Robert Downey Jr. y la historia de superación magnánima que alberga su vida

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Desde que dejara una huella imborrable en el género de superhéroes y se despidiera de Iron Man en 2019 con Vengadores: Endgame, Robert Downey Jr. apenas apareció una vez en la cartelera con Las aventuras de Dr. Dolittle, unas semanas antes de que la pandemia obligara el cierre de salas en todo el mundo. Hace tiempo que no se deja ver con algún personaje por cualquier tipo de pantallas, sin embargo, y la verdad, ni falta que le hace.

Con una fortuna estimada en $300 millones (unos 273 millones de euros), gracias principalmente a las inmensas ganancias que obtuvo por la saga de Marvel, puede darse el lujo de esperar y elegir. Todavía se mantiene como uno de los actores mejor pagados de la historia de Hollywood y de los más apreciados por el públicos. Dos títulos que eran prácticamente inimaginables hace tan solo unos años cuando las drogas, los escándalos con la justicia y la corona de rebelde sin causa hicieron que Hollywood lo desterrara de las altas ligas de su industria.

Robert Downey Jr. en el backstage del UFC 248 en el T-Mobile Arena el 7 de marzo de 2020 en Las Vegas, Nevada. (Photo by Chris Unger/Zuffa LLC)
Robert Downey Jr. en el backstage del UFC 248 en el T-Mobile Arena el 7 de marzo de 2020 en Las Vegas, Nevada. (Photo by Chris Unger/Zuffa LLC)

La adicción a las drogas de Robert Downey Jr. comenzó cuando apenas era un niño de 6 años y por culpa de su padre. Un hombre que lo inició en el mundo del cine pero también el de las sustancias, con una adicción que lo llevó al límite personal y profesional durante muchos años. Su adicción parecía insaciable y los arrestos por posesión o conducta errática rellenaron tantos titulares a finales de los 90s que si un día hubiéramos despertado con la noticia de una tragedia no hubiera extrañado a nadie. Por eso su historia de superación solo puede describirse con un adjetivo: magnánima.

El cine formaba parte de su ADN desde el día que nació porque su progenitor, Robert Downey Sr. era director y productor, mientras su madre, Elsie Ann, participaba como actriz en muchas de sus películas. Es por eso que su debut como actor ocurrió cuando tenía 5 años en una de las comedias surrealistas de su padre, Pound (1970). Pero así como sus inicios delante de la cámara fueron junto a él, también lo fue su adicción a las drogas cuando Downey, Sr. le dio un porro como parte de una broma un año más tarde. Aquel día hizo que Robert probara la marihuana por primera vez, abriendo un camino hacia la dependencia que no tuvo retorno durante mucho tiempo. Y es que su padre era adicto y, además, permitía que “siempre hubiera marihuana y cocaína en su casa” como recogió la revista People hace tiempo.

Al llegar a la adolescencia, Robert Downey Jr. ya experimentaba con alcohol y narcóticos. Fue tras varios intentos fracasados de rehabilitación, durante un juicio de 1999, que confesó al juez que era adicto desde los 8 años por culpa de un padre que le suministraba drogas. Según declaró el actor, el consumir juntos hacía que su padre se sintiera conectado a él. “Cuando mi padre y yo consumíamos drogas juntos, era como si él estuviera intentando expresar su amor hacia mí en la única forma cómo sabía hacerlo”.

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En 1987, a sus 22 años, ya había entrado por primera vez en rehabilitación. Entre ese año y 1996 pasó por tres centros diferentes. Hasta Sean Penn lo obligó en una ocasión, entrando en su casa por la fuerza y llevándolo a un centro. “Me dijo: tienes dos reputaciones” recordó Downey en una ocasión en declaraciones recogidas por Esquire. “Creo que sabes cuáles son, y creo que te vendría bien eliminar una. Si no lo haces, eliminará por sí sola a la otra”.

Los problemas comenzaron a disparar las alarmas en Hollywood mientras era aclamado como uno de los mejores actores de su generación, miembro del Brat Pack (el grupo de jóvenes actores que con frecuencia compartieron pantalla en los 80s) y actor nominado al Óscar por su memorable interpretación de Charles Chaplin -para la que aprendió a tocar el violín y estudió con un coreógrafo los movimientos del artista-. Sin embargo, su nombre pasó de ser venerado como una estrella con un futuro brillante a rellenar titulares por ser arrestado en varias ocasiones con cargos que incluían posesión de cocaína, heroína, marihuana y una pistola .357 Magnum.

Y mientras pasaba por los cines con películas como Asesinos natos, Ricardo III o Restauración, en 1996 su vida se desmoronaba a través de la separación de su primera esposa y la pérdida de su casa en Malibú. Escapó de rehabilitación en dos ocasiones y hasta un vecino lo encontró durmiendo en la cama de su hijo de 11 años tras entrar a su vivienda bajo los efectos. Terminó siendo arrestado de nuevo, pasando seis meses en prisión por no aparecer a una de las pruebas antidrogas que debía someterse por orden judicial en 1997. Dos años después volvió a cometer la misma falta y fue sentenciado a 36 meses de cárcel, aunque terminó cumpliendo un año en una prisión dedicada a la rehabilitación de adicciones -ya que el juez creyó que sería más beneficioso que enviarlo a la cárcel-. Él mismo llegó a describir su adicción “como si tuviera una pistola en la boca y me gustara el sabor del aceite del arma”. Pero… ¿cuánto iba a tardar en apretar el gatillo? (Esquire Middle East)

Al cumplir su sentencia, volvió a demostrar su talento como actor al impactar a la audiencia con un come backinolvidable interpretando al interés romántico de Ally McBeal. Y lo más curioso, y triste de la situación, es que él mismo ha confesado que mientras el mundo elogiaba su trabajo, él vivía el momento más bajo de su vida por culpa de las adicciones. A esas alturas, me importaba una mierda si actuaba de nuevo dijo a The Guardian. Contó que en sus comienzos profesionales “solía consumir drogas después del trabajo o en fines de semana”.

Sin embargo, todo cambió después de protagonizar Golpe al sueño americano, la película donde interpretaba a un adicto. “Ese personaje era como un fantasma del futuro. Era una exageración de mí mismo. Las cosas cambiaron y, en cierto modo, me convertí en una exageración de ese personaje. Eso duró más de lo que debería” sentenció.

Pero los problemas seguían. En Acción de Gracias del año 2000 incumplió su libertad condicional cuando la policía encontró cocaína y Valium en su apartamento de Palm Springs tras las quejas de unos vecinos, y a pesar de que el incidente no fue a mayores a nivel judicial, poco más tarde volvió a caer en la misma tendencia divagando sin zapatos por las calles de Culver City en Los Angeles. Y así, los ejecutivos de Ally McBeal rescribieron los guiones para eliminar el personaje de la historia romántica a pesar de que era un éxito entre la audiencia.

Y finalmente fue después de tantas polémicas y esta nueva recaída profesional que tomó la decisión de cambiar su vida de una vez por todas.

Gracias a terapia, meditación, programas de 12 pasos, yoga, wing chun y sobre todo, el apoyo incondicional de su segunda esposa Susan Levin -con quien tiene dos hijos- Robert Downey Jr. ahora es un hombre nuevo. Decidió trabajar en su rehabilitación tras su último problema legal en 2001, dándose cuenta de que si seguía por el mismo camino solo terminaría pasando más tiempo en prisión o en rehabilitación forzada. Asegura que lleva sobrio desde 2003, aunque alcanzar el éxito que disfruta ahora no fue fácil.

Había manchado tanto su reputación que las aseguradoras no querían hacerse cargo de cubrir las películas que contaran con él. Fue lo que le pasó a Woody Allen, quien quería que él y Winona Ryder protagonizaran Melinda y Melinda, e incluso Mel Gibson pagó el seguro necesario para que su amigo Robert Downey Jr. pudiera regresar a la actuación en 2003 con El detective cantante (2003). Hasta el productor Joel Silver estipuló una cláusula en el contrato del actor en Gothika (2003) que aseguraba que retendría el 40% de su salario hasta que la producción terminara, asegurándose así contra el comportamiento adictivo del actor y sus consecuencias.

SYDNEY, AUSTRALIA - ABRIL 14: Robert Downey Jr en la premiere australiana de
SYDNEY, AUSTRALIA - ABRIL 14: Robert Downey Jr en la premiere australiana de "Iron Man" en George Street Greater Union Cinemas el 14 de abril de 2008 en Sydney, Australia. (Photo by Gaye Gerard/Getty Images)

Robert siguió trabajando, demostrando que había cambiado, llegando a uno de los momentos que marcarían su vida para siempre. El actor y director Jon Favreau estaba convencido que sería el Iron Man perfecto para su película (la primera del personaje), le hizo una prueba de cámara y la usó para convencer a Marvel de su valía al compararlo con la idea de que él sería lo que Johnny Depp era para Piratas del Caribe. Y qué razón tenía. La primera película estrenada en 2008 fue un éxito internacional, abriendo las puertas al futuro Universo Cinematográfico de Marvel. Fue declarado el actor mejor pagado de la industria en 2013 y 2015 (Forbes) y sus películas han recaudado más de $15 mil millones en todo el mundo.

A día de hoy, no solo se mantiene en la lista de los actores con mayor fortuna de Hollywood (según Celebrity Net Worth) sino que es el quinto actor mejor pagado de la historia por detrás de Keanu Reeves por la saga Matrix, Bruce Willis por El sexto sentido, Tom Cruise y Will Smith (Men in Black 3). Y por haber percibido $20 millones por su trabajo en Iron Man 3, Vengadores: Infinity War y Endgame, que sumados al porcentaje que le tocó de taquilla, su salario subió a los $75 millones por película.

Y a pesar de la triste influencia que las adicciones tuvieron en su vida, su padre aseguró que se sentía más orgulloso de él por haber batallado su adicción que por su exitosa carrera. Así se lo dijo a Page Six en 2014, sentenciando que su momento más especial fue cuando Robert dio un vuelco a su vida poniendo freno a las drogas. Por su parte, el actor de Iron Man dejó claro ante el mundo que no guardaba rencor hacia su padre al llevarlo como acompañante cuando la revista Time lo eligió una de las 100 personas más influyentes del mundo. Tiempo después, al dar a conocer su fallecimiento, lo definió como un "verdadero cineasta poco convencional".

NEW YORK - MAYO 08: El director Robert Downey Sr. y el actor Robert Downey Jr. en la gala de Time's 100 Most Influential People in the World en Jazz en Lincoln Center el 8 de mayo de 2008 en New York City. (Photo by Larry Busacca/WireImage)
NEW YORK - MAYO 08: El director Robert Downey Sr. y el actor Robert Downey Jr. en la gala de Time's 100 Most Influential People in the World en Jazz en Lincoln Center el 8 de mayo de 2008 en New York City. (Photo by Larry Busacca/WireImage)

Y ahora, con los escándalos enterrados en su pasado, él elige qué hablar sobre su vida y cuándo, como dejó claro el día que se marchó en plena grabación de una entrevista con el Channel 4 británico durante la promoción de una película de Marvel. Cuando el periodista le preguntó si "ya era libre" de la "etapa oscura" de su pasado él directamente le preguntó "¿qué estamos haciendo?", se despidió y se marchó sin dar explicaciones.

A pesar de la triste influencia que las adicciones tuvieron en su vida, su padre aseguró que se sentía más orgulloso de él por haber batallado su adicción que por su exitosa carrera. Así se lo dijo a New York Post en 2014, sentenciando que su momento más especial fue cuando Robert dio un vuelco a su vida poniendo freno a las drogas. Por su parte, el actor de Iron Man dejó claro ante el mundo que no guardaba rencor hacia su padre al llevarlo como acompañante cuando la revista Time lo eligió una de las 100 personas ás influyentes del mundo. Tiempo después, al dar a conocer su fallecimineto, lo definió como un "verdadero cineasta inconformista".

Robert Downey Jr. se propuso cambiar y dar un giro radical a su vida, renovándose como actor, marido y padre. Y aunque llevemos una larga temporada sin verlo en acción, él se está tomando su tiempo. Actualmente tiene varios proyectos en marcha, como la miniserie con tintes de thriller y comedia The Sympathiser para HBO; la esperada tercera entrega de su saga victoriana de Sherlock Holmes así como un personaje en Oppenheimer, la nueva película de Christopher Nolan, provocando mucha curiosidad entre los cinéfilos por volver a ver su faceta dramática de nuevo.

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