Roberto Carlos listo para una nueva final de la Champions League: "La peor final la viví en un palco"

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Photo credit: Just Eat
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Hace unos días leía que la leyenda del culturismo Jay Cutler tiene unos cuádriceps de 76 centímetros trabajados con un entrenamiento titánico de tren inferior y pensaba: pero si es que es la cintura de una persona. Bueno, siempre está el mito de las medidas de las modelos (que está un poco desfasado ya) del 90-60-90, siendo la cifra central la que se refiera a la cintura. Luego están los ciclistas: 'Quadzilla', es decir, el alemán Robert Förstemann tiene unos muslos de 73 centímetros de darle al pedal y causó sensación en los pasados Juegos Olímpicos. Y hoy tengo delante de mí a las piernas más famosas del mundo del fútbol y no puedo dejar de pensar hasta dónde podría haber llegado Roberto Carlos (10 de abril de 1973, Garça - Estado de São Paulo, Brasil) si hubiera pasado más tiempo en el gimnasio y menos en la cancha de baloncesto.

Sí, han leído bien, cuando los galácticos de su generación iban a las máquinas, él se entretenía en la canasta. "La fuerza es un don natural que me ha venido muy bien", argumenta el lateral derecho más mítico de la Champions League, competición con la que tiene un idilio especial.

En la que es su séptima final, momentos antes de que su equipo (sobra decir que es el Real Madrid, ¿no?) salte al terreno de juego, se entretiene en la espectacular Fan Zone que Just Eat ha montado en París como patrocinadores de la UEFA. Ojo que va a haber un timbre gigante y 8 afortunados podrán ganar entradas para la deseada final y Roberto Carlos será quien las entregue.

Él también es de los que pide comida a domicilio cuando hay partido y, aunque vigila lo que come "porque con 49 años el metabolismo ya no es como era", siempre encuentra opciones y puede estar concentrado con su cuaderno, su boli y sus esquemas de entrenador en potencia, cargo para el que se está preparando con el sueño de ser un día el seleccionador de Brasil y el míster del Real Madrid. De momento, espera volver a ser el talismán que nunca le falla al club de su vida.

Men's Health: Roberto Carlos, estamos en París, muy cerca del Stade de France donde hace 22 años ganaste tu segunda Champions, la octava del Real Madrid, y ahora vamos a por la 14º, ¿cómo lo estás viviendo tú? ¿qué recuerdos te trae todo esto?

Roberto Carlos: Para mí en total es la séptima. Gané 3 como jugador, jugando en las tres finales, y luego he vivido otras 3 fuera del campo y ahora estamos otra vez aquí y la sensación es buenísima. Una sensación de que pase lo que pase, con todas las dificultades que hay en la Champions League, algo bueno está haciendo el Real Madrid para meterse una vez más. La planificación de pretemporada, el desempeño del equipo durante todo el curso tanto en Liga como en Copa, Supercopa o Champions; esta año ha sido muy bueno y esta final es lo que lo completa.

MH: Estando en los dos lados de una final, ¿dónde se pasa peor, dentro o fuera del campo?

RC: Estuve dos como comentarista y una como embajador del club y la peor que recuerdo es la que viví como embajador porque en el palco porque ya sabes, no puedes levantarte, no puedes celebrar, así que sufrí muchísimo más. En el campo sabes lo que haces y lo haces lo mejor que sabes, cuando estas fuera sientes mucha impotencia. Pero me gusta, me gusta estar presente en las finales como ésta y luego ir por el mundo explicando a la gente lo que he vivido como jugador, ahora como embajador, y comentar, contar lo que pasó dentro de los vestuarios cuando ganamos en Amsterdam, en París o en Glasgow... Me acuerdo de muchas cosas e intento transmitir lo mejor posible lo que significa ganar una Champions League.

MH: Decía estos días Ancelotti que el momento más complicado son las 3 o 4 horas de la previa de la final, que es un malestar físico que no hay medicamento o pastilla que te lo pueda quitar, y que esta temporada ha costado un poco más.

RC: El que no sufre es porque no ama el fútbol. Por más que tú tengas mucha experiencia, cuando vas a jugar una final se te hace el día muy largo, tarda muchísimo en llegar el pitido inicial del arbitro. Solo el trayecto del hotel al estadio parece que tardas dos días. Es pura ansiedad, estás deseando que empiece el partido, no para irte de vacaciones, sino porque has luchado toda la temporada por llegar a este momento y quieres darlo todo. Hay que saber controlar esa ansiedad y, aunque nosotros tenemos la suerte de haber jugado muchas finales, es un factor que está ahí.

MH: Y cuando ves los partidos en casa, ¿cómo lo vives?

RC: Yo suelo ver los partidos con un bolígrafo y un cuaderno porque me gusta mucho escuchar los comentarios, ver el sistema que ha planteado el entrenador, cómo lo contrarresta el míster contrario. Analizo mucho, así que prefiero estar solo, pedir comida a domicilio y no parar de ver fútbol. Sigo a muchos equipos: el Liverpool, el Manchester, el Inter... porque me gusta mucho aprender de los mejores y aplicarlo al curso de entrenador que estoy haciendo. Al final, lo que intento es averiguar cómo trabajaré con mi equipo cuando tenga la oportunidad de dirigirlo.

MH: Este vídeo se hizo viral en las redes sociales y en él comentabas que "algún día nos contarías cómo era la dieta de Roberto Carlos como futbolista". Ha llegado el día y esto es Men's Health...

RC: Nosotros no cuidábamos tanto nuestro cuerpo. Lo nuestro era comer mucho durante la semana y, cuando llegaba el fin de semana, correr mucho para perder lo que habíamos comido. Hoy en día no, ahora los jugadores están todo el día en el gimnasio, están muy controlados en todo lo que comen y están bien asesorados. Yo me las arreglaba así. Quería pesar siempre 72 o 73 kilos y, si subía a 75 porque me había pasado, entrenaba mucho para perderlo todo en una semana. Pero claro, cuando luego ya dejas de jugar, el truco ya no funciona y pierdes un poco más la línea. Engordé pero no he pasado de 80, así que no he engordado tanto.

MH: Así que te cuidas más que cuando eras futbolista

RC: Claro, ahora tengo 49 años el metabolismo ya no es lo que era. Me tengo que contener. Y es que además a mí hoy en día me duele todo, así que si un kilo por encima de mi peso ya es malo, imagínate si me echo 5 o 6...

MH: Vale, no eras una persona de brócoli y pollo a la plancha pero, ¿y el gimnasio?

RC: ¡Nada! Cuando había sesión de fuerza, yo me iba a jugar al baloncesto. Veía a los demás entrenando entre máquinas y yo era feliz en la pista de basket.

MH: Es decir, no trabajabas específicamente tus míticos cuádriceps de 68 centímetros...

RC: Genética pura, mi padre era muy parecido a mí. Precisamente por eso no hacía muchas pesas, porque tenía miedo de musculizar mucho mi pierna y perder velocidad. Hice una vez una rutina de fuerza en el gimnasio y en el partido me sentí más pesado, así que decidí que no era para mí. Si tenía que entrenar, prefería centrarme en el tren superior para mejorar los saques de banda. La fuerza es un don natural que me ha venido muy bien.

MH: Es tus registros son de auténtico atleta. Según José Luis San Martín, ex preparador físico del Real Madrid en la época de los galácticos, corrías los 100 metros lisos en 10.8 segundos, alcanzabas una velocidad de 39 km/h...

RC: Todos los lunes hacíamos con él tiradas de 80 o 100 metros sin balón y es verdad que era el más rápido del equipo. Por supuesto, eso son marcas sin balón, que ahí se pierde velocidad.

MH: Con balón, tenemos que hablar de tu disparo de faltas, ¿mediste alguna vez la velocidad?

RC: Un día, en un partido Inter-Parma, tenían detrás de la portería un velocímetros y, aunque la distancia era corta, es verdad que alcancé los 140 km/h. También es verdad que antes no se tenían tantos datos.

MH: Bueno, 140 km/h no está mal...

RC: Está muy bien. Pobre del portero

MH: Una calidad muscular de otro planeta que no sólo te permitió conseguir estas marcas y ganarlo todo, sino que te dio una larga carrera sin apenas lesiones...

RC: Es que además yo cuando jugaba me protegía mucho. Me lesioné una vez en un partido cuando jugaba en el Fenerbahce porque estaba frío y tiré una falta, la marque y me rompí, pero es que tuve un desgarro muscular de 3 centímetros en el muslo.

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MH: Muchos de tus compañeros cuando dejan el fútbol se pasan al running (Raúl, Arbeloa), al ciclismo (Cannavaro) o al triatlón (Luis Enrique). ¿Has probado algún otro deporte?

RC: No mucho, hago un poco de gimnasio para transpirar un poco, unos sprints por el jardín de casa para mantener el peso pero nada más, no me obsesiona mucho el deporte.

MH: Si por algo ha destacado el Real Madrid esta temporada es por un pundonor único: las dos remontadas de la Champions League contra Chelsea y Manchester City han sido épicas. ¿La mentalidad ganadora también se entrena?

RC: Te voy a decir una cosa: no es fácil trabajar en el Real Madrid. Mucha gente no lo sabe pero es un club muy organizado, hay una planificación muy fuerte que incluye desde la cantera hasta el primer equipo. Yo siempre digo que cuando tú firmas con el Real Madrid, te dan el contrato y un libro, para saber cómo debe ser tu conducta dentro del club. Ese manual ayuda muchísimo al crecimiento de los jóvenes y a los grandes jugadores que fichan. Al Madrid no sólo se viene para jugar, se viene para jugar bien, ser un ejemplo, hablar bien del club y conocer a la afición. Porque al final, estas remontadas que hemos tenido, se las debemos a la hinchada, a su apoyo constante, sin ellos esto no se consigue.

MH: Hablando de jóvenes jugadores, Ancelotti destacaba también la enorme evolución de Vinícius esta temporada. Brasileño como tú, exponente del jogo bonito, ¿cómo valoras su evolución en el cuadro blanco?

De menos a más. Hablé con él justo ayer y sabe que además puede mejorar mucho todavía. Si hoy Vinícius ya es una figura importante en el once blanco, imagínate dentro de un año cuando empiece a verse toda esa experiencia que el Real Madrid y el fútbol europeo le ha dado como jugador y como persona. Hay muchos jugadores que aún tiene un extra: está Vinícius, pero también Militao, Asensio, Rodrygo... son jugadores modernos con mucho margen de mejoría y está en sus manos creérselo.

MH: ¿Sigue siendo el gol de Zidane en la final de Glasgow hace ahora 20 años el más bonito de la Champions?

RC: Tanto el de Zidane como el de Gareth Bale (en 2018 frente al Liverpool en Kiev) son los dos más bonitos de todas las finales de la Champions League.

MH: Bonito el gol de Zidane pero, ¿de quién fue el pase?

RC: Ah, yo siempre se lo recuerdo a la gente. Claro que fue un golazo pero es que la asistencia fue mejor.

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