La hipocresía del Real Madrid: viste de verde por el medio ambiente pero va a Salamanca en avión

Jugadores del Real Madrid celebrando uno de sus goles contra Unionistas de Salamanca. Foto: Quality Sport Images/Getty Images.

De entre las muchas virtudes con que filósofos, pedagogos, neurobiólogos y demás investigadores del comportamiento humano consideran que se determina nuestra personalidad, quizás la más valiosa, y a su vez difícil de alcanzar, sea la coherencia. Uno puede ser mejor o peor persona, un prodigio de moralidad o alguien de lo más rastrero y despreciable, pero si lo que piensa se corresponde con lo que dice y con lo que hace, será digno de cierto respeto, porque al menos no engañará a nadie. Lograrla es difícil, de hecho para algunos politólogos tener menos de cinco incoherencias es caer en el dogmatismo, aunque no cabe duda de que es un ideal al que se debe aspirar si se quiere huir de la falsedad y la hipocresía.

En este sentido, el Real Madrid no sale muy bien parado últimamente. El vigente campeón de la Supercopa viajó ayer miércoles a Salamanca para disputar su primer partido de esta temporada en la Copa del Rey, en la eliminatoria de dieciseisavos de final. En las Pistas del Helmántico consiguió derrotar por 1-3 a Unionistas, equipo de 2ª División B que plantó cara e hizo un papel bastante digno.

De la visita madridista a la ciudad castellanoleonesa, más allá del fútbol en sí (y de la polémica por la sede, que tanto ruido ha generado en los días previos), se está hablando mucho por un detalle bastante llamativo. La comitiva merengue hizo el viaje en avión, tal como acreditan las imágenes que ellos mismos colgaron en sus redes sociales mientras embarcaban en el aeropuerto..

...y una vez aterrizados en Salamanca.

Por si algún lector no está familiarizado con la geografía española, de Madrid a Salamanca hay un recorrido de unos 220 kilómetros. El desplazamiento por carretera, según Google Maps, no llega a las dos horas y media, que puede subir a tres si se hace alguna parada intermedia. Ni siquiera hay que sufrir grandes incomodidades, ya que todo el trayecto se hace por autovías. Usando el ferrocarril es más sencillo aún: Renfe, la operadora nacional española, ofrece billetes en sus trenes Alvia que reducen el tiempo a poco más de una hora y media.

Por qué la comitiva merengue, en lugar de meterse en un autobús o embarcar en la estación de Chamartín, decidió contratar un chárter (porque no existe una línea regular que conecte Madrid con el aeropuerto salmantino de Matacán) de media hora de duración, es algo que desconocemos. Se ignoran las razones que llevaron al club a escoger la alternativa de transporte más contaminante y antiecológica para cubrir una distancia corta y perfectamente asumible de otras maneras. A falta de una explicación mejor, podemos dar por buena la que aporta el periodista especializado Javier Ortega Figueiral, quien cree que puede deberse a alguna cláusula de algún contrato que exija el transporte aéreo de manera prioritaria.

Ya de por sí esta situación es motivo de indignación para todo el que esté mínimamente preocupado por el futuro del planeta. Pero se cae en la guasa y el recochineo si se tiene en cuenta que, debido a la coincidencia parcial de colores con la indumentaria blanquinegra de Unionistas, el Real Madrid jugó el partido con su vestimenta suplente. No con la segunda, de color azul marino, sino con la tercera, verde.

Esta camiseta, pese a que en principio estaba reservada para la Champions League, se llegó a utilizar en un partido como local, en el mismísimo Bernabéu, como muestra de apoyo (o eso se dijo) a la Cumbre del Clima que en ese momento se estaba celebrando en la ciudad de Madrid. Además, el Real Madrid se encarga de recordar en su tienda online que “se ha confeccionado con poliéster reciclado para ahorrar recursos y reducir emisiones”.

Haber escogido justo este modelo para vestirlo tras protagonizar semejante disparate en el viaje a Salamanca parece una broma de mal gusto. Así lo han interpretado muchos usuarios de redes sociales...

...aunque siempre hay quien trata de justificarlo.

En cualquier caso el daño, tanto a la reputación del Real Madrid como, sobre todo, al planeta, ya está hecho. Confiemos en que para la próxima hayan aprendido la lección.

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