Renée Zellweger da un portazo definitivo a los intentos de parecer más joven

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A sus 53 años Renée Zellweger ya no está para tonterías. Después de llevar una década soportando que el mundo mire con lupa cada arruga o ausencia de ella en su rostro, es ella misma quien da por zanjado el asunto dando una lección a todos sus críticos. Y es que después de llevar varios años perseguida por los rumores de tratamientos o cirugías estéticas, la oscarizada actriz da un portazo definitivo a las habladurías alzando la voz a favor del proceso natural del envejecimiento. Es más, hasta crítica los productos de cosmética ‘anti-edad’ por enviar un mensaje erróneo.

LOS ÁNGELES, CALIFORNIA - 18 DE MAYO: Renée Zellweger asiste al evento FYC de NBCUniversal para
LOS ÁNGELES, CALIFORNIA - 18 DE MAYO: Renée Zellweger asiste al evento FYC de NBCUniversal para "The Thing About Pam" el 18 de mayo de 2022 en Hollywood, California. (Foto de Axelle/Bauer-Griffin/FilmMagic)

Renée tuvo lo que podría definirse como una “revelación” después de cumplir los 50. Así lo contó en una reciente entrevista a The Sunday Times asegurando que tras celebrar su cumpleaños sintió que vivía “un nuevo comienzo sin tonterías. Uno que define como un “punto en el que puedes dejar de escuchar todas esas voces en tu cabeza y todas esas expectativas y proyecciones que la gente tiene de ti y ser más auténticamente tú mismo”.

Para ella, fue como si la vida le dijera “buena suerte a todos los tontos porque tienen que sobrevivir mucho para llegar a mi edad, y me he ganado mi poder y mi voz”.

Desde que volviera a la primera plana de Hollywood con Judy en 2019, Renée volvió a abrazar un aspecto más natural al que solía destilar en las alfombras rojas a principios de los 2010s. Y es que es imposible olvidar lo mucho que su rostro dio que hablar por entonces. Fue en los premios Óscar de 2013 cuando surgieron los primeros titulares que la señalaban por haberse sometido a supuestos retoques estéticos cuando apareció en la alfombra roja con la piel radiante y tersa. “¿Qué le pasó?”, “¿Sobredosis de bótox?” fueron algunos de los comentarios que inundaron las redes despertando la moda de observarla, señalarla, e incluso criticarla, en cada aparición pública. Un año después el asunto empeoró con muchos tachándola de estar “irreconocible” al aparecer con los ojos supuestamente menos achinados que de costumbre en un evento de la revista Elle.

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El asunto escaló hasta convertirse en blanco de los memes y burlas de las redes. Incluso fue el segundo nombre más buscado en Google España en 2014 por detrás de Conchita Wurst. Y no por sus trabajos como actriz, dado que estuvo alejada del cine entre 2010 y 2016, sino precisamente por esos supuestos retoques y cambios en el rostro.

BEVERLY HILLS, CA - 20 DE OCTUBRE: La actriz Renee Zellweger llega a la 21ª edición anual de los premios ELLE Women In Hollywood Awards en el Four Seasons Hotel Los Angeles at Beverly Hills el 20 de octubre de 2014 en Beverly Hills, California. (Foto de Jon Kopaloff/FilmMagic)
BEVERLY HILLS, CA - 20 DE OCTUBRE: La actriz Renee Zellweger llega a la 21ª edición anual de los premios ELLE Women In Hollywood Awards en el Four Seasons Hotel Los Angeles at Beverly Hills el 20 de octubre de 2014 en Beverly Hills, California. (Foto de Jon Kopaloff/FilmMagic)

Hasta llegó a convertirse en ejemplo sociológico del escrutinio ridículo que la mujer vive bajo el yugo fóbico de la edad. Ella, con 45 años y una carrera magnífica, se convirtió en alguien a quien observar más por su estética que sus trabajos artísticos, dando lugar a una conversación mediática que nada tenía que ver con su carrera.

Sin redes sociales, Renée siempre se mantuvo alejada de la voracidad mediática pero el ruido de los rumores terminó llegando a sus oídos. Y tras el señalamiento constante ella misma aseguró que su aspecto se debía a estar viviendo “una vida diferente y más llena”. En declaraciones a People contó que se sentía más saludable y en paz después de pasar mucho tiempo “sin cuidarse”, siguiendo una agenda apretada. “La gente no me conocía como alguien saludable. Quizás me veo diferente. ¿Pero quién no a medida que se hace mayor? Pero estoy diferente. Soy feliz”. Pero el asunto no dejaba de sobrevolar las redes cada vez que aparecía en un evento o era captada por los paparazis haciendo su vida, con la conversación girando en torno a la especulación sobre si su rostro estaba más terso, exento de arrugas , si tenía los labios más gruesos o los ojos más grandes.

Y así terminó escribiendo un artículo de opinión que publicó en Huffington Post en 2016 aparentemente negando haberse sometido a cirugía plástica en los ojos. “No es que sea asunto de nadie, pero no tomé la decisión de alterar mi cara ni hacerme cirugía en los ojos” escribía. En aquella pieza aseguraba que necesitaba decir algo al respecto porque el rumor había colocado su nombre en historias y artículos sobre mujeres “sucumbiendo a la presión social de verse de cierta manera”. “No es ningún secreto que el valor de las mujeres ha sido históricamente medido por su apariencia […] El doble rasero para disminuir nuestras contribuciones permanece y se perpetúa” escribía. 

Y ahora, a sus 53 años, Renée vuelve a abrazar la naturalidad del paso del tiempo e incluso lanza un ataque directo contra el mensaje crítico que perdura en el marketing detrás de las marcas de productos de ‘anti-edad’. “Todos esos anuncios que nos dicen que no necesitamos aparentar nuestra edad real si solo compramos todas sus cremas y sus arreglos y toda esa basura que quieren vendernos. Yo pienso, ¿están diciendo que ya no soy valiosa porque tengo 53 años? ¿Es eso lo que están diciendo? Hay una gran diferencia entre ser tu mejor y más vibrante ser y querer ser lo que no eres”.

"Para ser vibrante y hermoso, debes abrazar tu edad, de lo contrario, estás viviendo disculpándote y para mí eso no es hermoso en absoluto", señaló.

Si bien podemos coincidir que su rostro lucía radiante y terso en las apariciones públicas de aquellos años, si se sometió a tratamientos o no, al final, no era incumbencia de nadie. Y ahora ella abraza su edad y cierra la puerta a los productos ‘anti-edad’ de manera pública, como si estuviera dando una especie de portazo definitivo a cualquier intento aparente de parecer más joven.

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