Reino Unido: así está la economía que le dejará Boris Johnson a su sucesor

La economía británica se enfrenta a una inflación desbordada, una desaceleración del crecimiento, un inconcluso Brexit con la Unión Europea y una devaluada libra esterlina. Repaso a las finanzas de la quinta economía del mundo.

El anuncio de dimisión del primer ministro Boris Johnson profundiza la incertidumbre que se cierne sobre la economía británica, que ya está bajo la presión de una tasa de inflación que se acerca a los dos dígitos, el riesgo de una recesión y un Brexit incompleto.

Aunque la carrera para reemplazar a Johnson podría llevar semanas, quienquiera que aspire a sucederlo tendrá sobre sus hombros una serie de tareas nada fáciles para sacar a flote unas malheridas finanzas.

La libra esterlina está cerca de mínimos de dos años frente al dólar y el Banco de Inglaterra se encuentra en un dilema sobre si elevar las tasas de interés sin dañar la actividad económica. Pero los problemas van más allá.

La inflación más alta en 40 años

Incluso más que otros países de la región, Gran Bretaña está sintiendo el peso de una tasa de inflación que en mayo alcanzó un máximo de 40 años hasta el 9,1% interanual. El Banco Central cree que incluso superará el 11% a finales de este año.

El Fondo Monetario Internacional aseguró en abril que Reino Unido iba a enfrentar una inflación más persistente, así como un crecimiento más lento que cualquier otra gran economía en 2023.

En términos de desempleo, la tasa general aumentó por primera vez desde finales de 2020 en los tres meses terminados en abril y se ubicó en 3,8%.

La política fiscal será clave en el próximo Gobierno

Una de las razones que esgrimió el exministro de Finanzas, Rishi Sunak, para dimitir el pasado martes 5 de julio tuvo que ver, precisamente, con que su enfoque para administrar la economía era “muy diferente” al de Boris Johnson.

En efecto, mientras el premier lleva meses presionado por más recortes de impuestos, la prioridad a corto plazo de Sunak era aliviar la carga de la deuda de Gran Bretaña, que supera los 2,4 billones de dólares después de la pandemia de coronavirus.

La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria parece coincidir con el enfoque del exministro: este jueves aseguró que la deuda podría más que triplicarse a casi el 320% del PIB en 50 años si los futuros gobiernos no endurecen su política fiscal.

El regulador de presupuesto británico es partidario de aumentar impuestos para financiar los crecientes costos de un alto endeudamiento y de una población que envejece cada vez más y sale del mercado laboral.

También lo es de buscar más fuentes de recursos de cara a la entrada en vigencia en 2030 de la prohibición de la venta de automóviles nuevos a gasolina y diésel, ya que son precisamente los aranceles sobre el combustible una gran fuente de ingresos fiscales, mientras que la electricidad se grava de manera más ligera.

El peso de un Brexit inconcluso

Más de seis años después de que Gran Bretaña votara a favor de abandonar la Unión Europea -y dos años y medio después de hacerlo efectivo-, Londres y Bruselas siguen trabajando sobre las reglas comerciales que los regirán en adelante.

Boris Johnson ha insistido en reescribir las reglas acordadas en 2019 para el comercio que involucra a Irlanda del Norte, que hace parte del Reino Unido, y la República de Irlanda, que pertenece al bloque comunitario.

Tras el anuncio de dimisión del ‘tori’, el primer ministro irlandés, Micheál Martin, aprovechó para pedir al Gobierno de Londres que abandone las "acciones unilaterales" y retome la vía diplomática en sus contactos sobre el Brexit con Dublín y Bruselas.

Con Reuters, AP y EFE

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