Soñar con tu ex no significa lo que crees

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Photo credit: Miller
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Debía tener 12 o 13 años cuando tuve el sueño que más me ha marcado en mi vida. A día de hoy recuerdo cada detalle de ese sueño como si lo hubiera tenido la noche anterior. Lo recuerdo nítido y muy vivo. Más de 20 años después, he conseguido descifrarlo y entenderlo. Y he sentido mucha paz al hacerlo.

Resumiéndolo mucho y dejando muchos detalles en mi mundo íntimo, en el sueño un familiar que había fallecido unos meses antes, me visitaba de una forma muy misteriosa, bajando de un autobús en un rojo muy intenso en una calle blanca como la nieve. Me daba un mensaje, volvía a subirse al autobús y se marchaba de nuevo, sin que pudiera hacer nada porque se quedase.

En aquel momento, a mis 12 años, fue absolutamente impactante. Por el mensaje y por la forma tan vívida en que volvía, en la que casi podía sentirlo y tocarlo. Me obsesioné durante años con ese sueño, con el mensaje que podría haber tenido, si había sido un sueño o había sido algo más. Y no ha sido hasta ahora, gracias a estudios e investigaciones con el subconsciente, cuando siento haber quedado en paz con ese sueño.

Photo credit: duncan1890
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Ha sido a través del libro de "descodificación" de sueños del psicólogo Ian Wallace, 'Descifrando tus sueños' (Oberon). Wallace es el creador del método Dream Connection Process (Proceso de conexión con los sueños), un sistema robusto que permite conectar las imágenes y símbolos oníricos con la vida consciente, creando así una serie de patrones que pueden transformarse en oportunidades reales y positivas.

El psicólogo, que siempre ha sentido una fascinación especial por la naturaleza humana y por entender qué impulsa a la gente a hacer lo que hace, ha elaborado un detallado libro en el que se han analizado más de 90 escenarios oníricos que ayudan a desentrañar todo lo que el subconsciente nos está diciendo a través de esos sueños y no entendemos.

El desafío: transferir un código más "científico" a las interpretaciones divinas. Porque es innegable: los enfoques místicos no casan bien con la ciencia. Sin embargo, esas interpretaciones que videntes y adivinos hacían de los sueños como si fueran mensajes que enviaban los dioses ahora han tomado otro matiz. Fue a finales del siglo XX cuando comenzaron a aplicarse técnicas mas sofisticadas de resonancia cerebral que demostraban que los sueños no eran simplemente "algo que nos pasa", que el sujeto soñador no es un mero observador pasivo. Es más, según Wallace, "ocurre exactamente lo contrario". Y añade que "producimos sueños en el sentido estricto de crear activamente todo lo que se experimenta dentro de ellos": no somos observadores pasivos, sino que desempeñamos una función intencional en su creación.

Las investigaciones y las resonancias cerebrales demostraban que cuando se genera un sueño, determinadas áreas del cerebro están más activas. Estas son las relacionadas con el procesamiento emocional, la satisfacción de necesidades, la elaboración de historias o creación de recuerdos. Y los recuerdos son experiencias con significado para las personas. Así que, cuando se crea un sueño, se está codificando una historia con un determinado significado sobre cómo satisfacer las necesidades emocionales que tenemos en el mundo real. Eso sí, no es fácil saber cuáles.

"Las historias que codificamos en nuestros sueños no son eventos aislados. Se trata del mecanismo natural de creación del libro de nuestra vida", dice Wallace. Y es que los sueños han dejado de ser ya códigos indescifrables puesto que si nosotros somos los codificadores de nuestros propios sueños, ¿quién mejor para descodificarlos?

Con todo esto sobre la mesa, Wallace analizó más de 90 escenarios oníricos para elaborar un "diccionario" de sueños que nos permitan reflexionar sobre determinados problemas o aspectos de nuestra vida, aliviar tensiones internas y entender el por qué de todo.

"Cuanto más conscientes somos de quién queremos llegar a ser y hacia dónde queremos dirigir nuestra vida, más probable es que tengamos éxito en nuestro empeño"

Photo credit: CSA Images
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Sí, tú también sueñas

Puede que en tu grupo de amigos siempre haya uno que diga: "yo no sueño". Y como diría la Vecina Rubia, si no lo tienes, es que eres tú. Pero nada más lejos de la realidad. TODOS SOÑAMOS.

El primer diario de sueños escrito del que se tienen registros data de hace más de 5000 años. Se encontró en la ciudad de Nínive, en la ribera del río Tigris, la actual Iraq.

Por aquel entonces los sueños ya fascinaban. Siempre han fascinado. Hace unos 2000 años, los griegos ya escribieron los primeros "diccionarios de sueños".

Desde entonces, el mundo de las supersticiones los ha rodeado, convirtiendo a quienes los descifraban en una especie de receptores psíquicos que estaban en sintonía con el mundo divino. Pero la ciencia avanzó y se comenzaron a descartar esas hipótesis en favor de los procesos activos del cerebro y su labor, que se vieron en los equipos que medían la actividad eléctrica cerebral cuando soñamos.

Pero de nuevo, volvía a ponerse en duda: a esas evaluaciones de imágenes oníricas se las empezó a dar un enfoque metafórico. Hasta el momento, las metáforas eran consideradas como una figura estilística del lenguaje sin más. Sin embargo, fue la ciencia de nuevo quien le dio la vuelta a esto.

La lingüística cognitiva demostró que el pensamiento conceptual se basa en las metáforas y que tanto en sueños como en nuestra vida consciente, las utilizamos a diario para representar los "qués" y "por qués" que nos rodean.

¿Qué significan tus sueños?

Gracias a todo lo anterior, se ha conseguido crear numerosos patrones oníricos que explican determinadas vivencias y/o carencias emocionales que nada o poco tienen que ver con el sueño en sí. No es casualidad que tantas personas (si haces una encuesta rápida a tu círculo cercano lo verás) sueñen cosas parecidas, si no iguales. Por ejemplo, sueños relacionados con que se nos caen los dientes, con ir desnudos en lugares con mucha gente o con ir descalzos, caer al vacío, resucitar a personas que ya no están e incluso tener alguna que otra aventura amorosa inesperada o por lo menos, algún que otro beso apasionado que en la realidad, ni de lejos.

¿Coincides en alguno de estos sueños? Si tu respuesta es sí, vamos a dar un paso más: piensa en qué momento de tu vida soñaste con esto. ¿Qué estaba sucediendo en ese momento vital? ¿Recuerdas qué ocupaba tus pensamientos o emociones? Estas dos preguntas son básicas para entender lo que tu sueño te estaba diciendo.

Para Wallace, la clave para entender el mensaje entre la vida real y la vida onírica está en intentar identificar metáforas. Por ejemplo, cuando se sueña con un embarazo, no quiere decir que quieras quedarte embarazada. Puede que el sueño te esté sugiriendo el deseo de realizar un "acto de amor" (aquí es donde debes atender a tus circunstancias y analizar el qué o el por qué de ese deseo o necesidad).

Photo credit: Ernst Haas
Photo credit: Ernst Haas

Otros ejemplos más generales. Recrear en un sueño la imagen de cualquier persona puede estar sugiriendo una toma de conciencia de alguna faceta de nuestro propio carácter. Y si en el sueño hay alguna cualidad de esa persona que destaca con más claridad sobre el resto, es será el rasgo de nuestra personalidad que el sueño nos está pretendiendo decir que debemos potenciar o atender.

Soñar con un lugar, por ejemplo, puede que se nos esté sugiriendo una conexión con una situación específica vivida en la vida real, en la vida consciente.

Dice Wallace que soñar con animales también tiene una conexión con la vida consciente. A menudo los animales representan en los sueños nuestros instintos más profundos.

Estos son algunos ejemplos generales pero el psicólogo ha logrado descodificar otros códigos oníricos que se repiten en los sueños de muchas personas. Puede que por fin entiendas ese sueño que tanto te está perturbando...

Photo credit: Silver Screen Collection
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Soñar con un viejo amor

Tranquila, no quiere decir que estés deseando volver con él -aunque sea así-. Soñar con amores del pasado nos sugiere en realidad otra cosa. Según Wallace, lo interesante de estos sueños es la conexión que tiene con el hecho de retomar intereses o proyectos que dejamos a medias en otro momento de nuestra vida y que, quizás, sea el momento de actuar y decidir si nos lanzamos de nuevo con ellos o no.

Los sueños amorosos, dice Wallace, "reflejan aquello que más nos apasiona en la vida real y encarnan nuestro compromiso para canalizar energías hacia esa actividad".

Soñar con aventuras amorosas inesperadas

Soñar que tú o tu pareja tiene una aventura amorosa, no tienen nada que ver con la posibilidad de que seamos infieles en la vida real. Así que respira con tranquilidad. Estos sueños nos están sugiriendo situaciones en las que nos sentimos culpables con nosotros mismos, situaciones en las que nos hemos sentido decepcionados. Por ejemplo, en actividades creativas o procesos en las que hemos perdido la confianza con nosotros mismos y nuestras aptitudes. Quizás es el momento de que creas firmemente en ti y en tu talento.

Un beso apasionado en tus sueños

Otro sueño recurrente en muchas personas y que tiene un significado del todo sorprendente. Según los estudios y las conclusiones de Wallace, "en los sueños, la boca simboliza la confianza que tenemos en nuestra capacidad de expresar con honestidad nuestros verdaderos deseos en la vida consciente". Así que la información más valiosa que puede extraerse de estos sueños es quizás la necesidad que tenemos en ese momento de expresar con claridad nuestros deseos y anhelos.

Soñar con la muerte

Tanto si lo haces con la tuya propia o con la de otra persona, los suelos relacionados con la muerte, aunque parecen perturbadores, no son premonitorios. En realidad, este tipo de sueños nos están sugiriendo canalizar nuestras energías en algunos comportamientos de forma distinta.

Si sueñas que muere un ser querido, olvida eso de que le estás alargando la vida. En realidad tu sueño puede que esté reflejando la necesidad de dejar de depender de otras personas en algunas cosas.

Y si en tus sueños has traído a la vida alguna vez a alguien, puede que lo que tu vida onírica te esté sugiriendo es que tienes una oportunidad para recuperar comportamientos de esa persona en tu propia vida que te resultan interesantes o inspiradores.

Photo credit: Getty Images
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Soñar que estás desnudo

Especialmente si te ves desnudo en sueños en público, esta faceta onírica está recreando una situación de tu vida real en la que te has sentido expuesta o vulnerable a críticas. Reflexiona sobre ello y confía en ti.

Soñar que se te caen los dientes

No tienes que pedir cita a tu dentista con urgencia. Más bien, tu sueño te está sugiriendo que hay alguna situación en tu vida real que está haciendo que pierdas la confianza en ti misma o en tu posición. Mantente firme.

Soñar con caer al vacío

Las caídas en sueños tienen que ver con situaciones de fracaso en la vida real. Puede que este tipo de sueños te esté sugiriendo que rebajes la intensidad en cómo estás afrontando determinada situación. Relájate y deja fluir. La naturalidad hará que tu objetivo se acerque más fácilmente.

¿Cómo recordar tus sueños para analizarlos?

Ahora bien, recordar los sueños no es tarea fácil. Existe un método llamado "método de las 3 acciones" que se basa en 3 cosas fundamentales:

  1. QUERER

  2. QUEDARSE QUIETO

  3. RELLENAR

Los expertos dicen que cuando nos comenzamos a mover al despertarnos, las imágenes de los sueños comienzan a desvanecerse. Para intentar recordar mejor los sueños, esto es lo que debes hacer:

  1. Cuando estés empezando a quedarte dormida, recuérdate a ti misma lo siguiente: Hoy QUIERO recordar mis sueños

  2. Cuando te despiertes, QUÉDATE QUIETA unos minutos, sin moverte.

  3. Mientras sigues tumbada e inmóvil, intenta RELLENAR los huecos que no recuerdas de esa secuencia de imágenes de tu sueño. Así podrás recuperar la historia completa y recordarla mejor.

Una guía rápida para descifrar tus sueños

Es decir, cuatro consejos básicos para explotar tu potencial onírico.

  1. Procura tener un descanso de calidad en un dormitorio oscuro, fresco y libre de distracciones.

  2. Recuerda el método de las 3 acciones y registra tus sueños en un diario. Así podrás buscar patrones individuales o en grupo de los sueños que más se repitan.


  3. Cuando analices tu sueño, formula una hipótesis sobre su significado.

  4. Un sueño sólo será un sueño si no haces nada en consecuencia. Pregúntate el por qué de ese sueño y emprende acciones si crees que te está lanzando un mensaje. Sé consecuente.