Pareja idílica de influencers en Instagram, malos tratos en la realidad: la pesadilla de Jessica Goigoechea sale a la luz

El pasado viernes, la policía de Barcelona recibía una llamada de auxilio a primera hora de la mañana. Una joven les avisaba de que estaba siendo supuestamente agredida por su pareja en su domicilio. Se trataba de la influencer catalana Jessica Goicoechea y el denunciado era su novio, el modelo y también influencer River Viiperi. El joven fue detenido después de que los mossos confirmaran las lesiones evidentes que presentaba Jessica en el momento en el que llegó la patrulla a su casa en el barrio del Eixample de la Ciudad Condal y que ella le identificara como autor de los hechos.

Jessica Goicoechea y River Viiperi en un desfile en París en enero de 2020. (Photo by Jacopo Raule/Getty Images)

Jessica explicó a los agentes que ella y su novio estaban en pleno proceso de ruptura y que justo les había pillado esta situación conviviendo juntos bajo el mismo techo (el piso es de River) durante el confinamiento obligatorio del estado de alerta que se está viviendo en España por la crisis sanitaria del Coronavirus. El modelo fue trasladado a la comisaría de Les Corts y ahí se negó a declarar. Al día siguiente pasó a disposición judicial y el juez decretó su libertad con cargos. Además, Jessica decidió no presentar finalmente una denuncia contra River, pero la denuncia seguirá su curso ya que la policía cuenta con la llamada de la joven requiriendo su presencia y el testimonio de los agentes que se personaron en su domicilio y vieron sus lesiones físicas.

El lunes, Jessica subía a sus stories un mensaje en el que agradecía las muestras de apoyo de sus seguidores. "Agradezco de todo corazón las muestras de apoyo y cariño recibidos en estos momentos tan difíciles. Todo este asunto ha sido puesto en manos de mis abogados, quienes son los que se encargan del asunto. Como se trata de un tema delicado y que pertenece a mi vida privada, os pido por favor que se respete mi intimidad. Muchas gracias a todos”, escribía.

¿Quiénes son River y Jessica?

River Viiperi (su nombre real es River Delfín Canomanuel Viiperi) nació en Ibiza hace 28 años. Desde que era niño, su madre, que es finlandesa y exmodelo, vio en él potencial para dedicarse al mundo de la moda. Su pelo rubio y sus ojos azules picarones hicieron que el sueño de su madre pudiera hacerse realidad. A River nunca le gustó estudiar y quizá por eso fue expulsado de las categorías inferiores del Real Madrid donde jugó varios años con la idea de ser futbolista profesional en un futuro.

River Viiperi es modelo desde que era adolescente. (Photo by Javier Bragado/Getty Images)

Cuando terminó sus estudios básicos en un colegio de Aravaca, en Madrid (donde vivió su adolescencia junto a sus padres después de un tiempo en Canarias y en Finlandia), comenzó a hacer sus primeras sesiones de fotos hasta llegar a trabajar para firmas como Tommy Hilfiger, Bershka o Calvin Klein, para el que desfiló en exclusiva. Además, ha protagonizado portadas de revistas de moda a nivel internacional como Surface o GQ Style. En el año 2010 era elegido el mejor modelo masculino y ocupa el puesto número 32 en el Top 50 de Models.com. Su sueño es ser actor y en 2014 llegó a lanzar su propia firma de ropa que lleva su nombre.

Pese a tener una prolífica carrera en el mundo de la moda, el nombre de River no saltó a los grandes medios hasta septiembre del año 2012 cuando la multimillonaria Paris Hilton lo presentó como su novio. Él tenía apenas 19 años entonces pero eso no fue un inconveniente para salir con la famosa rubia. “Yo no juzgo a las personas por quiénes son ni por lo que tienen, sino por cómo son y qué valoran. Conocí a mi novia en unas circunstancias muy normales y conectamos de una manera increíble, su fama es parte de su trabajo y no veo por qué debería de intimidarme”, decía el modelo al ser preguntado por la fama mundial de su chica.

River Viiperi y Paris Hilton estuvieron juntos dos años. (Photo by David Livingston/Getty Images)

Junto a Paris vivió en su mansión en Los Ángeles e incluso regaló imágenes de su intimidad en sus redes sociales donde se les podía ver desde preparando un cocido para comer a viajando en jet privado o esquiando en una de las estaciones de esquí más exclusivas del planeta como es Aspen. Estuvieron juntos hasta 2014 y en esos dos años pasearon juntos y enamorados por front rows de desfiles de moda (ella le apoyó en la Semana de la Moda de Barcelona en 2014 dando un gran espaldarazo a su carrera de este modo), pero sobre todo por discotecas de medio mundo, en especial por las de Ibiza, isla que la rica heredera adora y donde suele además pinchar en algunos de los clubs más famosos. Todo parecía idílico e incluso se llegó a hablar de una posible boda entre ellos pese a que se llevaban diez años.

Pero su amor llegaba a su fin en julio de 2014 y poco después Paris aparecía de la mano del millonario Thomas Groos. “Terminamos bien y ahora me alegro mucho por ella porque está con una persona que se acerca más a su edad y parece ser una persona bastante simpática. Así que, a ver si consigue cerrar esa relación”, decía el modelo sobre su ya exnovia y añadía que hasta le había dejado su perro porque él se había mudado a un piso más pequeño en Nueva York.

Nacido en Ibiza, River Viiperi es modelo y quiere ser actor. (Photo by Europa Press Entertainment/Europa Press via Getty Images)

A los fans de Goicoechea no les gusta River

En diciembre de 2017, River aparecía por primera vez en sus redes sociales junto a Jessica Goicoechea. Apenas unos meses antes, el modelo se había dejado ver junto a la también modelo Nicole Banner, pero lo suyo no cuajó. En ese momento muchos se preguntaron quién era Jessica. Nacida en Barcelona en 1996, con apenas 15 años, la joven tuvo muy claro que quería ser modelo. Comenzó a hacer algunas fotos y campañas, pero no tenía la suficiente altura para ser modelo de pasarela como marcan los cánones más tradicionales de la industria fashion, así que decidió abrirse un perfil en Instagram.

En poco tiempo, Jessica consiguió una gran influencia en la red social (hoy tiene unos 1,2 millones de seguidores) y le empezaron a llamar a la puerta firmas como Rimmel London, Puma o Victoria’s Secret y a aparecer en revistas como Esquire, Glamour o Vogue. En su Instagram la vemos siempre divina, luciendo un cuerpo de infarto que esculpe a base de una alimentación saludable y mucho deporte, y siempre sexy, pero ¿en realidad su vida es tan perfecta como nos muestra?

Lo cierto es que desde que comenzó su relación con River Viiperi, muchos de sus seguidores se mostraron en contra de su historia de amor con el modelo ibicenco. Sus fans consideraban que River no era un buen chico para Jessica y que no le convenía para su vida personal ni profesional. “Yo soy un tipo difícil y Jessica lo lleva bastante bien”, decía él en una revista. “Soy muy testarudo, soy un pesado... No es fácil tratar conmigo”, contaba poco después.

Pero Jessica decidió apostar por su amor e incluso River se convirtió en su representante y manager. Su amor parecía ir viento en popa, se les veía aparentemente felices en las redes sociales siempre sexys, sensuales y sonrientes, pero parece que no era todo oro lo que relucía en el ‘aparente’ mundo de Instagram.

En mayo de 2019 se producía su primera ruptura y muchos rumores apuntaron a que River la había separado de sus amistades a Jessica y que la tenía alejada de su vida anterior. Ella puso tierra de por medio y se marchó a Indonesia donde lució los bikinis de su firma de ropa de baño como si no pasara nada. A finales de junio se reconciliaron y volvían a posar juntos y a recibir de nuevo numerosas críticas de followers preocupados por Jessica. Uno de los datos que nos demuestra que la vida en las redes sociales muchas veces no es la vida ‘real’ de muchos influencers, es que Jessica confesaba el viernes que su relación estaba en pleno proceso de ruptura, algo que imaginamos no tiene que ser agradable por muy famoso o influencer que seas.

Sin embargo, los días anteriores a la llamada a la policía de la catalana y el mismo viernes, Jessica subía fotos a su perfil social como si nada le sucediese. Una foto en la cocina de su casa haciendo publicidad de unas barritas energéticas, otra tomando un vino blanco mientras se daba un baño de espuma en un baño lleno de velas, u otra fotografía más tendida desnuda sobre la cama ilustran su feed de Instagram de la última semana, cuando supuestamente ya estaba mal con River y ya estaban en plena separación y viviendo aún bajo el mismo techo por el confinamiento que tenemos que cumplir en España desde el 14 de marzo.

El mismo viernes, poco después de su llamada a la policía para pedir auxilio, la influencer subía una foto con una riñonera a modo de top y unos pantalones de látex en la que hacía publicidad de un sitio web y a la que acompañaba de una frase llamativa: “Protect your peace, get rid of toxicity, cleanse your space, cultivate love” (protege tu paz, escapa de lo tóxico, limpia tu espaico y cultiva el amor). Sin duda, un gesto más que indica que en las redes sociales no siempre todo es tan bonito como nos hacen creer.

¿Vidas perfectas o pura fachada en Instagram?

El caso de Jessica Goicoechea no es el primero en el que vemos como una influencer muestra el lado perfecto de su vida en las redes sociales tratando de ocultar algún drama o situación negativa paralela. Uno de los casos más famosos es el de Alexis Ren, también amiga de Jessica, y que salió un tiempo con otro influencer a nivel mundial, Jay Alvarrez. La modelo confesaba a sus 20 años que su vida no era tan bonita como hacía ver en sus redes sociales. Todos admiraban su cuerpo perfecto y su estupenda figura, sus fotos siempre sonriendo y en lugares paradisíacos, pero en 2017, Alexis abrió su corazón y explicó que padecía un trastorno alimenticio y que mantenía una relación tóxica con la comida, algo que le llevaba a hacer ejercicio en exceso para eliminar sus sentimientos de culpa.

Según ella misma quiso contar, todos sus problemas habían comenzado tras la muerte de su madre tres años atrás. En ese momento, Ren ganó algo de peso y la presión social y de sus agentes le hizo empezar a hacer ejercicio de forma compulsiva. “Yo sentía que mi cuerpo era el único motivo por el que yo gustaba”, dijo entonces. La modelo decidió echar el freno y dejar de trabajar y de viajar para pasar tiempo con ella misma en su casa de Los Ángeles. Pidió ayuda a un experto en nutrición y regresó tras ocho meses más segura de sí misma y sobre todo, sana.

Otro caso muy mediático fue el de la influencer china Lisa Li. La joven presumía en sus redes sociales (concretamente en la red china Sina Weibo) de una vida llena de lujos, viajes de ensueño y cientos de miles de dólares flotando a su alrededor. Muchos la envidiaban y otros querían llegar a ser como ella. Pero en septiembre de 2019, su casera revelaba la verdadera realidad de esta joven: una casa sucia, llena de desorden, basura y con decenas de facturas sin pagar. Según contó días después Li, parece que había pasado unos días en el hospital y no había podido pagar los recibos ni limpiar su casa, algo que no convenció en absoluto a sus seguidores, que se dieron cuenta enseguida de que la vida que Lisa había vendido en las redes, no tenía nada que ver con su verdadera realidad.

En España, Berta Bernad fue una de las it girls más famosas. Llegó a tener miles de seguidores y podía vivir gracias a las firmas que la contrataban para hacer publicidad en sus redes sociales. Pero Berta se sentía vacía e infeliz. Esa situación le hizo tomar una decisión drástica y que suponía un cambio radica en su vida: cerrar todas sus redes sociales. Poco después reconocía su ‘adicción’ a las redes y hasta manifestó su intención de poner en marcha un proyecto de psicología para ayudar a gente que se sintiera como ella. Escribió una novela, Mi nombre es Greta Godoy, en la que contaba la historia de una joven enganchada a las redes sociales para poner de manifiesto los valores que deberían tener los jóvenes de hoy en día y que parecen haber perdido ante esa ansia por querer aparentar lo que no son.

El caso más extremo de todos fue el de Celia Fuentes que se quitaba trágicamente la vida en el año 2017 con apenas 27 años. Su familia habló de un problema sentimental y horas antes de su fallecimiento, la joven había subido una foto a su perfil de Instagram en la que hablaba de dormir una siesta como si nada le sucediese. Pocos días antes, Celia le había dicho a una de sus amigas que su vida era pura fachada y que se sentía sola pese a posar en los photocalls de las fiestas más glamurosas siempre con una sonrisa en la boca.

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