Romina Marcos y la virtud de dar de qué hablar sin pleitos ni escándalos

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A diferencia de su progenitora, que más allá de cualquier talento que pudo haber tenido se ha mantenido vigente en el candelero por su afán de opinar absolutamente acerca de todo y además picar pleito con medio mundo, desde Carmen Salinas hasta Frida Sofía, la primogénita de Niurka, Romina Marcos, ha ido haciéndose un espacio tanto como actriz como influencer, y sobre todo, llamando la atención por sus ideas más que por sus actitudes.

La chica, de 24 años, se ha vuelto tendencia y ha dado la nota por no permitir a los haters en sus redes sociales hacerle mella debido a la talla que tiene —ella, que es de por sí grande, cuando sube de peso es plus size —, ya que ha recibido una plétora de ataques en su contra en Instagram, donde ha sido más explícita en el manejo de su imagen.

Hace unos meses, Romina también fue agredida por haber participado en el grupo de 'influencers' que apoyaron al PVEM durante veda electoral y que fueron sancionados. De hecho, fue de los pocos que hicieron un acto de contrición y se arrepintieron públicamente de esto, incluso llegando a hacer una declaración pública: “Chequé sus propuestas y comulgué mucho con ellas, las escribí en mi libretita. Primer empleo a jóvenes sin experiencia, convertir la basura en energía, permiso laboral, adopción de mascotas, igualdad de género -obviamente- y pena de muerte, son propuestas con las que comulgo", y expresó que le parecía muy positivo que el partido buscara empoderar a las mujeres dentro de sus propuestas, por lo que consideró que esa era la mejor opción para ella. 

Esto generó una ola de comentarios al respecto de su proselitismo, lo que la llevó a responder: "Soy consciente de que hablé en un momento erróneo y lo acepto, no vi con claridad el impacto que mis palabras podrían tener. Sobre todo por la situación que estamos viviendo en el país", expresó la joven con respecto a las opiniones que compartió en redes, asegurando que había aprendido de la experiencia, y esto es notable porque la mayoría de los implicados en lugar de disculparse, buscó justificar lo indefendible (como Raúl Araiza) o de plano se hicieron ojo de hormiga, evadiendo el tema.

Romina Marcos en el 2020. (Photo by Adrián Monroy/Medios y Media/Getty Images)
Romina Marcos en el 2020. (Photo by Adrián Monroy/Medios y Media/Getty Images)

Por otra parte, Romina ha sido instrumental para poner en la mesa la discusión acerca de los estereotipos de belleza femenina y corporalidad, que se han ido volviendo tendencia. Al ser acusada por algunos haters de "estar feliz siendo una gorda", Romina puntualizó que nada está más lejos de la realidad: "Hay una inseguridad que tengo siempre que engordo, en las piernas me sale celulitis y neta es celulitis como en todas las piernas y me causa mucha inseguridad y cuando me pongo shorts termino quitándomelos porque se me ven feas las piernas con el sol y creo que eso no debe ser realmente importante en mi vida". 

También había causado controversia al someterse a una cirugía para removerse los implantes de senos que tuvo por varios años y desde su canal de YouTube compartió el arduo proceso que eso significó para ella, señalando: "Todo lo que ahora hay dentro de mi cuerpo es mío, así nací".

Romina decidió regalarse al cumplir 20 años un aumento de senos pero al cabo de dos años señaló que ya no se sentía cómoda con sus implantes y finalmente llegó a señalar que se sentía liberada al ya no tenerlos.

En su cruzada por tener un cuerpo más natural y sobre todo, una existencia más real, Romina ha logrado despojarse de muchas cosas que no la hacían feliz (entre otras, incluso su melena, que cortó al cero, para verse por primera vez sin ese adorno); esto ha sido un camino largo y difícil para ella, que ha buscado prescindir de los conectes de su madre para destacar.

"Hoy sé que nadie más puede decidir sobre mi cuerpo y que no tengo que ser como nadie, ni compararme con nadie, que mi cuerpo es mi hogar, es mi lugar de paz", declaró, no sin agregar que se siente orgullosa de quién es, y que está en contra de los estereotipos, porque venden a las mujeres un concepto completamente irreal de belleza, que a la larga solo contribuye a frustración y daño, por no poder alcanzarlo.

"Soy muy feliz con lo que tengo y con como soy. Y creo que lo más importante, la enseñanza más grande que como personas podemos tener, es precisamente eso. Ser quienes somos con el mayor amor posible por nosotras mismas."

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