Estas son las razones por las que no contesta a los WhatsApp

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Photo credit: OsakaWayne Studios - Getty Images
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Dos son los grupos de personas que se definen en WhatsApp. Por un lado están aquellas personas que en el momento en el que reciben un mensaje, lo leen y dejan la respuesta para después con el tic azul en visto. Por otro lado, encontramos a las personas que reciben un mensaje y directamente no lo leen a pesar de entrar en WhatsApp y saber que lo han recibido. Pero no debemos olvidarnos de aquellas personas que se encuentran pegados a la mensajería instantánea y envían y esperan respuestas al momento. O al menos, en el mismo día.

Puede que seas del primer grupo, del segundo o incluso del tercero, pero seguro que te identificas con alguno. Los detractores de WhatsApp no siempre actúan así, a veces contestan al momento y se involucran en una conversación, pero saben que, en cualquier instante, su actitud inicial volverá a su cauce, dejando en leído a la persona que se encuentra al otro lado de la pantalla. Si pudieran, incluso, habilitarían un mensaje automático de out of the office para no tener que contestar en ese momento.

Pero lo cierto es que esta tardía o jamás recibida respuesta no es un acto consciente que realiza la persona que ha recibido el mensaje, sino que se trata de un comportamiento inconsciente que responde de forma automática ante pensamientos innatos. La persona que tarda en contestar piensa que lo hará más tarde, pero lo que sucede es que pasado un tiempo, se olvida de volver a escribir en ese chat, piensa la respuesta en el cerebro pero no la escribe o termina pidiendo disculpas a los días por no haberlo hecho en el momento. Y esto suele ser algo que, además, no resulta de agrado para el emisor.

Sí, no contestar es un mal hábito, pero las personas que actúan así, en la mayoría de los casos no lo hacen de forma consciente ni tampoco a propósito. Se trata de una tendencia masoquista que busca posponer una respuesta que puede darse en tan solo unos segundos, pero su razón de ser guarda relación con uno de los factores que más alteran el comportamiento del ser humano: la ansiedad–conoce cuáles son sus causas–.

La ansiedad es la principal causa

El temor a iniciar una conversación y alargarla en un tiempo en el que se podría estar realizando otra actividad, a involucrarse en un chat dentro de un contexto en el que la persona podría estar trabajando o con amigos disfrutando del tiempo de ocio sin el móvil son dos de las principales causas que llevan a las personas a actuar de determinada manera. A veces se espera a encontrarse en el contexto adecuado para ofrecer al emisor una respuesta elaborada y clara, en lugar de contestar mal y rápido. El problema es que, fruto de ésta, muchas veces se olvida ese mensaje y el receptor se da cuenta de ello tras revisar sus últimos chats o al pensar en la otra persona.

El miedo a descentrarse en el momento o no saber qué decir y sentirse con la obligación de contestar son algunas de las causas más habituales de este comportamiento. Pero si de verdad se quiere cambiar, es posible hacerlo. Son muchos los psicólogos que afirman (y coinciden) en que lo único que hace falta es asumir dicho cometido, el que actúa como responsable de decidir qué mensajes son prioritarios y cuáles no y saber que hay una –o varias– personas esperando también recibir una respuesta.

En determinados momentos (y situaciones) es importante saber que resulta necesario no contestar o hacerlo pero más tarde, por lo que no hay que percibir estas situaciones como negativas. No obstante, también puedes recurrir a una llamada rápida si crees que dicho asunto se puede solucionar en es tramo de tiempo o enviar un mensaje de voz mientras realizas otras actividades.