Roma, como Magaluf: el tour alcohólico de los turistas jóvenes

Los ánimos están caldeados en Italia. En medio del clima de tensión generado tras la muerte de un agente en Roma a manos, supuestamente, de un joven estadounidense que confesó haberle apuñalado, el diario Il Messaggero ha publicado un reportaje en el que detalla cómo son los tours que se organizan en la capital destinados a jóvenes turistas con el único objetivo de beber hasta emborracharse y acabar, así lo venden, arrastrándose.

Se organizan tours con el Coliseo como punto de encuentro en el que el único objetivo de los jóvenes turistas participantes es acabar emborrachándose. (Foto: Getty Images)

Dice Stefano Fiori, responsable de Turismo en Roma, que no tienen necesidad de convertirse en la Ibiza italiana. En declaraciones al citado medio, explica que la ciudad eterna “es un polo de atracción para los jóvenes de todo el mundo también porque es una de las ciudades con más universidades de Europa. No tenemos que convertirnos en Ibiza, muchos chicos vienen aquí por la cultura o por razones de estudio. Pero existe el riesgo de caer en el exceso. Sobre todo, hay una red que hace negocios”.

Sin embargo, por la información publicada por Il Messagero, la descripción de ese tipo de turismo alcohólico se asemeja más a Magaluf que a Ibiza. Jóvenes que viajan solos, sin la supervisión de sus familias, y que se dejan arrastrar a una espiral de lo que ellos consideran diversión. Mientras la investigación esclarece qué ocurrió la noche en la que Mario Cerciello Rega fue asesinado, no se olvida el reciente suceso vivido también en la capital en el que un joven francés murió tras caerse al Tevere. Un accidente que aquí, en España, recuerda inevitablemente a los sufridos por jóvenes extranjeros con alcohol de por medio en Magaluf. Hace solo unas semanas, un británico de 19 fallecía en circunstancias similares.

El problema, según desvela el diario italiano, tiene su base en una serie de tours organizados en Roma que bordean la legalidad o incluso la superan y cuyo único objetivo es llevar a los turistas de bar en bar para beber. No hay más interés por su parte que hacer caja con un negocio que parece en alza ante un mercado creciente. El lema de estos recorridos guiados es “llegué, vi y me arrastré” como explican los periodistas Lorenzo De Cicco y Alessia Marani haber leído en las camisetas de un grupo de personas a las puertas de un bar.

Están tan organizados que cuentan con un programa detallado. Cada día de la semana una actividad distinta que les lleva por Roma para beber mezclando bebidas alcohólicas con otras con cafeína que les permitan aguantar el ritmo de la noche. Y los sábados y los domingos, plan especial. Los domingos, por ejemplo, son los días del beer-pong, un juego en el que quien no acierta a meter la bola en el vaso debe beber. Y luego están las conocidas como Fiestas de la Toga, que no es otra cosa que ir por ahí vestidos con una sábana simulando ser un antiguo romano.

El precio es de 25 euros por persona, quedan en la parada de metro frente al Coliseo y desde ahí el grupo con su guía inicia la marcha alcohólica por la ciudad que le lleva a los barrios más populares a la hora de salir de fiesta. Alcohol, pero también drogas, porque como explican desde Il Messaggero, algunas de esas zonas es donde se concentra el mayor movimiento de estupefacientes de la capital. Una mezcla que multiplica el peligro y las posibles consecuencias.

Este tipo de visitas guiadas están prohibidas supuestamente por ley. Por el nuevo reglamento aprobado por el Campidoglio recientemente, pero también por la antigua ordenanza que regula el consumo de alcohol. Quienes los organizan se arriesgan a ser multados y sancionados, pero eso no les frena. Uno de los trucos que se utilizan es camuflarlos como tours gastronómicos.

Los datos oficiales aseguran que cada año llegan a Roma entorno a 300.000 jóvenes solos. No todos, obviamente, acuden con el único objetivo de emborracharse. La oferta de estudios y cultura de la ciudad es amplísima. Pero existe otro tipo de motivaciones.

Según las estimaciones de Unindustria Turismo, el perfil no es el mismo. Frente a quienes llegar por motivos de estudio, que pasan una media de 3 a 9 meses, existe otro perfil de jóvenes que pernoctan entre 3 y 4 noches. Se alojan en hoteles de 3 y 4 estrellas, tienen entre 18 y 20 años y el flujo ha aumentado un 15% en los últimos cinco años.

En cuanto a las nacionalidades, mientras en Magaluf los británicos están en cabeza a la hora de establecer un perfil, en Roma son mayoritariamente estadounidenses (donde la edad legal para consumir alcohol es de 21 frente a los 18 de Italia), pero también alemanes, franceses (como el fallecido hace unos días), españoles y holandeses.