La restricción calórica puede agregar años saludables a tu vida

El envejecimiento podría ser ‘reversible’ en el futuro, según un reputado científico español, con una dieta restrictiva que aleja las enfermedades relacionadas con la edad

Comer menos reduce los niveles de inflamación y retrasa la aparición de enfermedades relacionadas con la edad. En concreto, ayuda a retrasar el metabolismo y a reducir los radicales libres que causan daño celular y envejecimiento. (Foto: Getty)

Por mucho que nos empeñemos, y por más que traten de vendernos el elixir de la eterna juventud, no se puede luchar contra el paso del tiempo. Pero se puede revertir sus efectos y fortalecer el organismo para retrasar la aparición de enfermedades relacionadas con la edad y, en definitiva, vivir más tiempo.

¿Cómo? Fácil, solo hay que ingerir menos cantidad de comida. Esta es la conclusión principal de una nueva investigación publicada en la revista Cell Metabolism que demuestra que la restricción calórica (RC) aumenta la eficiencia del metabolismo y reduce el estrés oxidativo asociado a los años.

Este podría ser uno de los secretos de la longevidad, según recoge el artículo, en el que han participado investigadores de la Academia China de Ciencias y del Instituto Salk en California (EEUU) liderados por el español Juan Carlos Izpisúa Belmonte (Hellín, Albacete, 1960), del Laboratorio de Expresión Genética, quien señala que “este estudio muestra que el envejecimiento es un proceso reversible y farmacológico”.

Más calidad de vida comiendo menos

Llevado a cabo en el centro Pennington Biomedical Research, de Los Ángeles, el estudio concluye que reducir las calorías consumidas es suficiente para reducir el riesgo de enfermedad crónica y alargar la vida gracias a que hace más eficiente el metabolismo y disminuye el estrés oxidativo.

Normalmente se habla solo de metabolismo lento o rápido en el contexto de las dietas y de la pérdida de peso. Sin embargo, según se ha comprobado en estudios hechos en animales, el ritmo del metabolismo también incide en la longevidad de algunas especies.

Comer menos (escuchando al cuerpo y respetando su hambre, y comiendo lo suficiente para obtener los nutrientes que necesita) puede extender la vida humana; una nueva investigación apunta en esa dirección. (Foto: Getty)

Los años pesan

El envejecimiento es el factor de riesgo más alto para muchas enfermedades humanas, como cáncer, demencia, diabetes y síndrome metabólico. La RC ha demostrado en modelos animales ser una de las intervenciones más eficaces contra estas patologías relacionadas con la edad. Aunque los expertos eran conscientes de que las células experimentan muchos cambios a medida que un organismo envejece, hasta ahora no han sabido cómo la restricción calórica podría influir en estas modificaciones.

“Hemos mostrado que determinados cambios metabólicos que llevan a una aceleración del envejecimiento se pueden re-programar de una manera relativamente sencilla, reduciendo nuestra ingesta calórica, con la finalidad no ya de extender nuestras vidas, sino, mucho más importante, de que nuestra vejez sea más saludable”, resalta el investigador.

De manera que seguir una dieta restrictiva ayudaría a mejorar el sistema inmunológico y reducir los niveles de inflamación del cuerpo asociados a la edad.

Comprobado en modelos animales

La idea de que los organismos pueden vivir vidas más largas y saludables al reducir drásticamente su consumo de calorías no es exactamente nueva. Al menos cuando se trata de animales de laboratorio, reducir las calorías conduce a un alargamiento de la vida útil: en los gusanos, los roedores; incluso en monos.

El primer estudio sobre restricción calórica para promover la longevidad en animales se remonta a la década de 1930. Llevado a cabo en roedores por un profesor de ganadería, Clive McCay, de la Universidad de Cornell en Ithaca (Nueva York), concluyó que comer un 30 por ciento menos ayuda a retrasar los efectos de la vejez. Según publicó El País, McCay consiguió que sus ratas vivieran cuatro años en vez de los tres habituales haciéndoles pasar hambre, pero añadiendo vitaminas y minerales a su penuria calórica.

Los efectos positivos de la restricción calórica se conocen desde hace tiempo, y sus efectos sobre la longevidad se han demostrado en muchos animales de experimentación, incluidos los primates. Canto y Owen estuvieron entre los sujetos de un estudio pionero a largo plazo sobre los vínculos entre la dieta y el envejecimiento en el Centro Nacional de Investigación de Primates de Wisconsin. (Foto: Universidad de Wisconsin-Madison)

Más evidencias

Dos estudios muchos más recientes, publicados en Nature Communications y en Science Translational Medicine, parecen trasladar la restricción calórica del ámbito de las ilusiones al borde de la realidad práctica, y quizás incluso tolerable.

En el primero, investigadores de la Universidad de Wisconsin probaron que la restricción crónica de calorías produce beneficios significativos para la salud en los monos rhesus, un primate con patrones de envejecimiento similares a los humanos, lo que indica "que los mecanismos de RC son probablemente traducibles en humanos”.

Los investigadores describen un mono que siguió una dieta de restricción calórica del 30 por ciento cuando tenía 16 años, edad media tardía para este tipo de animal. Ahora tiene 43 años, un registro de longevidad para la especie, según el estudio, y el equivalente de un ser humano a 130.

El segundo estudio sugiere que una "dieta que imita el ayuno", practicada solo 5 días al mes durante 3 meses, y repetida a intervalos, según sea necesario, es "segura, factible y efectiva para reducir los factores de riesgo de envejecimiento y enfermedades relacionadas con la edad".

Pero a pesar de este 'exceso' de investigación, aún no se había determinado si el enfoque funciona para los humanos.

El informe más detallado hasta la fecha 

Para demostrar los efectos celulares de una dieta restringida en calorías, el equipo de Izpisúa Belmonte enfrentó a dos grupos de ratas: uno recibió un 30 por ciento menos de calorías en comparación con el otro grupo, que mantenía una dieta normal.

Los investigadores siguieron a las ratas en el transcurso de nueve meses, desde los 18 meses (de mediana edad para una rata) hasta los 27 meses, eligiendo deliberadamente ratas más viejas, ya que es cuando las aplicaciones clínicas potenciales resultarían más efectivas. En humanos esto sería equivalente a alguien que sigue restricción calórica desde los 50 a los 70 años, comiendo un 30-40 por ciento menos.

Tanto al inicio como al final del seguimiento de la dieta, el equipo aisló y analizó un total de 168.703 células, pertenecientes a 40 tipos de células de 56 ratas. Las células provenían de tejido graso, hígado, riñón, aorta, piel, médula ósea, cerebro y músculo. 

En cada célula, los investigadores usaron tecnología de secuencia genética unicelular para medir los niveles de actividad de los genes. Los autores observaron la composición general de los tipos de células dentro de un tejido determinado y, luego, compararon ratones viejos y jóvenes en cada dieta.

La ilustración representa los efectos de la restricción calórica en diferentes aspectos de la función celular. Imagen: Salk Institute.

Tras estos análisis, el equipo demostró que muchos de los cambios que se produjeron a medida que las ratas de la dieta normal envejecían no se produjeron en los roedores con dieta restringida.

De hecho, las ratas que fueron sometidas a restricción calórica no mostraron casi el 60 por ciento de los cambios relacionados con la edad en la composición celular que ocurrieron en las ratas en una dieta normal.

También se descubrió que la acumulación de células proinflamatorias en los tejidos de las ratas, un proceso asociado con el envejecimiento, se reprimía gracias a la restricción calórica.

Este hallazgo le da peso a la teoría de que muchas enfermedades crónicas están estrechamente relacionadas con la inflamación provocada por la edad, incluido el cáncer, la diabetes y la enfermedad de Alzheimer.

“Ya sabíamos que la restricción de calorías aumenta la vida útil, pero ahora hemos demostrado todos los cambios que ocurren a nivel de una sola célula para causar eso. Esto nos da objetivos con los que eventualmente podremos actuar con medicamentos para tratar el envejecimiento en humanos”, apunta

Por otro lado, se observó que las ratas más viejas con una dieta restringida en calorías compartían similitudes en la composición de tejidos y células con las ratas jóvenes con una dieta normal, lo que sugiere que las ratas más viejas mantuvieron una fisiología similar a las ratas mucho más jóvenes.

“La gente dice que ‘eres lo que comes’, y estamos descubriendo que eso es cierto de muchas maneras”, dice Concepción Rodríguez Esteban, coautora del estudio. “El estado de sus células, a medida que envejece, depende claramente de sus interacciones con su entorno, que incluye qué y cuánto come”.

¿Podrían traducirse a humanos los resultados del estudio?

Los autores creen que es posible, algún día. En palabras de Izpisúa, “estos resultados nos dan objetivos con los que en algún momento podremos actuar con medicamentos para tratar el envejecimiento en humanos”.

El científico español recuerda que el sistema inmune debe estar perfectamente regulado y en equilibrio, y que alteraciones del mismo, ya sean por exceso o por defecto, pueden conducir a situaciones patológicas.

Con este trabajo se demuestra que el envejecimiento no es algo incontrolable o inexorable, sino que hay forma de modularlo y ralentizarlo, en este caso con la reducción en la ingesta de alimentos. Aunque es importante precisar que “cuando se trata de humanos, la restricción calórica se define como la reducción de la ingesta calórica diaria promedio por debajo de lo habitual, sin desnutrición o privación de nutrientes esenciales”, concluye Izpisúa.

De cara al futuro, el equipo trata de utilizar los nuevos conocimientos para descubrir las dianas de los fármacos contra el envejecimiento y aplicar estrategias para aumentar la vida y la salud de las personas.

¿Estarías dispuesto a ayunar o reducir la ingesta calórica para vivir más?

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