Enfriar la masa, la clave para unas magdalenas con copete

Desde niño, una de mis mayores obsesiones culinarias han sido las magdalenas con copete. Me refiero a ese gorrito de gnomo que diferencia una magdalena espléndida de una plana y anodina. Soy así. Una magdalena abultada siempre me va a seducir más que una que no lo esté, aunque la primera sea industrial y la segunda casera. Me he pasado media vida buscan recetas para conseguir esas magdalenas perfectas y tengo que reconocer que la del panadero Xavier Barriga, incluida en su libro ‘Magdalenas’ (no hay lugar a error) es la que más me ha convencido. Aporta un truco definitivo para lograr que las magdalenas adquieran una forma atractiva, además de muchos otros trucos para que queden estupendas. Aquí va la receta y esos consejos que yo creo que son definitivos para un buen resultado.

El copete de las magdalenas, esa dulce obsesión. Foto: Getty Creative

Ingredientes (para una docena de magdalenas):

125 gramos de huevo

175 gramos de azúcar

60 mililitros de leche

190 mililitros de aceite de oliva suave (o de girasol si queremos que tenga menos sabor)

210 gramos de harina floja

7 gramos de levadura química

Una pizca de sal

Canela en polvo

Ralladura de limón

Preparación:

Lo primero es batir a conciencia los huevos y el azúcar. Si tenemos robot de cocina, mejor que mejor. La experiencia me ha demostrado que cuanta más potencia pongamos en el batido, más subirán después las magdalenas. Cuando no he contado con Thermomix o similar para este proceso, me he dejado el brazo en lograrlo.

Incorpora la leche al batido de huevos y azúcar. En este punto conviene hay que bajar la velocidad del robot de cocina o dar un respiro a nuestro brazo... A continuación, toca introducir el aceite sin dejar de batir.

Mezcla por otro lado la harina con la levadura, la sal, la canela y la ralladura de limón. Una vez que todo esto se haya mezclado, únelo a los huevos, el aceite y el azúcar. Seguimos batiendo hasta conseguir una masa homogénea. En este punto subimos la velocidad de nuevo durante dos o tres minutos.

Conseguir unas magdalenas perfectas y aromáticas es fácil con estos trucos. Foto: Getty Creative

Una vez que tenemos nuestra masa, hay que taparla con un paño y dejarla reposar en la nevera. Este punto es esencial para el resultado final. Lo mejor es que la masa pase la noche en el frigorífico. Dicho de otro modo, cuanto más tiempo esté enfriando, mejor. Necesitamos contraste de temperatura entre la masa y el horno para que el copete se forme.

Al día siguiente, removemos de nuevo la masa con unas varillas, por ejemplo. Precalentamos el horno a 250 grados. Llenamos entonces los moldes (de papel o silicona) con la masa hasta tres cuartas partes de su capacidad. Lo ideal en este caso es contar con un molde rígido para meter dentro nuestras magdalenas. Ayuda mucho a que mantengan la forma y tiren hacia arriba para formar el deseado copete.

Hornea las magdalenas a 210 grados durante unos quince minutos aproximadamente colocando la bandeja a media altura, para evitar que se quemen por arriba o por abajo. Ni se te ocurra abrir el horno. Si has seguido todos estos pasos, tendrás unas magníficas magdalenas con un copete envidiable. Y si no, aquí tienes al maestro en plena acción.

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