Rigoberta Bandini recurre a su pasado para arrasar en el Benidorm Fest

En la segunda semifinal del Benidorm Fest emitida en Televisión Española (TVE), que ha cosechado un 14.2% de cuota de pantalla, Rigoberta Bandini, Rayden, Xeinn y Gonzalo Hermida se han clasificado para la gran final que decidirá al representante-o representantes- de España en Eurovisión 2022. De esta manera, los elegidos se suman a Chanel, Tanxugueiras, Blanca Paloma y Varry Brava que se clasificaron en la primera semifinal presentada por Máximo Huerta.

Si bien todo puede pasar en la final del sábado, no cabe duda que Rigoberta Bandini ha apuntalado su candidatura a Eurovisión tras la actuación del jueves que estuvo marcada por una puesta en escena transgresora. Y es que la cantante de Ay mama, que en realidad se llama Paula Ribó, se ha coronado como una de las favoritas con su himno a la feminidad. Un furor que se podría explicar porque la artista barcelonesa ha desplegado todo su talento y reivindicación sobre el escenario, pero que a la vez nos remite a su pasado.

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En la segunda semifinal, celebrada en el Palau d'Esports l'Illa de la localidad alicantina que da nombre a este festival, Rigoberta Bandini cumplió con el pronóstico, convirtiéndose en la artista más votada con 111 votos.

La cantante de 31 años se erigió como la preferida del jurado y del televoto de los espectadores de la gala (llamadas de teléfono y sms), así como la segunda en el voto demoscópico por detrás de Gonzalo Hermida -quien no pudo interpretar su canción en directo por ser positivo en coronavirus-. Un voto que, todo sea dicho, está integrado por una representación de la población española por edad, género y comunidad autónoma.

Es decir, quedó primera en el jurado profesional, primera en televoto y segunda en el jurado demoscópico, mientras las redes ardían entre aplausos y críticas demostrando que la joven no dejó a nadie indiferente. Y esta misma mañana su canción había ascendido hasta el 9ª puesto de las canciones más populares en España en Spotify, apareciendo además en la lista de las más virales a nivel global y es primera en tendencias en Youtube.

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La intérprete de Perra o In spain we call it soledad se postuló como la protagonista de la noche cuidando al más mínimo detalle cada uno de los elementos. Rigoberta Bandini aterrizó en el escenario vestida de novia, demostrando durante toda la actuación no solo que su Ay mamá ha nacido con vocación de himno, sino que su puesta en escena, con un inmenso globo terráqueo en forma de mama que ocupó la parte central de su escenografía y se tradujo en un grito contra los cuerpos censurados dentro y fuera de las redes sociales, también es clave a la hora de haber arrasado entre los eurofans.

Si bien en las horas previas los seguidores del Benidorm Fest se preguntaban si habría exhibición de pechos o no (al final las bailarinas sí que se levantaron la camiseta, pero por debajo lucían un top), lo que verdaderamente llamó la atención es que Rigoberta Bandini no dejó ni un cabo suelto. Y es que más allá de las críticas o aplausos a una puesta en escena que apela a una coreografía apasionadamente desordenada como parte de la actuación, se notó mucho que tanto ella como su prima pequeña, Belén Barenys, vienen del terreno de las artes escénicas y la actuación. Esta última, sin ir más lejos, tiene una carrera como cantante y actriz de doblaje, habiendo participado en las series El muerto vivo (2019) y A escena (2009).

Durante la actuación, todos los mensajes de la canción estaban perfectamente teatralizados y no dejaron ningún pormenor ni movimiento al azar. Rigoberta y su quipo supieron jugar muy bien con la cámara, con cada elemento en escena y de una forma tan simple que sorprende por cómo fue capaz de transmitir la intensidad de la letra. De ahí que consiguieran emocionar tanto, sobre todo al principio que resultó especialmente conmovedor para sus seguidores como demuestra el furor causado en Twitter.

En otras palabras, que Rigoberta Bandini haya logrado el preciado respaldo del jurado y de los espectadores para seguir adelante en la carrera por representar a España el próximo 14 de mayo en Turín (Italia) tiene su clara explicación en que la cantante ha recurrido a su pasado, amarrándose en su carrera en teatro para llegar hasta lo más alto de la semifinal.

Lo cierto es que, si echamos un vistazo a su currículo, tiene una interesante trayectoria como actriz de cine y televisión pero, sobre todo, de teatro. Así, en 2015 participó en la película Searching for Meritxell de Burning Percebes y en 2017 en el largometraje Quién eres de Javier Alba. Además, en 2018 se metió en la piel de Emma en la serie Com si fos ahir de TV3.

Lo más significativo es que sobre las tablas también ha desplegado su talento en numerosas ocasiones, la última en 2019 en Richard III and They've never heard of love. Pero también entre sus créditos teatrales se encuentra Mafia (2018), Yo quería ser una chica Almodóvar pero dejó de tener sentido (2018), Diciendo esto no quiero decir nada (2016), Orgía (2013) o My sweet country, representado en el Teatro Poliorama de Barcelona allá por 2012.

A toda esta experiencia como actriz también hay que sumar que ha dado el callo en la dramaturgia teatral varias veces, por ejemplo, en 2017 con Amor y en 2015 con Famylia, y que también se defiende en la dirección teatral pues está detrás, entre otros, de El Chinabum (2019) o Cinco tonos del color azul (2016). Igualmente, resulta más conocido su trabajo como actriz de doblaje, llegando a poner voz al dibujo animado de Caillou así como a actrices de la talla de Dakota Fanning, Emma Stone, Shailene Woodley o Elle Fanning.

En resumen, aunque Rigoberta Bandini haya recibido tantas críticas como aplausos a su puesta en escena y a su personal canto a la libertad de la naturaleza femenina, lo que se torna evidente es que se ha convertido en una de las artistas revelación del momento. Y es que lo más interesante no ha sido que su Ay mama cogiera fuerza hasta llegar a un clímax explosivo, sino que ha recurrido a un as bajo la manga que le acerca al billete para Eurovisión 2022.

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