Reajusta tus tres relojes (sí, tres) para combatir el insomnio

Los seres humanos vivimos bajo la influencia de tres tipos de relojes o tiempos (el biológico es solo uno de ellos) y si no están sincronizados, el ‘caos existencial’ te comerá vivo ¡Presta atención!

Es el trastorno de sueño más frecuente en la población general. Consiste en una reducción de la capacidad para dormir, pudiendo manifestarse de diversos modos que dan lugar a diferentes tipos de insomnio. (Foto: Yahoo Magazines PYC)

¿Tú tampoco puedes dormir? Bienvenido al grupo de los vampiros desesperados. Sé que lo habrás probado todo pero déjanos echarte una mano hoy, ‘Día Mundial del Sueño’, a ver si conseguimos que esta noche puedas descansar a gusto en los brazos de Morfeo.

Esta fecha promovida por la Asociación Mundial de Medicina del  Sueño trata de concienciar a la sociedad sobre los trastornos del sueño, un problema que ya se considera epidemia global y que amenaza la salud y la calidad de vida de hasta el 45 por ciento de la población mundial.

Aunque la media diaria es de 7 horas y media, existe un rango que oscila entre 4 (“poco dormidores”) a 10 horas (“grandes dormidores”), ¿a qué grupo perteneces tú? (Foto: lanacion.com)

El insomnio crónico es un problema que impide el descanso nocturno y es uno de los trastornos de sueño más frecuentes actualmente, ya que más de 4 millones de adultos españoles lo sufren, y entre un 25-35 por ciento de la población adulta lo padece de forma transitoria, según los datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

¿Qué tipo de insomnio tienes?

Aunque hay varias maneras de clasificar el insomnio según la causa, la duración, o la intensidad, es muy frecuente el diagnóstico por su forma de presentación. Así, podemos encontrarnos con…

  • Insomnio de inicio o conciliación, en el que tardamos mucho tiempo en dormirnos,
  • Insomnio de mantenimiento, en el que no hay problema para conciliar el sueño pero nos despertamos una o repetidas veces a lo largo de la noche,
  • Y el despertar precoz, en el que nos despertamos demasiado pronto y no es posible volver a conciliar el sueño.

A raíz de los problemas para conciliar el sueño en la sociedad, ha entrado en juego un conjunto de normas o costumbres que puedan paliar los efectos del insomnio, y que comúnmente se conoce como ‘‘Higiene del Sueño’.

El pilar fundamental que define las pautas de la Higiene del Sueño es el ritmo circadiano, un ciclo interno de 24 horas gestionado por un reloj biológico que determina varios patrones, como el del sueño, el de la alimentación, el de los procesos hormonales, e incluso el de la temperatura corporal.

La luz, la temperatura del cuarto, lo que has cenado… Todo influye, incluso dicen que es mejor meterse desnudo en la cama. (Foto: Yahoo Style UK)

Pero, ¡ojo! Que además del reloj interno hay uno social y otro ambiental que sirven para ayudarnos a compatibilizar los horarios de sueño, trabajo y actividad social. La desincronización de cualquier de ellos puede provocar un ‘caos existencial’ y una cascada de fallos en cadena que nos volverán loco.

Con esta prueba, diseñada en el Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia, podrás conocer tu estado real y ver si necesitas ajustarlos para tener una mejor calidad de vida y evitar el estrés cronobiológico.

En cuanto a tus hábitos de descanso, revisa estas pautas y ¡cúmplelas!

1. Define tu cronotipo. ¿Rindes más por la mañana o por la tarde? El cuerpo es  sabio, y conocer sus períodos de actividad te permitirán adaptar tu ritmo de vida, influyendo en tu rendimiento laboral y en tu descanso. Más que dormir una cantidad determinada de horas, lo importante es mantener un ciclo constante de vigilia-sueño.

2. Haz siesta siempre que puedas: una siesta de 30 minutos es ideal para relajar la mente y mejorar nuestra capacidad de concentración.

3. Elige el colchón que mejor se adapte a ti: es importante no escatimar recursos en un buen colchón que se adapte a tu figura corporal. Si vas a una tienda aprobar varios, hazlo siempre en posición lateral o fetal.

4. El ambiente importa, y mucho: cuanto más sencillo sea el dormitorio, mejor. Evita la presencia de aparatos electrónicos en él, minimiza la entrada de luz, y mantén la temperatura entre 16 y 18 grados. ¡Ah! Y cuanto menos ruido, mejor.

5. Mantén una rutina antes y después de ir a dormir. Es importante mantener hábitos que contribuyan a mejorar el descanso. Evitar tomar sustancias excitantes antes de ir a dormir -como el café, el té, el tabaco o el alcohol-, cena de forma ligera al menos dos horas antes de acostarte, y haz algo relajante como leer o escuchar música tranquila.

6. ¿Y si tengo insomnio ocasional? En momentos en los que estamos pasando por una mala época y nuestro sueño nos impide afrontar el día a día de la mejor forma, es una buena opción contar con un complemento alimenticio que ayude no solo a conciliar el sueño, sino a garantizar que sea de
calidad.

¿Cuál es tu truco para dormir bien? ¿Te has sometido a una prueba de sueño alguna vez?

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