La insultante personalidad de Rodrygo a sus 19 años

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Federico Valverde se ha consagrado como el gran hallazgo de la temporada del Real Madrid, más aun tras la falta clave a Álvaro Morata en la prórroga de la Supercopa de España que pese a costarle la roja directa ayudó al equipo a levantar el título ante el Atlético de Madrid. Sin embargo, el brasileño Rodrygo Goes no le va muy a la zaga en ese rubro.

Su debut en la Champions League ya le hizo entrar en la historia del equipo. Ante el Galatasaray el ex del Santos se destapó con un hat-trick que asombró al mundo, pues todavía contaba con 18 añitos en su DNI. Ahora, un par de meses después, ya ha soplado las 19 velas de su pastel, y aunque su rendimiento ha bajado un poco desde aquella mágica noche de Champions, en Yeda dejó muy clara su tremenda personalidad sobre el terreno de juego.

Rodrygo entró en el minuto 60 de la final sustituyendo a Isco Alarcón, pues Zinedine Zidane buscaba que su equipo tuviera más profundidad, después de una hora de juego en la que dominó el esférico con cinco centrocampistas sobre el verde, pero en la que no creó muchas oportunidades de gol. El brasileño entró enchufado y enseguida intentó encarar a sus rivales para causar un gran descontrol en la defensa colchonera.

Tuvo dos remates francos dentro del área antes de que se llegara a los penaltis, pero Jan Oblak fue capaz de salvar ambas ocasiones, y con el 0-0 final llegó su gran momento.

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El propio futbolista reconocería después del encuentro que fue Toni Kroos quien sugirió que lanzara el penalti él. A pesar de sus 19 años, Rodrygo no dudó en agarrar el balón y hacerse cargo del segundo disparo de la tanda, demostrando una calma inusual a su edad. El penalti fue tal vez el mejor ejecutado de los siete que afrontaron ambos equipos, con un chut seco y potente que destrozó la escuadra izquierda de la portería de Oblak.

Sorprendió tanto su decisión a la hora de afrontar el disparo como la calidad con la cual lo hizo. La vida de Rodrygo ha cambiado radicalmente en los últimos seis meses, pues de ser una promesa en el Santos, ha pasado a tener que afrontar el principio de su carrera en uno de los mejores equipos del mundo, tras ser un fichaje bastante caro para la entidad a pesar de su falta de experiencia. Cualquier otro jugador, sin ir más lejos sus compañeros Vinicius Jr. o Luka Jovic, se vería chafado por la presión, pero Rodrygo parece estar hecho de otra pasta, a él la presión le resbala, o tal vez le enchufa aun más, quién sabe.

Vinicius, por ejemplo, levantó la mano tímidamente para reclamar un disparo en la tanda decisiva de la Supercopa, como mostraron unas imágenes de televisión. Pero entre su falta de brío al hacer el pedido y las pocas ganas de Sergio Ramos a confirmarlo como uno de los tiradores, el ex del Flamengo se quedó fuera de la terna de cinco lanzadores. A Rodrygo, por su parte, le aclamaron sus compañeros. El chico es tan bueno y ha demostrado de tal manera la efectividad de su golpeo en los entrenamientos, que fueron los veteranos quien le incluyeron entre los lanzadores. Lejos de esconderse —las imágenes también mostraron a Mariano pidiendo no ser el primer lanzador—, Rodrygo asumió la responsabilidad y ejecutó el penalti de manera magistral.

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Con ello logró levantar su primer título con el Real Madrid, encauzando así un 2020 que puede ser increíble en su carrera.

Es cierto que todavía le falta mucho para convertirse en un jugador decisivo en el conjunto merengue, pues ni física ni tácticamente parece todavía listo para arrebatarle un puesto de titular a sus compañeros, pero en él se adivina una calidad espectacular, y sobre todo un aplomo a la hora de tomar decisiones que no es para nada normal a su edad.

De su progresión las próximas temporadas dependerá el techo que pueda marcarse como objetivo, pero de momento en el club no podrían estar más contentos con su rendimiento. En Yeda, mientras otras dieron un paso atrás o no se lanzaron del todo a la piscina, Rodrygo demostró su tremenda personalidad... y luego maravilló con su disparo. Tiene madera de crack.

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