estresen y los hijos no se aburran. Y gran parte de esto es fruto de la oferta hotelera. A pie de playa, iluminado por uno de los dos faros que custodian este pueblo, se encuentra el Hotel Fuerte el Rompido, un establecimiento perteneciente a una de las cadenas hoteleras andaluzas con más solera y tradición pensado por y para familias. Aunque fuera de los meses de vacaciones escolares, este es un destino perfecto para parejas que vayan en busca de relax, sobre todo gracias a su Spa y la oferta de actividades para hacer en pareja o con amigos como hacer pilates, running, ciclismo, nordic walking, yoga, un curso de fotografía y hasta una cata de sherrys.

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Sin embargo, el otro punto fuerte de este hotel es precisamente el familiar: garantizar una amplia oferta de actividades infantiles de los 4 a los 17 años para mantener a los más pequeños de la familia entretenidos mientras los padres pueden descansar en sus instalaciones. El hotel cuenta con un espacio para los más pequeños, el Forti Club, que funciona como una suerte de guardería en la que los monitores se encargarán del entretenimiento seguro de los niños así como de llevarlos a la piscina y realizar juegos acuáticos en las hora de calor.

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El hotel Fuerte El Rompido cuenta con un total de 5 piscinas, tres exteriores, una interior y el Spa. De las tres exteriores, el visitante encontrará una infantil, una con mayor profundidad y dos toboganes que hacen las delicias de niños y mayores y un poco más alejada del bullicio, otra piscina ubicada en una zona 'adults only' que se convierte en un oasis en medio de la locura familiar.

Photo credit: Jorge Morales
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La oferta gastronómica es un punto importante en los servicios del hotel ya que está concebido como una mini ciudad en la que, si lo que buscas es descansar del todo, no tienes ni que salir a la calle. Cuenta con dos restaurantes y un bar en los que podrás desayunar, comer y cenar, así como tomar un aperitivo y una copa amenizada con música en directo al caer el sol. En el restaurante El Olivo podrás disfrutar de desayunos y cenas buffet, bajo la dirección del chef Germán Romero, con un amplio surtido de comidas del mundo per, sobre todo, lo mejor de la dieta mediterránea. Además, cuenta con un mini buffete para niños con comidas adecuadas a sus gustos (lo que evitará más de una tensión familiar). A medio día, el restaurante Dos Faros, situado a pie de piscina, se convierte en el preferido por la mayoría de los huéspedes. Aquí, el pescado se convierte en un 'must' que no hay que dejar de probar.

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Este hotel cuenta con 298 habitaciones, con camas amplias y todos los servicios, de las cuales unas tienen vistas a la piscina y el mar y otras al campo de golf que rodea el espacio. Aunque todas ellas están perfectamente insonorizadas, si lo que quieres es silencio total, lo mejor es que optes por las segundas.

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