El problema que se le viene encima al Real Madrid con sus cedidos

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Esta semanas de reclusión en casa de los directivos del Real Madrid pueden ser el mejor caldo de cultivo para preparar la temporada que viene. Sobre la mesa están los posibles fichajes y las salidas más que necesarias. Pero tal vez el tema más peliagudo sea el de los posibles retornos de los jugadores cedidos por el club esta temporada, y sobre todo, el posible problema que se le avecina a los blancos con la probable limitación de la FIFA a la cantidad de cedidos que un equipo puede colocar por temporada en otros clubes.

Por partes.

El Real Madrid cedió a principio de temporada a Martin Odegaard a la Real Sociedad, a Takefusa Kubo al Mallorca, a Dani Ceballos al Arsenal, a Sergio Reguilón al Sevilla, a Jesús Vallejo al Wolverhampton, a Andriy Lunin —y al futbolista del Castilla Jorge De Frutos—, a Oscar Rodríguez al Leganés. También se dio continuidad a las cesiones de Borja Mayoral al Levante y de Achraf Hakimi al Borussia Dortmund, mientras que a mitad de temporada Álvaro Odriozola se marchó cedido al Bayern de Múnich, Lunin cambió Valladolid por Oviedo, De Frutos también cambió Pucela para enrolarse en el Rayo Vallecano y Vallejo cambió la Premier League por el Granada. Además, en verano el club fichó a Alberto Soro y lo dejó cedido en el Zaragoza una temporada, mientras que en invierno se hizo con los servicios de Hugo Vallejo del Málaga y lo envió al Deportivo de La Coruña de cara a la segunda parte del campeonato.

En total se trata de 13 jugadores que pertenecen al Real Madrid, pero que hasta junio de 2020 tienen contrato con otro club. El caso de Odegaard es especial, pues su cesión se hizo por dos años, por lo que la Real pretende que se quede hasta 2021, aunque visto su rendimiento en Madrid piensan que tal vez podría ser bueno repescarle este mismo verano.

Y con el noruego empieza el dilema de la entidad merengue.

Visto su rendimiento este año en la Real Sociedad, a nadie se le escapa que es un jugador muy apto para el Real Madrid y que, si consigue adaptarse a la presión del club blanco, puede llegar a ser una verdadera estrella en la próxima década.

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Claro, el problema es qué hacer con él a corto plazo. Su vuelta debería significar la salida de Luka Modric o de Toni Kroos, pues con Casemiro y Fede Valverde fijos en el once de Zinedine Zidane, sería poco aconsejable que Odegaard volviera a Madrid para ser el quinto —o sexto si tenemos en cuenta a Isco Alarcón— mediocampista del equipo. También es cierto que la zona central ha sido una de las que más ha sufrido este año por falta de efectivos, por lo que añadir la calidad del noruego nunca vendría mal. El problema sería entender si el chico tendría los minutos de juego necesarios a su edad para seguir progresando —los que sí tiene en San Sebastián, por ejemplo.

En una situación parecida está Achraf Hakimi, que tras dos buenas temporadas en el Dortmund ha demostrado estar listo para volver. El hispano marroquí termina contrato en 2021, por lo que su situación es si cabe más complicada. En Madrid quieren que se quede, pues sus 10 goles y 17 asistencias en Dortmund impresionan, y a Zidane le encanta su juego y su personalidad. Los blancos quieren que peleé por un puesto con Dani Carvajal, pero es normal que el joven dude de si es esa la mejor opción. Con sólo un año de contrato con el Real Madrid, Hakimi tiene la sartén por el mango, pues si quisiera forzar su salida la podría conseguir por un precio muy inferior al de su cláusula de rescisión.

Con Take Kubo el caso es otro. El japonés sólo tiene 18 años y ya ha enamorado con su fútbol en Mallorca. No sería descabellado verle un año más (o varios) cedido en algún equipo de primer rango europeo. Por su parte Óscar Rodríguez se ha destapado como un verdadero jugón esta temporada en el farolillo rojo de la clasificación, pues su cesión en el Leganés se puede entender como una mili en toda regla. Es ahora mismo la estrella del equipo, lleva 10 goles en lo que llevamos de temporada, y ha sido capaz de destacar en las grandes noches del equipo pepinero. No sería raro que Zidane, que siempre ha disfrutado de su juego, contara con él para la ficha que dejarán libre Brahim Díaz o Mariano. Sergio Reguilón sería otro de los que podría volver, aunque en su caso todo dependería de que Marcelo decidiera dejar el club tras 14 temporadas.

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A quien las cosas no le han ido tan bien es a Dani Ceballos. El utrerano no es del agrado de Zidane, con quien ha tenido sus más y sus menos, y más allá de algún destello en sus primeras semanas en el Arsenal, su cesión no invita a devolverle un dorsal de la primera plantilla del Real Madrid. Se sabe que Ceballos tiene calidad de sobra, pero se duda de su personalidad, por lo que con 23 años no sería descabellado dejarle cedido en Londres una temporada más para ver si logra asentarse con Mikel Arteta en el banquillo.

El resto de cedidos tendrán muy difícil volver al equipo, aunque quizás Lunin sí pueda tener hueco si Alphonse Areola no renueva su contrato con los merengues. Esto significa que de los 13 jugadores cedidos ahora mismo, sólo tres (Odegaard, Hakimi y Reguilón) podrían tener un puesto asegurado en la plantilla del año que viene, mientras que el resto (10, o 9 mínimo si se consuma la vuelta de Óscar Rodríguez) tendrían que volver a hacer las maletas o dejar el club definitivamente.

Esto significaría un serio problema para el Real Madrid, no ya por el peso que estas 10 fichas —en algunos casos los clubes que los reciben pagan parte de la misma, pero en otros muchos no— sino porque la normativa que pretende implantar la FIFA a partir del verano 2020 limitaría el número de cesiones que puede llevar a cabo un equipo cada año a solamente ocho a partir de junio. La idea sería que ese número decreciera progresivamente cada verano hasta llegar a seis en 2022.

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La política que tan buen resultado ha dado a los blancos en la última década, en la que ha utilizado las cesiones de jóvenes promesas para comprobar su progresión en clubes de menor calado donde pudieran disfrutar de minutos, se vería seriamente comprometida, por lo que la planificación de la plantilla y los recursos humanos del club deberían cambiar drásticamente. Obviamente, con tiempo no había problema, pero de cara a la temporada que viene, si no se repatría a un gran número de la extensa lista de futbolistas que ahora tiene cedidos el Real Madrid, los blancos se verían en un serio aprieto.

La situación sería incluso más complicada si se decide ceder a jugadores que ahora están en el club, como Brahim, Rodrygo, el nuevo fichaje del Castilla Reinier de Jesús o incluso el propio Vinicius. Por lo tanto, los los dirigentes blancos tendrán que tomar decisiones muy importantes de aquí a junio en lo que respecta a un segmento de los activos más importantes del club: sus jóvenes promesas.

Tras años intentando encontrar el próximo gran crack del futuro, el Real Madrid deberá afinar mucho el ojo sino quiere arriesgarse a perder a ese diamante en bruto que pueda acabar rompiendo en un verdadero genio del balón. Las decisiones no serán para nada fáciles de tomar.

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