La película de Stanley Kubrick que Hollywood no quiere hacer

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A 22 años de su muerte, Stanley Kubrick sigue siendo un nombre de peso en la industria del cine, una figura influyente en la carrera de muchos cineastas y en la historia del séptimo arte en general. Sin embargo, parece que a Hollywood cada vez le interesa menos explorar su legado. Al menos, así lo insinúa el guionista y director de Cadena perpetua que no consigue que nadie se interese por una película que prepara junto a Ridley Scott basada en una de las ideas inacabadas del cineasta.

Frank Darabont y el director de Gladiator se pusieron manos a la obra con la adaptación de la idea nunca terminada por Stanley Kubrick hace tiempo, sin embargo no consiguen que Hollywood quiera apostar por ella. Y eso que el guionista, responsable de los libretos de The walking dead, La milla verde o Collateral, está convencido que se trata de su mejor trabajo hasta la fecha.

Stanley Kubrick en una foto tomada en el rodaje de Eyes Wide Shut el 16 de julio de 1999 (AP Photo, Gtres)
Stanley Kubrick en una foto tomada en el rodaje de Eyes Wide Shut el 16 de julio de 1999 (AP Photo, Gtres)

Pasé el último año escribiendo el guion. Y sé cuándo estoy dando en todos los clavos y cuándo no. Lo estaba haciendo” dijo en el podcast Post Mortem with Mick Garris. Frank Darabont cuenta que se trata de “un proyecto magnífico”basado en una idea que Stanley Kubrick escribió a finales de los 50: nada menos que una historia “increíble” sobre la Guerra Civil americana. 

“Es lo mejor que he hecho jamás” confiesa el guionista pero añade que llevan un tiempo proponiendo el guion por la industria y hasta el momento no han conseguido “ni una sola reunión”.

Sin dudas semejante rechazo llama la atención, después de todo estamos hablando de una historia inacaba que el director de La chaqueta metálica y El resplandor desarrolló en colaboración con un historiador experto en la Guerra Civil llamada Shelby Foote, con el todopoderoso Ridley Scott como productor y una mente creativa con ojo para el drama intenso como Frank Darabont. Es más, debemos tener en cuenta el legado influyente de Kubrick en la historia del cine y que Eyes Wide Shut fue un éxito de taquilla en 1999 al ser su película póstuma estrenada cuatro meses después de su muerte. Una película inspirada en su idea, sin dudas, debería despertar interés unánime por todo Hollywood. O eso creeríamos, más aún cuando existe otra película en desarrollo basada en otra idea inacabada de Kubrick.

Según Darabont, el problema que están encontrando no se debe al guion, su historia o los nombres asociados, sino a una pandemia particular que se percibe en la industria en general: falta de interés a la hora de apostar por las ideas ajenas.

Cuenta que hace poco se cruzó con el director Rob Reiner -socio de Castle Rock Entertaiment, la productora que desarrolló las adaptaciones de Stephen King que Darabont mismo escribió y hasta dirigió- y le preguntó si sabía qué “demonios” está pasando en el negocio. Pero el director de La princesa prometida le dijo que tampoco tenía idea. Según Frank Darabont, en Hollywood siempre había “alguien dispuesto a poner su reputación, su trabajo en juego con tal de hacer una película porque creía en ella. Ya no parece ser el caso”.

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Lamenta que lo único que se está haciendo son “películas de superhéroes, películas de Marvel, para los colecciones de cómics de 12 años” y a continuación señala el drama bélico de Sam Mendes 1917 como ejemplo de una obra maestra reciente sin la repercusión suficiente. “Si se hubiera estrenado en los 80s o 90s, habría sido parte de la conversación cultural el año entero” afirma.

El director lamenta con dolor que las películas ya no tengan la importancia de antaño. Que en el siglo XX eran “una forma de arte” pero ahora, en el siglo XXI, “son otra vía más de distracción”.

“Es una de las miles maneras que el público y la audiencia se distrae. Puedes encontrar cosas buenas, absolutamente, y buena escritura emigrada a la televisión” asegura para luego señalar Breaking Bad y Better Call Saul de Vince Gilligan como ejemplos. Sin embargo, destaca que la diferencia es que antes solían haber tres cadenas de televisión y ahora hay miles, llevando la conversación hacia el bombardeo del streaming.

Darabont, que lleva en la industria del cine desde que dirigiera un cortometraje inspirado en una obra de Stephen King en 1983 (que le abrió las puertas a convertirse en hijo predilecto de las adaptaciones del autor), se pregunta si el cine tiene el mismo valor ahora que hay “un tsunami masivo de contenido”, y se cuestiona cómo puede una película convertirse en algo que la gente adore durante veinte años como sucedió con su adaptación deCadena perpetua, Casablanca o El mago de Oz.

Para terminar, el guionista lanza una pregunta a Hollywood que merece ser analizada: “¿nos hemos convertido en parte del ruido?”

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