¿Resiliencia en la empresa? Sí, pero con cuidado

La resiliencia es la capacidad de recuperarse y reponerse ante cualquier conflicto o adversidad. Una aptitud que se aplica a seres vivos, naturaleza, e incluso a las ciudades. También en el ámbito empresarial, donde cada vez se demandan perfiles de trabajadores que sean capaces de ser resolutivos y adaptarse a cualquier cambio.

El estrés es una de las principales causas de baja temporal en Europa, según la Organización Mundial de la Salud y el Observatorio Europeo de Riesgos, y afecta a más de 40 millones de personas –solo en este continente-, lo que supone más de un 50 por ciento de los días de trabajo 'perdidos'. Es por ello que las empresas están cada vez más centradas en la búsqueda de personas que sean capaces de convertirse en líderes resilientes, y que contagien al resto del equipo la energía necesaria para que ni el trabajo ni los ánimos decaigan si surge cualquier problema.

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Ventajas

Una persona resiliente en su puesto de trabajo no solo conseguirá transmitir una sensación de calma en un momento de crisis, sino que también conectará más fácilmente con el resto de empleados y tratará de buscar siempre vías de cambio hacia la mejora. Gracias a sus dotes comunicativas, a su asertividad y a su alto grado de inteligencia emocional, logrará cambiar el ambiente laboral de manera positiva, así como el nivel de participación en el trabajo. 

Y es que este estilo de mando -en el que la persona sabe cómo afrontar las adversidades y salir reforzado de ellas, al tiempo que transmite al equipo su espíritu de adaptación- es un gran valor para la empresa de nuestro tiempo.

Sin embargo, esta habilidad también puede convertirse en un problema, y jugar en contra de todos, e incluso de uno mismo. En efecto, podemos acabar convirtiéndonos en nuestro peor enemigo, repercutiendo, por tanto, en toda la cadena laboral. 

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Desventajas

Las ganas de superarse constantemente a sí mismo, de cumplir metas y objetivos y de transformar cualquier posible obstáculo en un reto puede resultar contraproducente en muchos casos. Según apuntan autores como Jason R. Pierce y Herman Aguinis en su estudio The too much good of a thing effect in Management, la resiliencia, aunque entendida como fortaleza, puede convertirse en una importante debilidad y hasta en una competencia desadaptativa si se lleva al extremo. Es lo que se conoce como el 'efecto de lo demasiado bueno'. Así, un exceso de resiliencia puede provocar que el trabajador se empeñe en conseguir objetivos que realmente son inalcanzables, creando verdaderos problemas en el ámbito laboral.

Las personas con alta capacidad de resiliencia siempre intentan salir de su zona de confort. No obstante es importante que se establezcan siempre determinados límites para que no se pierda el sentido de la realidad. Marcarse retos y nuevos desafíos es muy positivo, pero debe hacerse con cabeza, estableciendo unos líneas claras, firmes y asequibles que nos permitan alcanzar dicho objetivo.