Reposar la comida no es (ni de de lejos) la mejor opción para cuidarse

Después de comer, ni comilona ni siesta… ¡sal a pasear!

Ve cambiando de hábitos si tus siestas son de las que hacen época, ¡incluso te metes en la cama! (Foto: Getty)
Ve cambiando de hábitos si tus siestas son de las que hacen época, ¡incluso te metes en la cama! (Foto: Getty)

Llenar la panza y quedarse sentado frente a la pantalla del ordenador o lanzarse al sofá cual morsa es el camino más corto para conseguir pasar al otro lado. Es decir, que vas a palmarla mucho antes de que haya llegado tu hora.

La falta de ejercicio se considera uno de los mayores factores de riesgo en el desarrollo de la enfermedad cardíaca e incluso se ha establecido una relación directa entre el estilo de vida sedentario y la mortalidad cardiovascular. Una persona sedentaria tiene más riesgo de sufrir arterioresclerosis, hipertensión y enfermedades respiratorias.

Incluso en personas que hacen ejercicio físico con regularidad, los periodos prolongados de sedentarismo podrían resultar letales porque además de influir en nuestro estado de salud, es más fácil caer en una mala alimentación, el tabaco o el consumo de alcohol.

¿No puedes más? Sal a tomar el aire, volverás más calmado y aumentará tu productividad. (Foto: Getty)
¿No puedes más? Sal a tomar el aire, volverás más calmado y aumentará tu productividad. (Foto: Getty)

De hecho, según calcula la Organización Mundial de la Salud (OMS), la inactividad física está asociada a 3,2 millones de muertes al año en todo el mundo.

Sin embargo, los expertos aseguran que para tener una buena salud hay que mantener el cuerpo en movimiento, y esto se consigue con una simple caminata de 15 minutos.

Un paseo al día te ayuda a sentirte mejor, y podría salvarte la vida

Un estudio publicado en la revista ‘Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sports’ asegura que un paseo después de comer puede ser una solución sencilla y económica para combatir la depresión y el estrés laboral.

Científicos norteamericanos nos cuentan que un paseo de 15 minutos después de cada comida parece ayudar a las personas mayores a regular los niveles de azúcar en la sangre. De ese modo caminar podría reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Lo indica un nuevo estudio realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública y Servicios de Salud (SPHHS, en sus siglas en inglés) de la Universidad George Washington (EE UU), que publica Diabetes Care. La investigación detectó que tres caminatas cortas después de las comidas fueron igual de efectivas para reducir el azúcar en sangre durante 24 horas que 45 minutos a pie a un ritmo entre suave y moderado.

Puede que ver la tele te ayude a poner la mente en off, pero en serio, es un hábito muy tóxico. (Foto: Getty)
Puede que ver la tele te ayude a poner la mente en off, pero en serio, es un hábito muy tóxico. (Foto: Getty)

Si la comida ha sido copiosa y ha incluido carbohidratos te conviene (aún más) salir a tomar el aire sin demorarte demasiado. Además, los beneficios saludables de una buena caminata se multiplican por la noche. Es decir, que si sales a dar una vueltecita después de cenar, tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán. El caso es buscar un hueco para estirar las piernas .

Haciendo un cálculo general, para que de verdad te sirva de algo, tendrías que realizar más de hora y media de actividad física (no deporte) a la semana distribuida en tres días.

Aquí tienes 10 recomendaciones de la Fundación Española del Corazón para que disminuyas el riesgo de padecer enfermedades comunes y mejores tu calidad de vida:

  1. Practica una alimentación cardiosaludable: equilibrada y variada. Las frutas, verduras, hortalizas, pescado, aceite de oliva, carnes magras, cereales y lácteos desnatados no deben faltar en tu cocina. Recuerda: sal, azúcares y alcohol sólo en pocas cantidades.

  2. Dedica 30 minutos diarios a ejercitar tu cuerpo. Elige el ejercicio que más se adapte a tu condición física: caminar, bailar, correr, actividades al aire libre… ¡Muévete por tu salud!

  3. No fumes. Y si lo haces, ¡déjalo ya! Aun fumando poco se multiplica el riesgo de sufrir ataques cardiacos o cerebrales. Busca ayuda si no puedes dejarlo solo. Tu médico evaluará tu estado y te aconsejará sobre cómo conseguirlo. ¡Querer es poder!

  4. Controla tu peso. Mide tu Índice de Masa Corporal (IMC). Es fácil: divide tu peso en kilos entre tu altura en metros elevada al cuadrado. Si el resultado es mayor de 25 kg/m² se considera sobrepeso. Por encima de 30 kg/m² es obesidad.

  5. Vigila la grasa acumulada en el abdomen, ya que es peligrosa para el corazón. Mide tu perímetro abdominal a nivel del ombligo. En la mujer debe estar por debajo de 88 cm y en los hombres por debajo de 102 cm.

  6. Comprueba tu tensión arterial. Si eres una persona sana verifica anualmente que tu tensión sigue por debajo de 140/90 mmHg. Si eres hipertenso también debes mantenerte por debajo de estas cifras. Si ya has sufrido un problema cardiovascular, cerebrovascular, renal o eres diabético, tu tensión tiene que estar por debajo de 130/80 mmHg. En estos últimos casos, los controles y medidas preventivas han de ser continuos.

  7. Revisa tus niveles de colesterol y glucosa. La mejor manera de mantenerlos a raya es seguir una dieta sana y hacer ejercicio. Si tras un análisis en ayunas tus cifras están por encima de 190 mg/dl de colesterol total y 110 mg/dl de glucosa, debes consultar con un especialista.

  8. Conoce tu riesgo cardiovascular y cuál debe ser tu estilo de vida. Acude al médico con un examen físico y tus antecedentes personales y familiares. Consúltale todo lo que quieras: qué dieta seguir, qué ejercicios hacer, qué factores pueden perjudicar tu salud… Actuar a tiempo es la clave para reducir los peligros.

  9. Comparte tus dudas y problemas. Intercambiar experiencias te permite aprender y dar ejemplo para que otras personas se interesen por cuidar su corazón. Recuerda también que tu familia puede ser un gran estímulo y apoyo para superar cualquier dificultad en el cumplimiento de los objetivos de salud. ¡Cuenta con ellos!

  10. Aprende a controlar tu estrés y ansiedad. El aumento de tensión emocional es peligroso para el corazón. El estrés en casa y en el trabajo hace más difícil seguir un estilo de vida cardiosaludable. ¡Relájate!

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