Utiliza esa comida que nunca usas en casa para hacer platazos

Vivimos una época en la que hay que sacar partido hasta de aquello que nunca pensaste. Llevas viendo en la despensa de tu casa una lata de melocotón en almíbar desde que tienes uso de razón. Pues bien: ahora es el momento de hacer un postre digno de un estrella Michelin con ella. Quizá no nos veamos capaces, pero para eso están cracks de los fogones como Álvaro González de Audicana, que regenta el restaurante Aitatxu de Madrid, uno de esos templos del buen comer al que esperamos volver pronto a gozar de lo lindo. Mientras tanto, aquí van algunas ideas para hacer recetas de aprovechamiento con unas cuantas cosas olvidadas que teníamos por casa...

Unas gyozas, ¿por qué no?

La masa quebrada que se convierte en gyozas. “¿Tienes un paquete de masa quebrada a medias por la cocina? Pues aprovecha un poco de pollo asado que te haya sobrado para hacer unas gyozas. Puedes ponerles calabacín, puerro, cebolla, huevo cocido... Lo que quieras”.

Espárragos más vivos que nunca. A esa lata de espárragos que lleva en casa desde que Iniesta marcó el gol que le dio el mundial a España hay que darle vidilla: “Abres la lata, escurres el líquido y haces los espárragos a la plancha con un poco de mantequilla. Puedes añadir un poco de salsa de soja y dejarla reducir. Estarán de cine”, explica Álvaro.

Una lata de guisantes para hacer un platazo. Aunque casi nunca reparabas en ella, ahí seguía una lata de guisantes desde tiempos inmemoriales. “Júntalos con un poco de maíz, saltéalos, salpiméntalos y plántales encima una yema de huevo. Si tienes algo de bacon por casa, échalo también. Quedarán riquísimos”, nos dice nuestro chef.

Es la hora de los botes de verdura, con los guisantes a la cabeza

Garbanzos socorridos. El clásico bote de garbanzos ya cocidos puede ser la base de un hummus “Tan solo tienes que añadir sésamo, un poco de sal, aceite de girasol y pimentón... Tritura todo y te quedará una pasta espléndida para comer con pan o a cucharadas”.

¡Arriba esas patatas! ¿Quién no tiene alguna patata en casa? “Para hacer unas patatas a lo pobre cueces las patatas con su piel, las chafas con un tenedor y las pones en una sartén con pimiento verde. También puedes añadir un huevo si quieres”, explica Álvaro.

Los botes de verdura parten la pana. “Emplea esos variaditos de verduras que vienen en tarro para preparar una sopa minestrone o un pisto”, recomienda el chef de Aitatxu.

¿Yogur y pepino? Estos dos clásicos del abandono en la cocina hacen buenas migas juntos para dar forma a “una salsa tzaziki griega. Si tienes un poco de perejil o de cebollino ya te corona. Y con algo de menta te quedará aún mejor”.

El tzatziki, una crema para tiempos de supervivencia

Ojito al pan de molde. Especialmente a esas dos rebanadas de los extremos que nunca aprovechamos en condiciones y que pueden emplearse para “añadirlas a carne picada empapadas en leche y junto con ajo, cebolla, perejil y pimienta, preparar unas albóndigas o unos filetes rusos”.

¿Pan duro? Ya tienes almuerzo. Álvaro nos da una receta de su abuela. “Trocea el pan hasta hacer migas y ponlas en un trapo con agua, sal y pimentón. Así las echarás en la sartén ya húmedas, irán soltando agua y quedarán perfectas. Les añades un poco de chorizo o bacon salteado y ya estarán listas para comer.”

Pan duro: segundo round. “También podemos hacer una sopa de ajo riquísima. Rehogamos ajos con unas virutas de jamón que anden perdidas por la cocina. A continuación, caldo que tengamos congelado hasta que reduzca... Cogemos el pan, tostamos los trozos en el horno y los metemos en el caldo”.

¿Sigues con pan? Haz torrijas. “Lo bueno de este postre es que admite multitud de preparaciones. Puedes empaparlas en leche, sí, pero también en vino. También puedes añadirles un culín de coñac que quede en alguna botella del mueble bar”.

El Banana Split, un clásico retro

Si tienes un plátano, tienes un postre. Si te queda un plátano solitario, puedes currarte un “Banana Split, todo un clásico de los años 80 y 90. Tuesta el plátano y acompáñalo de crema de chocolate, miel, nata montada si tienes. Lo bueno es que te transporta a la infancia, a un ambiente festivo”, remata Álvaro.

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