'Regreso al futuro' estuvo a punto de no ver la luz por "sucia" e "incestuosa"

Mucho antes de que la videollamada, los drones o incluso las gafas en 3D fueran el pan nuestro de cada día, hubo un par de personas que predijeron su llegada hace más de 30 años. Gracias a su máquina del tiempo, Marty MacFly y el doctor Brown, los protagonistas de Regreso al futuro, nos sorprendieron con algunos adelantos tecnológicos que por aquel entonces, 1985, eran impensables. Mucha diversión y entretenimiento fueron los ingredientes de una película que, sin embargo, estuvo a punto de no ver la luz. Lo que para nosotros fue una historia inolvidable que marcó nuestra infancia y en algunos casos adolescencia hace 35 años, para algunos productores y peces gordos de la época era un proyecto “sucio”, “incestuoso”, además de una auténtica “locura”.

Ay, qué equivocados estaban...

Christopher Lloyd y Michael J. Fox en 'Regreso al futuro'(© 1985 Universal)

¿Por qué? Pues por varias razones. Según Bob Gale, productor y co-escritor de la cinta, “fue rechazada 40 veces por cada estudio de renombre y en más de una ocasión. Regresábamos cuando cambiaban la dirección”, confesó en una entrevista con CNN hace un tiempo. Parece que la historia no terminaba de convencer a los dizque expertos en predecir qué puede funcionar y qué no. Menudo ojo. “Nos decían: ‘ese tipo de películas de viajar en el tiempo no dan dinero’ o también: ‘es demasiado dulce, necesitamos algo más obsceno tipo Porky’s. ¿Por qué no se lo lleváis a Disney?’”, les llegaron a proponer.

Dicho y hecho. No se lo pensaron dos veces y llamaron a la puerta de la famosa productora de cine infantil. Si tan inocente les parecía el guión a algunos a lo mejor esta gran fábrica de sueños le daría cabida. Se lo dijeron tantas veces que tanto Bob como Robert Zemeckis llamaron entusiasmados a la puerta de la responsable de títulos como Splash o Willow en la tierra del encanto. Pero de la misma forma en que se la abrieron le dieron el portazo en las narices. “¿Estáis locos? ¿Esto va en serio? No podemos hacer una película así, ¡tenéis un chico y a su madre en un coche, es incesto! Esto es Disney, ¡es demasiado sucio para nosotros!”, les expresaron hasta casi ofendidos.

Visto lo visto hicieron algún que otro cambio en el guión, de hecho había dos versiones, pero no eliminaron esas partes que le habían recriminado en los estudios. La película era un viaje en el tiempo y la escena entre madre e hijo tiene su razón de ser. Esa era la idea central y no iban a renunciar a ella. Pero como ocurre en las películas, siempre hay alguien bueno que le saca a uno de los apuros. En este caso, ese ángel caído del cielo fue Steven Spielberg, con quien ya habían trabajado anteriormente en proyectos no precisamente muy exitosos. Tenían miedo de arriesgarse y que fuera otro fracaso. Pero su instinto y, sobre todo, la insistencia de Steven, siempre leal y al pie del cañón como compañero, les convenció para tirarse a la piscina y ponerse manos a la obra.

En vez Steven no dirigía la película pero les avalaba con su productora de cine Amblin Entertainment, uno de los brazos de Universal, entre cuyos títulos caben destacar las inolvidables E.T, Los Gremlins o ¿Quién engañó a Roger Rabbit?. Una vez bajo los hilos de esta gran máquina de entretenimiento el guión experimentó pequeños y acertados cambios. Por ejemplo, en vez de llamar Profesor Brown al adorable y loco científico se optó por el apelativo de Doc Brown, así a los pequeños de la casa les sería más fácil identificarle. En el guión original este personaje contaba con un chimpancé como mascota, pero la idea no terminaba de cuadrarles y recurrieron al mejor amigo del hombre, el perro.

El resto está escrito en los libros de la historia del cine. Su aterrizaje en las salas fue un bombazo convirtiéndose en el estreno más exitoso del 1985 con 346 millones de euros ($381 millones) de recaudación. El presupuesto para hacerla fue de 17€ millones ($19 millones), así que las cuentas salen y con muchos ceros añadidos. 

La cinta es todo un clásico de los 80 que sigue uniendo a las familias en el salón de casa cada vez que es televisada. Fue tanto el éxito que a pesar de las constantes propuestas de llevar a cabo un remake con una versión más modernizada y nuevos actores, la cosa no termina de cuajarse. Son muchos años de rumores que rondan esa posibilidad, pero Gale los ha zanjado. Cuando algo ha tenido tanta fuerza y es un clásico del celuloide, un reboot está destinado al fracaso. “Michael J. Fox no podría hacerlo, ¿quién quiere ver una película de Regreso al Futuro sin él? Yo desde luego no”, expresó tajante a CNN

De esa primera entrega de Regreso al futuro surgieron muchas cosas, por ejemplo, se volvió a poner de moda el patinete un poco de capa caída en esa primera etapa de los 80, y las marcas de zapatillas deportivas se pusieron las pilas para lanzar modelos nuevos, no voladores, pero sí que nos hicieran corre a gran velocidad. ¡Y cómo olvidar al DeLorean! Ese coche que hasta televisión tenía y que ya nos hacía presagiar lo que nos depararían los automóviles 30 años después.

Christopher Lloyd y Michael J. Fox en 'Regreso al futuro' (© Universal Studios - All Rights Reserved)

La revolución fue tal que lo que empezó siendo un ‘vamos a ver’ acabó convirtiéndose en una de las trilogías más exitosas de la historia del séptimo arte. A esta primera entrega le siguieron una segunda más futurista que nos mostraba cómo era el mundo en el 2015 y una tercera que nos enseñaba el Lejano Oeste en todo su apogeo. Todas llenaron las salas y ganaron dinero pero ninguna como la primera. Esa famosa escena final entre Michael J. Fox y el gran Christopher Lloyd quedará por siempre grabada en nuestras retinas y, por qué no decirlo, en nuestros corazones. 

Cuántos de los que no apostaron por esta historia se habrán arrepentido de no hacerlo. Spielberg, una vez más tuvo ojo y supo ver donde otros solo veían dinero. Y nosotros no podríamos estarle más agradecidos. Así es el cine, cuando menos te lo esperas salta la liebre y se produce el pelotazo. Este fenómeno de masas también tuvo su Oscar a la Mejor Edición de Sonido, pero el mayor premio de todos fue la increíble acogida de un público de todas las edades y nacionalidades. 

Casi 35 años después son muchos los que sigue gritando y recordando frases como “McFly, ¿hay alguien ahí?” o “¡De regreso al futuro!”. Si todavía hay algún despistado que no la ha visto, este es el momento para ponerse manos a la obra. No se arrepentirá.

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