Ricardo Monreal, el incómodo con el que AMLO y sus 'corcholatas' no saben qué hacer

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El senador Ricardo Monreal  | FOTO ARCHIVO: MICHAEL BALAM/CUARTOSCURO.COM
El senador Ricardo Monreal | FOTO ARCHIVO: MICHAEL BALAM/CUARTOSCURO.COM

Algunos dicen que la sucesión presidencial empieza cuando arranca el sexenio. Desde que comenzó el gobierno de Andrés Manuel López Obrador están en la mente de muchos los nombres de los que mencionó hace un año, pero también del que omitió y, al hacerlo, sucedió lo contrario: Ricardo Monreal.

Adelantar la sucesión presidencial fue la estrategia para desviar la atención sobre la tragedia ocasionada por el derrumbe de la Línea 12 del Metro, que no solo mató a 26 personas y dejó heridas a muchas más. El suceso fue amenaza para el futuro político de algunos posibles sucesores.

El derrumbe de la Línea 12 del Metro precipitó el acontecimiento político más importante de cada sexenio. López Obrador dictaminó quiénes eran los posibles candidatos de su partido Morena. Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Juan Ramón de la Fuente, Esteban Moctezuma y otros. No mencionó a Ricardo Monreal, pero no hizo falta porque al día siguiente los medios destacaron la omisión y, además, comentaron que no meterlo a su lista se debía a que era en represalia por haber operado en 2021, en las elecciones intermedias, para que Morena retrocediera en su dominio de la CDMX, al perder 9 de las alcaldías de la Capital.

Desde hace un año López Obrador manipula el tema de la sucesión presidencial, se autodenominó como el “destapador” y a sus nominados los llamó “corcholatas”. Hubo sonrisas por la ocurrencia. En el transcurso saca y mete “corcholatas” lo que ha significado la disputa anticipada del poder y la práctica del juego sucio entre los aspirantes. Algunos ya iniciaron su “precampaña”, pero simulan y disfrazan su búsqueda del beneplácito presidencial, diciendo que están dedicados a trabajar por la 4T.

En las campañas que se llevaron a cabo en los seis estados donde se eligió gobernador, con el premiso presidencial, las “corcholatas” salieron a manifestar su “apoyo” a los candidatos de Morena, aunque de manera destacada fueron a “placearse”. Todos lo hicieron. También Ricardo Monreal. Esa actividad, permitida por López Obrador, fue el arranque abierto de sus precampañas.

El método para designar al candidato de Morena será por medio de encuestas, según decretó López Obrador. Todos quieren ganar. Ricardo Monreal se opone porque dice que no son confiables sus resultados y pueden ser manipuladas. Se queja de haber sido víctima cuando, por medio de una encuesta, fue desplazado en su aspiración de ser jefe de gobierno de la CDMX y fue favorecida Claudia Sheinbaum.

Todos los aspirantes quieren ser el candidato de Morena. Ricardo Monreal es senador y presidente de la Junta de Coordinación Política. Sus correligionarios lo relegan. Recientemente Morena convocó en Toluca a los cuadros destacados de su militancia, pero omitió a Monreal y, al hacerlo, le están regalando el papel de víctima en la obra teatral de la disputa por el poder. Desde esa posición le construyen su campaña y le dan los argumentos con los que ya cuestiona el discurso presidencial.

Frente al discurso de López Obrador, caracterizado por polarizar a la sociedad, entre buenos y malos, pobres y ricos, leales y adversarios y demás, el discurso de Ricardo Monreal, desde hace algunas semanas es contrario. “Soy un hombre de diálogo. Quisiera ser el presidente de la reconciliación, no me gusta el odio, el rencor, no me gusta que las sociedades se polaricen entre unos y otros, en los malos y los buenos”.

En el pasado, los aspirantes a suceder al presidente ocultaban su deseo de poder. Esa regla cambió por voluntad de López Obrador. El senador Ricardo Monreal ha manifestado en diversas ocasiones su deseo de relevar al presidente. Se siente capaz y está dispuesto a dar la lucha, a pesar de no figurar entre los preferidos del “destapador”.

Estamos viendo cómo se mueve el escenario de la disputa por el poder. Marcelo Ebrard empezó públicamente su estrategia para “ganar” en las encuestas, dentro de un año, la candidatura de Morena. Lo que no parece haber cambiado es el enorme poder que concentra el presidencialismo que ejerce López Obrador y que lo convierte en el “único” encuestado que designará al candidato de Morena.

La aspiración de Monreal de ser candidato de Morena podría terminar por su rechazo a las encuestas, equivale a no figurar en ellas y por tanto no ser designado por el gran elector, que desde hace algunos meses lo alejo de su círculo cerrado.

Políticos como Monreal suelen tener un plan alternativo y en el escenario de los partidos de oposición, sería un prospecto que podría representar la oportunidad de desplazar del poder a Morena. Falta más de un año para la sucesión presidencial serán días de espera, prudencia y trabajo para construir alianzas y oportunidades para ser votado, aunque no como representante de Morena.

Desde el senado, Monreal ha sido un importante operador político para López Obrador. Los días que faltan serán de oportunidad para que amarre alianzas con quien sea candidato de Morena. Su oportunidad podría tardar algunos años. El que elige, dejó de quererlo.

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