Por la Ribeira Sacra lucense, la Galicia más desconocida

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Las escarpadas laderas de los cañones del Miño, cubiertas de espesos bosques de robles, castaños y abedules, vivieron por siglos monjes y eremitas. No encontraron mejor lugar para la vida ascética. Así que empezaron a construir. Entre la generosa vegetación, se descubren hoy decenas de pequeñas iglesias, ermitas y monasterios de apariencia sencilla y austera que, a pesar de estar muchos de ellos despoblados, son verdaderas joyas del románico. 

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También desde hace siglos, en estas escondidas tierras cinceladas por el agua, la cultura del vino se ha ido encargando de configurar el paisaje y, aún más, el modo de vida. Las vertientes soleadas de esta arteria fluviales están pobladas de viñedos que descienden en bancales hasta el río y que dan origen a los vinos de la DO Ribeira Sacra.

Para ir descubriendo todos los encantos de la Ribeira Sacra lucense trazamos un itinerario de unos 50 kilómetros que tiene como meta los embalses de Belesar y Os Peares. La primera gran sorpresa y parada obligada es el monasterio de Santo Estevo de Ribas de Miño, con una de las mejores fachadas del románico gallego, hoy Parador de Turismo. El camino continúa hacia el pintoresco pueblo fluvial de Belesar, que conserva íntegramente el tipismo, con viviendas en piedra, hermosas galerías y calles muy estrechas.

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RECORRIDOS FLUVIALES POR EL MIÑO

Los Codos de de Belesar, una antigua calzada romana que desciende en zig zag entre soutos (bosques) de castaños y robles son espectaculares, como lo es el recorrido fluvial que, desde el embarcadero, discurre por estas aguas mágicas y sagradas, como organiza Quinta Sacra (quintasacra.es).

Unos kilómetros más adelante, la carretera que sigue el curso del río, empieza a empinarse hasta San Xoán da Cova, que presume de tener una de las iglesias románicas más bonitas de toda la Ribeira Sacra, hermana de la no tan alejada de Santo Estevo de Chouzán. Declaradas ambas monumento nacional, fueron salvadas de las aguas, piedra a piedra, antes de la construcción del embalse de Peares. 

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Muy cerca de estos templos se ubica el Cabo do Mundo, donde el río dibuja una espectacular curva de 180 grados que se disfruta desde el mirador del mismo nombre, y que por su forma, la de un meandro, ha dado lugar a una de las playas fluviales más impresionantes, la de la Cova.

DE CASCADAS Y BODEGAS

Y si los robles de Carballedo, entre los más antiguos del mundo, y las cascadas de Aguacaída, en Marce, y la de Fondós, así como la isla de Sernande, animan a detener los pasos, cómo no las bodegas de la zona, como la de Adegas Moure (adegasmoure.com) que elabora un vino con las uvas mencía y alvariño de los viñedos que, en este meandro mágico, se cultivan a orillas del río Miño. Hay que probarlo porque dejará el mejor sabor del itinerario.

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OTROS RECORRIDOS

Si se quiere completar la ruta por la Ribeira Sacra lucense se pueden seguir otros recorridos que descubren el románico, como la que a lo largo de 17 kilómetros pasa por Santa María de Pesqueiras, en Chantada, y Santo Estevo de Ribas de Miño y San Paio de Diomondi, en O Saviñao.  O la que en 2 horas permite contemplar iglesias rurales de tanto interés como San Xulián de Lobios o Santa María de Proendos. Y hasta una tercera, con paradas en el monasterio de las Bernardas de Ferreira, San Miguel de Eiré o San Vicente de Pombeiro. 

GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar

El monasterio de Santo Estevo de Ribas de Miño, inicio del itinerario, se encuentra a unos 60 kilómetros de Lugo, al que se accede por la N-540 desde Chantada.

Dónde dormir

En el Parador de Santo Estevo (parador.es), en el corazón de la Ribeira Sacra, ubicado en el antiguo monasterio de Santo Estevo del siglo VI, convertido en un moderno alojamiento donde se respira tranquilidad. Cuenta con un exclusivo spa.

También buenas referencias son el Palacio de Sober (eurostarshotels.com) y el balneario Augas Santas (ocahotels.com), en Pantón, con campo de golf.

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