Restaurar bolsos de lujo 'vintage': Azucena Torreiro nos habla de este oficio artesano en auge

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Photo credit: mark peterson - Getty Images
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Cada día se ponen a la venta más de 25.000 artículos en el portal de piezas de segunda mano de Vestiaire Collective y se venden más de 1.200 bolsos. Piezas de lujo 'vintage' que para volver a lucir como el primer día necesitan pasar por las manos maestras de artesanos como Azucena Torreiro. Ella es el alma mater de Curtidos Orzán, un taller artesanal situado en la Plaza Juan Naya de A Coruña.

Contable de formación, Azucena se adentró en el mundo de la artesanía de manera casual. "Mi padre abrió el taller en 1984 y junto a mi tía hacía cinturones, tirantes, y los arreglos más habituales, y yo me uní en 1998. Era contable de profesión, pero caí enferma y empecé a ayudarles para estar entretenida. Yo no sabía ni coser a máquina pero era mañosa y me gustaba aprender, destripar los bolsos, ver cómo eran por dentro. Todo empezó ahí para mí y al final me ofrecieron quedarme con el negocio", cuenta al otro lado del teléfono con el entusiasmo propio de aquellos que disfrutan cada día con su trabajo y con la voz emocionada cuando recuerda a su padre, Geranio Torreiro, que confió en ella desde el comienzo.

Gracias a su formación autodidacta y su constante experimentación, Azucena se ha convertido en un referente a la hora de restaurar bolsos de lujo vintage. Hasta su taller llega gente de toda España, que la han conocido por el boca a boca pero también por las redes sociales, en especial Instagram. Influencers como Erea Louro y Laura de Santiago son algunas de sus clientas fieles, que no han dudado en mostrar los excelentes resultados que logra Azucena restaurando bolsos vintage.

Photo credit: Instagram / @erealouro
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La artesana fija la pandemia como un punto de inflexión en su negocio. El confinamiento fue el momento perfecto para que mucha gente se dedicara a vaciar los armarios y encontrar auténticos tesoros familiares en forma de bolsos de lujo que acabaron en Curtidos Orzán. Azucena también ha notado un cambio en sus clientes y de qué manera ha repercutido el interés creciente por la sostenibilidad: "De cinco años para atrás la clientela era más bien gente a partir de 40 o 50 años, que tenían algún bolso bueno y lo arreglaban. Ahora son chicas jóvenes que compran bolsos de segunda mano y los quieren arreglar, o quieren arreglar los de sus abuelas o madres. Se nota que ya no quieren comprar por comprar, buscan sostenibilidad", argumenta.

A la hora de hablar de las marcas que más pasan por su taller, Azucena reconoce que los bolsos de Chanel y de Louis Vuitton son las más populares entre sus clientes a nivel nacional, mientras que los de Purificación García y Carolina Herrera son las que más se repiten entre su clientela gallega.

Un proceso artesanal con muchas horas detrás

Detrás de cada restauración hay un arduo trabajo artesano, en el que la meticulosidad y el detalle son imprescindibles. Azucena detalla el proceso que sigue para restaurar un bolso: "El primer paso es limpiar bien la piel, que siempre tiene restos de cremas, polvo, suciedad, y no en todas las pieles se pueden usar los mismos productos. Luego hay que hidratarlo, meterle el color, darle más hidratación, y por último la laca final. Otras veces hay que cambiar las asas y toca hacer el color para igualar con el resto del bolso", apunta.

Desde su taller, asegura que le gustan los retos: "Disfruto cuando tienes que hacer algo más que lavarles la cara, como hacer asas nuevas, desmontar medio bolso, porque estás trabajando realmente con él. Me recuerda a cuando vamos a la peluquería y dices 'tíñeme el pelo', a mí me gusta ir más allá, crear para dejarlo como estaba, utilizar las mismas puntadas...".

Y recuerda su reto más complicado, que no fue un bolso sino unas botas de Gucci: "La cliente no podía ni probárselas, pues no le cabía el pie, y la única solución era meter una cremallera y abrir la piel. Eran unas botas con muchos ceros y me daba pánico abrirlas y que luego no pudiera ponérselas. Fue lo que más miedo me dio, meter una cuchilla y que por un milímetro se fuera la cuchilla y hacer un estropicio. Quedaron perfectas y ella sigue siendo mi clienta", recuerda como si estuviera de nuevo ante semejante encargo.

Detrás de cada restauración hay muchas horas de trabajo. Cuando se trata de restaurar el color de un bolso, que generalmente está arañado o con la piel deteriorada, Azucena necesita unas 10 o 12 horas de trabajo, y el precio (si se trata de un solo color) está en torno a los 50 euros. En el caso de que tenga que desmontar el bolso, añadir asas nuevas u otro tipo de reparaciones, la tarifa se acerca a los 150 o 200 euros, y la puede llevar alrededor de 20 horas e incluso las sobrepasa, sabiendo que se alarga durante varias jornadas de trabajo, porque cada parte del proceso necesita su tiempo.

Torreiro no solo se encarga de restaurar bolsos de lujo vintage, también hace bolsos partiendo de cero, a partir de alguna fotografía, patrón o diseño que le lleve el cliente. Desde su taller reconoce que echa de menos que apenas queden artesanos dedicados a este noble oficio que para ella tiene una recompensa muy clara: la cara de satisfacción del cliente cuando recoge un bolso recién restaurado.

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