Hay más razones que dedos en las manos para que Julia Otero sea el ojito derecho de la audiencia

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Atresmedia tiene un amuleto y se llama Julia Otero. De esta manera se podría simplificar el impacto que genera entre el público cada intervención televisiva de esta periodista de 62 años. Y es que la comunicadora gallega es un imán para la audiencia, congregando a un buen puñado de espectadores en su reciente charla con Jordi Évole en laSexta pero, también, reuniendo a varias generaciones frente al televisor el pasado mes de enero cuando acudió como invitada al popular programa presentado por Pablo Motos en Antena 3.

Julia Otero es un referente periodístico dentro y fuera de la profesión. Hay compañeros que le admiran por su buen hacer en las ondas, medio en el que por cierto arrancó su andadura a los 17 años, pero igualmente cuenta con un nutrido grupo de oyentes que respaldan su trabajo y que siguen cada una de sus intervenciones -incluidas las televisivas-. Asimismo, hay quienes sencillamente reconocen su trayectoria y esa influencia que también tienen, por ejemplo, Carlos Alsina, Àngels Barceló y Carlos Herrera en la radio o Antonio García Ferreras, Susanna Griso, Iker Jiménez o Wyoming en la televisión.

El caso es que, por h o por b, Julia Otero no deja indiferente a nadie y genera interés con facilidad en las entrevistas televisivas que concede. Una fascinación que va más allá de las anécdotas de turno sobre su polifacética carrera dado que se extiende a sus reflexiones sobre la actualidad pura y dura, así como a sus vivencias más personales. De esta manera, que la periodista acapare toda la atención se traduce en que los programas en los que participa logren buenos datos de audiencia como ocurrió el pasado domingo en Lo de Évole que se coronó como lo más visto del aquel 24 de abril en laSexta.

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La entrega en cuestión fue vista en algún momento por 3.605.000 personas. Concretamente el décimo capítulo de esta tercera temporada presentada por Jordi Évole firmó un 9% de cuota de pantalla y reunió a 1.347.000 espectadores de audiencia media. Para hacerse una idea del poderío de Julia Otero es preciso destacar que en el anterior programa el presentador charló con José Elías Navarro y, por muy polémica que resultó la conversación, anotó un 7.3% de cuota de pantalla y congregó a 1.066.000 televidentes. De igual manera, el periodista catalán anotó un 6.4% de cuota de pantalla y 1.015.000 telespectadores en el episodio emitido el 3 de abril dedicado a los hijos de la guerra, es decir, a aquellos que sufrieron en sus propias carnes las consecuencias de diferentes conflictos bélicos y que expusieron las cicatrices que deja tras de sí cualquier conflicto bélico. Cabe subrayar que el máximo de la actual tanda recae en Felipe González cuya entrevista logró un 10.7% de cuota de pantalla y juntó a 1.795.000 espectadores el pasado 6 de marzo.

Si bien en la entrega protagonizada por Julia Otero el presentador supo crear una magia televisiva como pocos recreando el programa La luna, que fue emitido en Televisión Española (TVE) entre 1989 y 1990, lo cierto es que la locutora remó a favor de obra en todo momento. Es decir, Jordi Évole sacó adelante un programa con un gusto televisivo exquisito tanto en fondo como en forma (en formato 4:3), pero la entrevista en cuestión dio mucho de sí.

Julia Otero recordó sus años gloriosos como presentadora de La luna, rememorando los invitados a los que en su día entrevistó, como Mario Conde, y se mojó sobre aquellos que considera que más le mintieron. Asimismo, también compartió con Jordi Évole el divertido momento que vivió la única vez que conoció en persona a la reina Sofía. Hacia el final de la charla también abordó un episodio de acoso que sufrió con un jefe.

Claro que si por algo destacó la charla fue por la valoración de Julia Otero acerca de cómo fue para ella ser feminista precoz, aprovechando para responder al presentador sobre qué les diría a las mujeres que votan a Vox. Y si bien sus palabras la convirtieron en tendencia en Twitter con todo tipo de discusiones y opiniones políticas, fue precisamente en este punto que la periodista demostró una vez más por qué es tan querida por la audiencia dado que, si bien fue su padre quien le educó para ser independiente, ella enseguida se mostró como una pionera en televisión de este movimiento social. Incluso antes de que se popularizase el término.

En este contexto, el público ha demostrado en numerosas ocasiones en redes sociales que le gusta Julia Otero como abanderada de causas, pero también por su saber hacer, estilo propio, honestidad frente a las cámaras, empatía, generosidad, templanza, y gratitud. Una última cualidad que, todo sea dicho, mostró especialmente a la vida durante su visita a El Hormiguero el pasado mes de enero. A los espectadores les emocionó ver a la periodista en el formato de 7 y acción que se erigió como el programa no informativo más visto de aquel 19 de enero con un 18.3% de cuota de pantalla y 2.872.000 espectadores de media.

Lo cierto es que la presencia de Julia Otero en El Hormiguero era muy esperada porque marcaba el nuevo inicio de la presentadora tras permanecer un tiempo alejada de su pasión para recuperarse de un cáncer de colon. La periodista anunció el diagnóstico de la enfermedad durante Julia en la onda en febrero del pasado año. Y tras someterse a un tratamiento oncológico confirmó en Catalunya Radio que se encontraba en proceso de recuperación.

Julia Otero aprovechó su presencia en El Hormiguero para dar una lección de vida que fue muy aplaudida en las redes sociales y, en definitiva, para demostrar que hacía falta una disertación sobre el cáncer en prime time. Y es que la periodista abordó la enfermedad con mucha valentía, trasmitiendo a la audiencia que ella es una persona con este diagnóstico como tantas otras. Así, abordó sin rodeos los momentos más complicados a la vez que ahondó en el proceso con una claridad y simplicidad inigualables, utilizando el programa de altavoz para criticar el lenguaje bélico innecesario de ciertos titulares.

En resumen, Julia Otero no tiene pelos en la lengua y eso es algo que valoran mucho los telespectadores.

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