Rocío Carrasco cuenta entre lágrimas el día que tocó fondo

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Desde aquel 29 de abril de 1977 en el que llegó al mundo, Rocío Carrasco ha convivido con la popularidad. Sin embargo, hace dos décadas, tras separarse de Antonio David Flores, daba un paso atrás y se mantenía alejada del foco mediático. Hasta ahora, cuando quiere que "se sepa la verdad . La única hija de Rocío Jurado y Pedro Carrasco ha roto su silencio en un documental en el que ha comenzado a explicar el motivo que le ha llevado a dar un paso al frente y pronunciarse por primera vez tras veinte años en los que “he tenido miedo de vivir la vida que me han hecho vivir. Llevo veinte años callada por terror y por la cara de esos dos niños que son mis hijos". Rocío ha señalado que todo cambió el 5 de agosto de 2019, cuando quiso quitarse la vida, una acción de la que dice "me avergüenzo pero es la realidad".

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Con la voz entrecortada por las lágrimas, Rocío ha recordado que en esa época no estaba bien emocionalmente y que llevaba desde 2011 en tratamiento psiquiátrico y psicológico al ser diagnosticada con un síndrome ansioso depresivo moderado y grave cronificado en el tiempo. La gota que colmó el vaso sucedió horas antes del citado día, cuando se enteró de que su hija iba a ir al plató de Gran Hermano VIP a defender a su padre porque él entraba a concursar el reality y ella no estaba preparada para verlo. "Ese día determino que no puedo, que ya había hecho lo posible porque todo eso cesase y había puesto en conocimiento de la justicia una actitud y actuaciones que consideraba maltrato. La única manera de que todo se terminara era quitándome del medio. Me tomé varias pastillas diferentes", ha relatado.

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Fue Fidel Albiac, con el que se casó en septiembre de 2016, y quien la salvó al entrar en la habitación al ver que no se levantaba. Ya en urgencias, Rocío recuerda que le dijo a los médicos "siempre me queda el puente de Segovia para tirarme". De ahí la ingresaron "en un hospital con una planta especializada" en el que tomó conciencia "de la barbaridad que había hecho". Aunque entonces fue consciente, "en ese momento no piensas en nada ni en nadie, solo que no quieres volver a pasar por lo mismo, no quieres volver a ver el odio en tu hija ni volver a sentirte mala madre y volver a sentir que has perdido las dos cosas más importantes de tu vida". A pesar de que los médicos no le dieron el alta, ella pidió irse al ser avisada de que había prensa merodeando por el parking.

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Rocío se sitúa nuevamente en 2019 para contar que su informe llegó a Antonio David pero que para entonces él estaba ya dentro de GH VIP, donde recibió la visita de su hija, quien le dijo que no se preocupara porque está todo mejor de lo que lo dejó. "Eso para alguien que no sepa la historia puede resultar normal, para mí no", indica. Además, dice que a raíz de ahí comenzó a renacer como el Ave Fénix de sus cenizas y que aquel episodio hizo que comenzara a madurar "la idea de que había tocado fondo y que nadie se merecía darle el gusto de quitarme de en medio".

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Los otros momentos que han marcado su vida

A lo largo de sus casi 44 años, Rocío se ha enfrentado a momentos muy complicados. Uno de los más difíciles llegó en 2001, cuando su padre, Pedro Carrasco, que entonces estaba casado con Raquel Mosquera, fallecía de manera repentina a causa de una parada cardiorrespiratoria cuando se encontraba solo en su domicilio, ubicado en el madrileño Paseo de La Habana. Tan solo cinco años después despedía a su otro pilar, su madre. El 1 de junio de 2006 la voz de Rocío Jurado se apagaba para siempre a causa de un cáncer de páncreas por el que estuvo recibiendo tratamiento en Houston, donde su hija no se separó de su lado. Otro de los días que la ha marcado para siempre es el 27 de julio de 2012, el último que vio a su hija, Rocío Flores, con la que no tiene contacto desde entonces.

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