Un despido de ‘Regreso al futuro’ dejó en evidencia la masculinidad frágil de Hollywood

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Regreso al futuro es una de las películas más queridas, exitosas y aclamadas de la historia, pero cualquier fan del clásico de Robert Zemeckis sabrá que su producción no fue precisamente un camino de rosas. En su segunda temporada, la genial docuserie de Netflix The Movies That Made Us dedica uno de sus episodios a la popular cinta de los 80, desvelando una anécdota que me ha dejado con la boca abierta.

El despido del actor original que iba a interpretar a Marty McFly, Eric Stoltz, es un dato conocido por la mayoría de fans del film y amantes del cine, pero lo que pocos saben es que él no fue el único actor al que echaron de la película. Resulta que la actriz Melora Hardin iba a participar interpretando a la novia de Marty, pero también fue sustituida por otra. Y la razón detrás de su despido es tan sorprendente como tristemente real, todo un ejemplo de masculinidad frágil en el Hollywood de antaño que aun no se ha superado.

Michael J Fox en una escena de 'Regreso al Futuro', 1985. (Photo by Universal/Getty Images)
Michael J Fox en una escena de 'Regreso al Futuro', 1985. (Photo by Universal/Getty Images)

Regreso al futuro se estrenó en 1985, convirtiéndose en la película más taquillera de ese año al recaudar $385 millones en todo el mundo (€325 millones, The Numbers). Su éxito fue masivo, todo un fenómeno a nivel global que la encumbró a lo más alto de la cultura popular, elevó a Michael J. Fox al nivel de superestrella y generó dos secuelas que también triunfaron en la taquilla. El legado de Regreso al futuro llega hasta nuestros días, donde el clásico de los 80 continúa gozando de una popularidad inmensa y sigue muy presente en la cultura cinéfila y nostálgica.

Era cuestión de tiempo que The Movies That Made Us le dedicara su propio episodio. Para quien no esté familiarizado con ella, se trata de una serie documental de Netflix que repasa en tono de humor y con una extensiva labor de documentación cómo se hicieron algunas de las películas más míticas y taquilleras de Hollywood. En la primera temporada, la serie explora el making of de Dirty Dancing, Solo en casa, Cazafantasmas y La jungla de cristal, mientras que la segunda cuenta con episodios centrados en Regreso al futuro, Pretty Woman, Parque Jurásico y Forrest Gump. Simplemente imprescindible para cualquiera que se precie de ser cinéfilo.

Como adelantaba al principio, el capítulo centrado en Regreso al futuro repasa la accidentada historia de la película de Robert Zemeckis, de las dificultades para encontrar estudio (fue rechazada por medio Hollywood antes de ser comprada por Universal) a sus problemas presupuestarios o creativos (el presidente de MCA/Universal por aquel entonces insistía en que el ridículo título Space Man From Pluto), pasando por su dato tras las cámaras quizá más conocido: el despido de Eric Stoltz del papel de Marty, que acabaría yendo a parar a Michael J. Fox.

Los responsables de la película querían a Fox para el papel, pero el joven actor no estaba disponible por su compromiso con la famosa telecomedia Enredos de familia, por eso contrataron a Stoltz. Sin embargo, el actor de Máscara no encajó en el papel por tomárselo demasiado en serio y acabó despedido tras completar más de un mes de rodaje. Finalmente, los productores consiguieron llegar a un acuerdo con el jefe de Enredos de familia para dejar que Fox hiciera Regreso al futuro, trabajando en la serie durante el día y en el film por la noche.

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UNA CUESTIÓN DE ALTURA

Regreso al futuro habría sido completamente distinta sin Michael J. Fox, una de las principales claves de su éxito, y su divertidísima química con Christopher Lloyd como Doc Brown. Pero Stoltz no fue el único miembro del reparto al que despidieron sin miramientos. Melora Hardin -a la que muchos seriéfilos conocerán por sus papeles en The Office y The Bold Type- fue la primera actriz elegida para interpretar a la novia de Marty, Jennifer Parker, pero decidieron sustituirla por Claudia Wells porque Hardin era, atención, ¡demasiado alta para el papel!

La historia sigue así. Stoltz medía 1,80 m y al ser reemplazado por Fox, que era mucho más bajo que él -apenas superaba el 1,60 m- los productores consideraron que Hardin no podía ser más alta que el nuevo Marty McFly. Según explican en The Movies That Made Us, Melora le sacaba unos 8 centímetros a Michael y Robert Zemeckis empezó a dudar si quedaría bien en pantalla, preocupándole que al público le pareciera raro que la novia de Marty fuera más alta que él. ¿Cuál fue su solución? Reunir a las mujeres del equipo para hacer una rápida encuesta sobre el tema y dejar que ellas decidieran por él.

De manera unánime le dijeron que una chica adolescente jamás saldría con un chico más bajo que ella, así que Melora acabó perdiendo el papel antes de rodar una sola escena por esta razón, recayendo en Claudia Wells, una de las opciones favoritas del productor Steven Spielberg durante el proceso de casting. Wells era ligeramente más baja que Michael, es decir, según el guionista y productor Bob Gale, tenía “la altura perfecta para hacer de novia de Michael J. Fox”. Así es como se convirtió en Jennifer -rol que igualmente más adelante acabó quitándole otra actriz, Elisabeth Shue, que encarnó a la novia de Marty en las secuelas.

Y ese es el cuestionable motivo detrás del despido de Melora Hardin de la que acabó siendo una de las películas de Hollywood más populares e influyentes de la historia. En una entrevista con la revista Wired en 2011, la actriz expresaba su dolor por el despido: "Eric y yo teníamos mucha química. Conseguí el papel y estaba muy feliz, habría sido mi primera gran película". Hardin había firmado un acuerdo para dos entregas, por eso el golpe de perder el rol antes de empezar fue tan fuerte. En sus palabras, "Recuerdo que estaba en la cocina en casa de mis padres cuando Bob Gale y Zemeckis me llamaron. Me dijeron, 'Desgraciadamente, hemos tenido que despedir a Eric y creemos que eres demasiado alta para el nuevo actor que hemos contratado. Se llama Michael J. Fox y le sacarías mucha altura. Esto no tiene nada que ver contigo, creemos que eres encantadora'. Me eché a llorar".

Desde entonces, a Hardin no le ha faltado el trabajo en el cine y la televisión, pero siempre le quedará esa espinita clavada de saber cómo habría sido su carrera si hubiera participado en Regreso al futuro. Pero lo más doloroso de todo es que la culpa la tuviera un prejuicio tan normalizado y extendido como es el hecho de que una mujer no pueda ser más alta que su pareja masculina, algo que, aunque parezca mentira, no se quedó en los 80, sino que sigue muy presente, tanto en la pantalla como en la vida real.

Recordemos que no hace tanto, la saga Los Juegos del Hambre hizo lo posible por disimular la diferencia de altura entre Jennifer Lawrence y Josh Hutcherson, a quien la oscarizada actriz le saca 10 centímetros. Gracias a la magia del cine, en las películas no es tan perceptible, pero en sus apariciones en premieres y otros actos públicos, saltaba a la vista. Algo parecido ha ocurrido durante toda la carrera de Tom Cruise, a quien hemos visto siempre esforzándose por ocultar su baja estatura (usando zapatos con alzas) y que sus parejas suelen ser más altas que él, siendo Nicole Kidman (que mide 1,80 m) el caso más evidente. Y más recientemente tenemos el caso de la monumental Elizabeth Debicki, más alta que sus compañeros de reparto de Tenet, aunque algunas fotos promocionales se empeñasen en ocultarlo.

¿Por qué Hollywood no deja que sus actrices sean más altas que sus actores? ¿De dónde proviene este estereotipo tan arcaico y por qué perdura? Lo cierto es que el guionista de Regreso al futuro nos dio la clave. Su base se encuentra en la vida real, donde ese prejuicio existe y sigue muy vivo. Hay muchas mujeres que prefieren estar con hombres más altos que ellas, y muchos hombres que se sienten emasculados por las mujeres más altas que ellos. Es triste, pero es real. Y en todo esto tiene mucho que ver precisamente el cine. Ha habido excepciones, como Geena Davis, Brigitte Nielsen o Sigourney Weaver, pero por lo general, ellas siempre tienen que quedar por debajo de ellos a nivel de estatura, perpetuando así la convención de que en una pareja heterosexual, el hombre debe ser más alto, un claro síntoma de demostración de poder y masculinidad frágil.

El caso de Melora Hardin es el ejemplo perfecto de cómo un estereotipo rancio puede despojarte de una oportunidad profesional de oro. Pero es que el paso del tiempo no ha hecho que las cosas mejoren mucho en este aspecto. Sí, cada vez son más las películas y las series que luchan por mejorar la representación y derribar los estereotipos, y en el panorama actual tenemos estrenos como Tiempo, donde la pareja protagonista formada por Gael García Bernal y Vicky Krieps muestra la diferencia sin tapujos con unos cuantos centímetros de diferencia, y actrices como Nicole Kidman, Blake Lively, Zendaya o Gwendoline Christie, que utilizan su altura como baza en su trabajo. Hasta el propio Michael J. Fox se casó en 1988 con Tracy Pollman, que es cuatro centímetros más alta que él. Pero por desgracia, muchos siguen estancados en la idea de que algo tan aleatorio como la altura es más importante de lo que en realidad es.

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