Reaparece Shelley Duvall, la actriz de 'El resplandor'

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Shelley Duvall, la actriz que dio vida a Wendy Torrance en El Resplandor, llevaba años desaparecida del ojo público. A pesar de haber alcanzado la cima tras trabajar con directores como Stanley Kubrick, Tim Burton o Steven Soderbergh, apenas había vuelto a saberse nada de ella desde que a finales de los 90 hizo las maletas y se mudó a algún recóndito lugar de Texas. Nadie sabe las razones de su repentina marcha, pero casi 30 años después de aquella despedida abrupta del mundo del cine reaparece ante los medios y concediendo un pequeño encuentro a The Hollywood Reporter.

ARCHIVO - Foto de archivo, 23 de mayo de 1977 de la actriz Shelley Duval en Cannes, Francia. Duvall reveló que ha sufrido trastornos mentales en una entrevista en el programa de televisión "Dr. Phil" que se emitirá el viernes 18 de noviembre de 2016.  (AP Foto/Jean Jacques Levy, File)
ARCHIVO - Foto de archivo, 23 de mayo de 1977 de la actriz Shelley Duval en Cannes, Francia. Duvall reveló que ha sufrido trastornos mentales en una entrevista en el programa de televisión "Dr. Phil" que se emitirá el viernes 18 de noviembre de 2016. (AP Foto/Jean Jacques Levy, File)

A sus 71 años, Shelley sigue en el mismo pueblo a donde se mudó el día que abandonó Hollywood. Su padre murió en 1995 a los 74 años y su madre a los 92 el pasado mes de marzo a consecuencia de la Covid-19. Desde su marcha solo había aparecido en una polémica entrevista con el doctor Phil McGraw en 2016 en su programa Dr. Phil. En aquel momento se mostró la imagen de una persona con indicios de sufrir una enfermedad mental, puesto que Duvall apareció realizando afirmaciones tan extravagantes como que Robin Williams, quien se suicidó en 2014 y actuó con ella en Popeye, seguía vivo y era un cambia-formas. La entrevista fue duramente criticada por explotar su salud mental y distorsionar su imagen. De hecho, Seth Abramovitch, el periodista que acaba de entrevistarla para THR, asegura que “encontró que la memoria [de Duvall] era aguada y sus historias fascinantes”.

A lo largo del encuentro no ofrece demasiadas declaraciones, pero sí se ha parado a analizar varios detalles de su carrera como lo difícil que le resultó filmar el clásico de Kubrick en 1980. Duvall afirma que el director llegaba a rodar hasta 35 tomas seguidas, lo que resultaba “duro” al tener que ir “corriendo, llorando y cargando a un niño”.

Reconoce que para prepararse antes de las secuencias “escuchaba canciones tristes” en su walkman y pensaba en echar de menos a su familia para entrar en el personaje. “Pero después de un tiempo tu cuerpo se rebela y dice «Deja de hacerme esto. No quiero llorar todos los días». Despertarme muy temprano un lunes por la mañana y darme cuenta de que tenía que llorar todo el día porque estaba programado, simplemente me ponía a llorar. Yo decía, «Oh no, no puedo, no puedo». Y, sin embargo, lo hice. No sé cómo lo hice”. Estas palabras recuerdan las anécdotas que rodearon el sufrimiento que padeció Shelley ante la presión de su director, como haber perdido parte de su cabello por el stress diario que padecía.

El periodista le pregunta por esas anécdotas que circulan desde hace décadas, de haber sido cruel y abusivo con ella para conseguir las emociones en su actuación, a lo que Shelley confirmó que “tenía esa cualidad […] pero creo que principalmente porque la gente había sido de esa manera con él en el pasado”.

Sin embargo, asegura que “fue cariñoso y amistoso” con ella. “Pasó mucho tiempo con Jack y conmigo. Solo quería sentarse y hablar durante horas mientras el equipo esperaba”. En cuanto a la escena de la escalera, esa que filmaron 127 veces, Duvall recuerda que “fue difícil, pero resultó ser una de las mejores en la película”.

Al comentar que hace tiempo que no ve la película, el periodista optó por enseñarle el clip de la escena en cuestión en su teléfono móvil, y Shelley comenzó a llorar. “Rodamos eso durante tres semanas. Cada día, fue muy duro. Jack era tan bueno, tan malditamente aterrador. Solo puedo imaginar cuántas mujeres pasan por este tipo de situación” sentenció.

También habló de su intervención con el Doctor Phil. El periodista de The Hollywood Reporter admite que Duvall se mostró “visiblemente angustiada” cuando escuchó su nombre, aunque no fue reacia a tratar el tema. "Descubrí el tipo de persona que es por las malas", explica Duvall. “A mi madre tampoco le gustaba. Mucha gente, como mi pareja Dan Gilroy, dijo: «No deberías haber hecho eso, Shelley»”.

Sobre la razón de su marcha de Hollywood, Duvall da vueltas sobre el tema tratando de evadirlo, aunque al ser preguntada sobre si el terremoto de Northridge ocurrido en enero de 1994 tuvo algo que ver, la actriz admite que la gente le agotaba.

A lo largo del encuentro, Shelley rememora con lujo de detalles sus inicios en la industria del cine, sobre todo cómo llegó por casualidad a ser actriz el día que conoció a Robert Altman. Intentaba venderle unos cuadros, y viendo su entusiasmo, la citó para ver las muestras en un estudio. Allí la convenció para que le dejara tomarle fotos en Polaroid que, luego, llevaron a una petición de MGM para que haga una prueba de cámara. Así inició la colaboración con el director que la incluiría en siete de sus películas.

Recuerda que conoció a Jack Nicholson cinco años antes de rodar juntos el clásico de terror y que su primera impresión fue la de un hombre “divertido, encantador, inteligente e interesante para conversar”.

Ahora vive una vida tranquila en Texas Hill Country, zona donde los lugareños parecen apreciarla y se muestran muy protectores a su figura. Allí reside con su marido Dan Gilroy junto a sus 36 pájaros, ocho perros y dos gatos.

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