El Madrid de Zidane no es brillante

Nacho Fernández celebra el 0-1 ante el Real Valladolid mientras Toni Villa se lamenta. (Foto vía Quality Sport Images/Getty Images)

El nuevo Real Madrid de Zinedine Zidane no es una fiesta del fútbol ofensivo, no es un conjunto divertido ni mucho menos brillante, pero tiene una solidez defensiva propia de los equipos campeones. Una maquinaria bien engrasada que vence sistemáticamente pese a que su futbolista más eléctrico, Eden Hazard, sigue en el dique seco y su delantero centro, Karim Benzema, sume 6 partido seguidos sin superar al portero rival. El Madrid gana por inercia.

Zidane ha logrado convertir a un equipo que defensivamente era una verbena, en el equipo menos goleado de la Liga (13 tantos).

Tratándose de uno de los equipos más grandes del país podría ser un dato baladí, sin embargo hay que resaltar el cambio de rumbo que ha dado un equipo que al principio de la Liga no presentaba ningún tipo de garantía defensiva, ni a nivel individual ni a nivel colectivo. Un XI en el que Thibaut Courtois era señalado regularmente por cometer errores día sí y día no tras una gran apuesta del club en la que Keylor Navas hizo las maletas destino París.

Ahora, sin embargo, el guardameta belga es el portero que menos goles ha encajado de la competición, pero también el que más porterías a 0 ha dejado en lo que llevamos de Liga junto a Jan Oblak, guardameta del Atlético de Madrid.

En este sentido, el resurgir del cancerbero belga está directamente relacionado con un óptimo nivel de forma y confianza aderazado con la evolución del sistema defensivo blanco. El Real Madrid ya encuentra en su portero una ventaja competitiva que le permite ganar puntos a cada partido que avanza, aún cuando no merece ganar.

De este modo, la plantilla de Zinedine Zidane recibe un gol en contra en Liga cada 145 minutos esta temporada. Un dato que al compararlo con la campaña pasada, se puede apreciar como el conjunto blanco encajaba un gol cada 74 minutos en competición doméstica. Por ello, el nuevo Madrid se edificaba de atrás hacia adelante a la espera de que sus hombres más brillantes se recuperen y empiecen a aportar la dinamita necesaria a un equipo sobrado de talento.

¿Pero qué ha tocado Zidane? La circulación de balón es la primera causa destacada. El Madrid goza de un circuito de pases que le permite controlar al rival, pero también le ayuda a perder el cuero donde ‘quiere’ para volver a recuperarlo en apenas unos segundos. Si el conjunto blanco se equivoca en un pase, los de Zidane están excelentemente posicionados y muy cerca del esférico para robarlo.

Otro punto a destacar es que el Madrid de Zidane ya no repliega, si no que va hacia adelante de manera muy agresiva. Un cambio de paradigma en fase ofensiva impulsado por dos hombres principalmente: la energía de Federico Valverde y la jerarquía de un Casemiro que ha aumentado sus galones. Los del Santiago Bernabéu vuelven a contar con la energía suficiente para desplegar otros planes más ambiciosos, algo que, un técnico tan indescifrable como Zidane no está dudando en ejecutar.

En resumen, el Real Madrid se encuentra en un momento de fortaleza mental y confianza que le proyecta a nuevas cotas competitivas gracias a un sistema defensivo que funciona a la perfección. Una ventaja competitiva sobre sus perseguidores en la que se respalda para pasar la tormenta hasta que Eden Hazard traiga consigo el desborde y Karim Benzema, los goles.

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