Una reflexión preocupante sobre la vida tras ver la comedia de Leonardo DiCaprio en Netflix

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Leonardo DiCaprio llevaba décadas buscando una película que le permitiera tratar el cambio climático compartiendo su visión, campañas y mensaje de advertencia al mundo. Y tras una larga búsqueda y años de activismo, finalmente la encontró en No mires arriba, la sátira que Netflix acaba de estrenar en Navidad y se ha colocado inmediatamente como lo más visto en la plataforma de streaming.

Sin embargo, el recibimiento de la crítica fue más tibio del esperado con muchas opiniones contrarias. Esto podría encontrar explicación en la alta expectación que rodeó al filme que podía desembocar en la decepción generalizada; en su tono satírico y el choque visual de ver a actores oscarizados prestándose a la burla fácil; pero también en el golpe de realidad devastador disfrazado de comedia.

Leonardo DiCaprio como el Dr. Randall Mindy y Jennifer Lawrence Kate Dibiasky como en No mires arriba (Cr. Niko Tavernise/Netflix © 2021)
Leonardo DiCaprio como el Dr. Randall Mindy y Jennifer Lawrence Kate Dibiasky como en No mires arriba (Cr. Niko Tavernise/Netflix © 2021)

No mires arriba comenzó a generar expectación desde que se supo su desarrollo al tratarse de la nueva producción de un director aclamado como Adam McKay (La gran apuesta, El vicio del poder), contar con un presupuesto abultado de $70 millones y un reparto de lujo poblado por nominados o ganadores del Óscar como el mencionado DiCaprio, Jennifer Lawrence, Meryl Streep, Jonah Hill, Cate Blanchett y Timothée Chalamet, entre otros. El primer tráiler nos dejó entrever que podíamos estar ante una comedia dramática de gran escala, con toques de ciencia ficción, pero no dejó nada claro lo que íbamos a ver en pantalla. Por eso el resultado ha sorprendido. En algunos casos para bien, otros para mal.

En su nueva película, el director mantiene la política liberal de sus historias con su crítica habitual contra el abuso y la manipulación de poder, pero posa todos su mensaje en una sátira que puede ser graciosilla, o aburrida, cuando se ve de forma superficial. Pero aterradora cuando te quedas masticando su idea.

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No mires arriba se centra en dos científicos, los astrónomos Randall Mindy (DiCaprio) y Kate Dibiasky (Lawrence) que intentan por todos los medios advertir al gobierno estadounidense que han descubierto un cometa que se dirige directamente a la Tierra. Un cuerpo celestial tan grande que en seis meses impactará y destruirá por completo todo el planeta. Sin embargo, ni la presidenta del país (Streep), ni su gabinete o la prensa, los toman en serio. Las próximas elecciones y el impacto que semejante noticia puede tener sobre ello son más importante. A lo largo de la trama somos testigos del intento desesperado de estos científicos por alertar al mundo, concientizar y ayudar en la búsqueda de soluciones, chocándose con paredes constantes, desde la política a los medios y la propia reacción del mundo, más centrado en la superficialidad, la viralidad de las redes, el espectáculo exprimido en todo, que en la verdad que tienen delante.

Para contar su idea, Adam McKay disfraza la historia de comedia, parodiando a veces sin mucha gracia. Sin embargo, todos esos momentos cómicos que no han convencido del todo y debilitan a primera vista una película de gran expectación, son en realidad las piezas para comprender el mensaje aterrador que nos lanza el cineasta.

Meryl Streep como la presidenta Janie Orlean en No mires arriba (Cr. Niko Tavernise/Netflix © 2021)
Meryl Streep como la presidenta Janie Orlean en No mires arriba (Cr. Niko Tavernise/Netflix © 2021)

No mires arriba es una metáfora que critica la falta de urgencia política ante el cambio climático, dando voz a esos científicos que no se sienten escuchados, sirviendo además de bofetada contra la manipulación del poder político (con referencias evidentes a la presidencia de Donald Trump) pero también como autocritica para el ciudadano en general. En el sentido de ponernos delante de la superficialidad que ha colmado nuestras vidas a través de las redes sociales, sin dar urgencia a aquello que lo necesita por estar absorbidos por la viralidad, la distracción inmediata y el click del momento.

Es así como, poco a poco, No mires arriba arma un mensaje aterrador que llega a su punto culmine cuando cerca del final más apocalíptico del cine, Leonardo DiCaprio sentencia “realmente lo teníamos todo”.Una frase que habla de la falta de acción, de la distracción generalizada ante el bombardeo de inmediatez en el que vivimos, de la manipulación política y el salvase quien pueda. No mires arriba es una comedia, pero encubierta de advertencia para el mundo con el sello político de Adam McKay y la firma activista de Leonardo DiCaprio. “Me siento agradecido de poder interpretar un personaje que está puramente basado en tantas personas que he conocido en la comunidad científica” nos contó DiCaprio en una rueda de prensa ante el estreno del filme. “Y en particular, científicos del clima que, como saben, llevan intentando comunicar la urgencia del problema pero sintiendo que están sujetos a ser la última página de los periódicos”.

Leonardo DiCaprio como el Dr. Randall Mindy en No mires arriba (Cr. Niko Tavernise/Netflix © 2021)
Leonardo DiCaprio como el Dr. Randall Mindy en No mires arriba (Cr. Niko Tavernise/Netflix © 2021)

Y es que la película recurre a esos científicos desesperados, chocando obstáculos constantemente para transmitir su descubrimiento, para convertir la historia en el espejo más triste de nuestras miserias políticas y sociales. En mi caso, la cinta me provocó alguna que otra risa -pero en contadas ocasiones-, y su verdadero impacto llegó después de su final. Esa frase de DiCaprio es la conclusión más punzante de la historia, al recordarnos que lo tenemos todo y aún no es tarde para cuidar nuestros tesoros, como el planeta en este caso. Que si no escuchamos, si no hacemos algo por la causa en la que creas sea cual sea, incluso tu propia existencia, algún día podría ser demasiado tarde.

Se puede estar de acuerdo o no con el mensaje activista de la película, tener cualquier posición política y causas de interés propio diferentes, y aun así compartir el mensaje aterrador de advertencia que lanza la historia. No mires arriba y su impactante final nos recuerda que estamos vivos ahora y, quizás, cuando se quiera hacer algo ya sea demasiado tarde.

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