Elegimos los 5 mejores y 5 peores capítulos de 'Juego de Tronos' para despedir la década de los dragones

Si hubo una serie que dejó huella en los últimos años, sin dudas es Juego de Tronos. No importa si el final gustó más o menos, lo relevante es que cuando miremos atrás y comparemos series épicas venideras, esta ficción habrá dejado el listón muy alto. De 2011 a 2019 nos dejamos llevar por todo el mapa de los Siete Reinos, de Invernalia a Dorne, volviendo a Rocadragón o Desembarco del Rey, aprendiendo a decir palabras en Dothraki, a sentir emociones jamás vividas con una serie y leyéndonos todas las teorías de la red para descifrar el próximo giro inesperado. Nunca con suerte. La muerte de Jon Snow, las batallas dignas de una película multimillonaria, las tramas palaciegas, los vuelos de dragón, las venganzas y derrotas, las copas de vino de Cersei...Son tantos los momentos que vivimos con esta serie que es imposible resumirlos a todos.

Los dos iconos de las series de la década, Daenerys (Emilia Clarke) y Jon Snow (Kit Harington)

Pero lo que sí podemos hacer es terminar el año que nos trajo su final, y a la década que vivió la resurrección de las historias épicas, rindiéndole homenaje con un ranking dedicado a algunos de los episodios de las ocho temporadas. Como seguidores fervientes que fuimos de esta serie, decidimos votar y elegir entre nosotros los 5 mejores y 5 peores capítulos de los 73 que la componen. Porque no todo fue de color de rosa, también hubo unos cuantos que nos decepcionaron. Y no solo al final. Por el año que termina, por una década de dragones y unas reinas para el recuerdo ¡salud!

LOS 5 PEORES CAPÍTULOS DE JUEGO DE TRONOS

5. La mujer roja (Temporada 6, Capítulo 1)

El problema con este episodio fue que era la continuación de un capítulo de infarto como fue el final de la quinta temporada con la muerte de Jon Snow. Pasamos casi diez meses esperando saber si el héroe de Invernalia había sobrevivido a la daga. Sabiendo que la serie había sido capaz de matar a Ned y Robb Stark, temíamos lo peor. La expectativa era alta, y aun así, David Benioff y D.B. Weiss no supieron (o no quisieron) aprovechar el entusiasmo del público y optaron por un episodio más lento, de menor intensidad, con toques de humor inesperados, haciendo que solo esperemos, y esperemos, perdiendo nuestra paciencia. Lo único que me quedó grabado en la memoria de este capítulo fue conocer que Melisandre era en realidad una anciana. Nada más. El episodio hacía hincapié en seguir dando ejemplos de la maldad de Ramsay Bolton, mientras Sansa se reencontraba con Brienne. Y mientras, seguíamos esperando a ver qué pasaba con el cuerpo inmóvil de Jon. Margaery intentaba sacar información al Gorrión Supremo sobre su hermano, cuando ya habíamos perdido el interés por estos personajes. Asesinaban al príncipe de Dorne y seguimos esperando. Daenerys se reencontraba con los Dothraki y seguíamos esperando. Si no fuera por la lucha de Arya ciega en Braavos, hubiéramos desvanecido del cansancio. Y al final, ni resurrección ni nada. (Valeria Martínez)

4. Las guerras venideras (Temp. 5, Cap. 1)

Las emociones fuertes se dejaron aparcadas en el inicio de la quinta temporada. El episodio dirigido por Michael Slovis demostraba que la historia estaba estancada, ya que apenas avanzaba en sus grandes tramas y se iba por las ramas recordando al público dónde había quedado cada personaje en el tablero de Poniente. A pesar de que en este capítulo es la primera vez que la serie utilizaba el flashback para trasladarnos al pasado de Cersei Lannister hablando con la adivina Maggy la Rana (quien le recalca que sus hijos vestirán coronas de oro y morirán con mortajas de oro y que otra reina más joven y bella le quitará su lugar), el episodio en general me parece un dolor de muelas porque es muy lento, un quiero y no puedo tremendo. (Paula Olvera)

3. El hombre destrozado (Temp. 6, Cap 7)

El hombre destrozado, el séptimo episodio de la sexta temporada, no es ni chicha ni limonada. Es más, creo que Bryan Cogman, encargado de escribir el episodio, y Mark Mylod, al frente de la dirección, se podrían haber ahorrado esta casi hora de duración que hace notar que el contenido ya no está los libros. Así, el episodio nos hace viajar hasta El Norte, con Jon Snow, Sansa Stark y Davos buscando aliados para derrotar a Ramsay y recuperar Invernalia, pero también hasta Desembarco del Rey, Volantis y Braavos sin conseguir levantar el ánimo. Aunque la sensación de que el título se pierde en el guion es más evidente en la trama desarrollada en las Tierras de los Ríos cuando Sandor Clegane es salvado por el Hermano Ray, un regreso que no consigue sorprendernos ni genera demasiado interés porque definitivamente no le dábamos por perdido. Ian McShane se une a la serie metiéndose en la piel de este guerrero, un actor de tal calibre con un personaje totalmente desaprovechado que no aporta nada a la historia más allá de relatar a El Perro cómo le encontró al borde de la muerte. Y es que este episodio de transición es uno de los más flojos de la serie precisamente por el hecho de pecar de un ritmo plano y poca acción. (P.O.)

2. El último de los Starks (Temp 8, Cap. 4)

Antes del estreno de la octava temporada, nos prometieron una tanda de seis episodios con duración de largometraje. Es decir, seis películas para compensar el número reducido de capítulos. Pues bien, nos engañaron. Los tres primeros tuvieron el metraje habitual (alrededor de una hora) y no fue hasta el cuarto, El último de los Starks, cuando la duración ascendió a 79 minutos. Para cuando llegó este capítulo, ya estaba claro: no había suficiente tiempo para terminar la historia. La cantidad de tramas y personajes que trataba de condensar en una hora y veinte minutos daba como resultado uno de los episodios más sobrecargados y precipitados de la serie. No había apenas tiempo para la reflexión, para que las tramas se desarrollasen de forma natural. Todo ocurría de forma acelerada (incluido el fugaz romance entre Jaime y Brienne) y antinatural, simplificando y recurriendo a clichés que la serie siempre había evitado y demostrando que el tiempo se había convertido en el mayor enemigo de la serie -y la elipsis en su frustrante arma para enfrentarse a él. A pesar de contener interacciones emotivas entre los personajes, El último de los Starks carecía de épica, resultaba superficial y nos hacía perder definitivamente la esperanza de que el final estuviera a la altura. (Pedro J. García)

1. Nunca doblegado, nunca roto (Temp. 5, Cap. 6)

Hasta la llegada de la decepcionante última temporada de Juego de Tronos, su quinta entrega fue casi unánimemente considerada como la peor de la serie. La culpa la tuvo principalmente la trama de Dorne (rodada en Sevilla) y las Serpientes de Arena, un desvío del argumento principal que no aportaba nada y nos dejaba algunos de los capítulos más aburridos de la serie. Pero no hemos elegido Nunca doblegado, nunca roto como uno de sus peores episodios solo por eso, sino también por una de las escenas más polémicas de toda su historia: la violación de Sansa Stark a manos de Ramsay Bolton durante su noche de bodas. La secuencia en cuestión fue muy duramente criticada no tanto por su naturaleza sádica (en realidad, las torturas de Ramsay en los libros son infinitamente más despiadadas), sino por el hecho de que la serie optaba por fijar la cámara en Hediondo (Theon Greyjoy) durante la agresión sexual, poniendo el énfasis en su trauma por encima del de la víctima. Aunque Juego de Tronos nunca fue un cuento de hadas y ya habíamos vivido muchos momentos duros con ella, esa escena fue excesivamente cruel y gratuita, e hizo que me cuestionase hasta qué punto estaba dispuesta a llegar la serie solo por impactarnos. (P.J.G)

Y AHORA LA JOYA DE LA CORONA, LOS 5 MEJORES:

5. El león y la rosa (Temp. 4, Cap. 2)

El león y la rosa, el segundo capítulo de la cuarta temporada, también es de esos que no permiten pestañear. Incluso en la revisión, a mí personalmente, me sigue poniendo los pelos de punta porque es un episodio repleto de detalles donde se recalca, una vez más, la idea de que ser protagonista no es sinónimo de acabar con vida en esta historia. Ya sucedió cuando le cortaron la cabeza a Ned Stark en la primera temporada, y aunque en el caso de Joffrey Baratheon los espectadores esperábamos su asesinato como agua de mayo, lo cierto es que cuando se produce la escena te deja igualmente sin respiración. El primogénito de Cersei es envenado por Olenna Tyrell durante la celebración de su casamiento con Margaery Tyrell tras beber una copa de vino que le ofrece Tyrion, quien acaba convertido en la cabeza de turco de esta conspiración. Pero lo más relevante no es la muerte en sí en la conocida como boda púrpura, sino el hecho de poner en bandeja de plata a los espectadores la idea de que en el juego de tronos o ganas o mueres, no hay punto intermedio. Y, sobre todo, recordar a estas alturas de la serie que quien ostenta el poder no tiene asegurado el triunfo permanentemente porque esta historia de lo que trata precisamente es de las intenciones ocultas de los personajes para destronar al aparente vencedor. En esta cima de suspense, El león y la rosa también se convierte en uno de los títulos más impactantes por aportar detalles que finalmente han resultado claves para el final de la ficción, sobre todo los relacionados con Bran Stark y su habilidad como Cambiapieles viendo a través de los ojos de su lobo huargo Verano. Y es que el personaje encarnado por Isaac Hempstead-Wright tiene la capacidad de ver acontecimientos que están por pasar como un dragón sobrevolando una ciudad desconocida. (P.O.)

4. El portón (Temp. 6, Cap. 5)

Si hubo un episodio de revelaciones, ese fue El Portón. De esos que nos hicieron sentir el alivio que trae el conocimiento, el por fin tener respuestas a varias incógnitas. Algo que la serie no hacía a menudo, más bien a cuentagotas. Todavía recuerdo cómo me quedé, con la boca abierta e inmóvil, al ver la revelación de Hodor. ¡Qué capítulo! Fue una entrega que sirvió de ecuador perfecto para la sexta temporada, siendo uno de los más completos, llevándonos del Muro a las Islas de Hierro, pasando por Braavos, Vaes Dothrak, Meereen y hasta nos fuimos también Más Allá del Muro. Fue un verdadero festín para los fans de la serie, marcando el final de Hodor en la historia (con un momentazo, todo sea dicho) y la historia de orígenes del Rey de la Noche. En este capítulo, Jon y Sansa comenzaban a confabular juntos, demostrando una hermandad recién descubierta, incluso para ellos dos, con el propósito común de recuperar Invernalia de las manos crueles de Ramsay Bolton. Viéndolo ahora de nuevo tras conocer cómo se fueron dando los acontecimientos, vemos que fue en esos episodios que comenzamos a ver el nacimiento de dos reyes. Fue el capítulo que hizo que Yara y Theon huyeran de Islas de Hierro marcando el nacimiento de un nuevo villano, el tío Euron Greyjoy. Fue el día que Jorah declaró su amor (por fin) a Daenerys en el momento más emotivo con una despedida de esperanza. Conocíamos los orígenes de los Hombres sin Rostro, pero el gran protagonista era Bran y su encuentro casi letal con el Rey de la Noche. No solo éramos testigos del momento en que los Hijos del Bosque creaban un muerto viviente con una daga de vidriagón, sino que ¡el Rey de la Noche lo tocaba en la visión! Ahí supimos que existía cierta conexión y pasamos temporadas comiéndonos la cabeza con teorías. Y lo que vino después todavía me pone los pelos de punta. La huida de Bran en trance, los caminantes blancos al acecho y Hodor sosteniendo la puerta para sacrificarse por su amigo, fue el broche final de un capítulo de oro. El saber por fin por qué Hodor decía una palabra desde su adolescencia fue triste pero aliviador. Claro que tenía mucho más sentido en inglés. El doblaje en español y otros idiomas no hizo justicia al momento. Fue brillante y redondo. (V.M.)

3. Vientos de invierno (Temp. 6, Cap. 10)

Pero si creímos que ya habíamos visto lo mejor con La batalla de los bastardos, Juego de Tronos nos reservaba un último golpe maestro en la sexta temporada con Los vientos de invierno. Con Danerys y Jon pasando a segundo plano, la serie cedía el foco a Cersei Lannister, que nos regalaba un final literalmente explosivo. Comparado con la batalla que acabábamos de vivir, el capítulo rebajó la acción para volver a los diálogos y la tensión entre los personajes, pero culminaba con una de las escenas de mayor impacto de toda la serie: la masacre del Gran Septo de Baelor en Desembarco del Rey durante el juicio a Cersei y Loras Tyrell. La matriarca de los Lannister aprovechaba que muchos de sus enemigos estaban unidos en el mismo lugar para prender el fuego valyrio que se encontraba almacenado bajo el septo y acabar con la vida de todos ellos, incluidos el Gorrión Supremo y su nuera Margaery Tyrell, en un trágico pero visualmente electrizante estallido de color verde. Un plan despiadado urdido y ejecutado por una mujer arrebatada de venganza que tras la masacre acababa coronada Reina de los Siete Reinos y reina de las villanas televisivas. (P.J.G.)

2. Las lluvias de Castamere (Temp. 3, Cap. 9)

Seguro que a muchos fans de Juego de Tronos les sucede lo mismo, que cuando piensan en el mejor episodio de este drama medieval de HBO el primer título que se les viene a la cabeza es Las lluvias de Castamere, el episodio conocido como La boda roja. Y no es para menos porque el noveno capítulo de la tercera temporada de la serie es sublime en muchos sentidos. Siguiendo la tradición de la ficción de que cada noveno episodio resultaba épico, con más de una muerte inesperada, el dramático capítulo en cuestión marcaba un antes y un después en la historia. Y es que durante el casamiento entre Edmure Tully y Roslin Frey se producía una escena trágica en la que eran asesinados Robb Stark, su mujer embarazada Talisa y su madre Catelyn. Esta matanza, que se produce al son de la música que da nombre al capítulo, es fruto de una trampa consensuada por los Lannister y Walder Frey. Todavía recuerdo la humillación a los Stark con la frase: “Los Lannister envían recuerdos”. Y a Arya siendo testigo de la tragedia. ¡Qué momentazo! Lo más curioso es que el impacto que nos causó televisivamente hablando, siendo uno de los episodios mejor planteados y más atractivos visualmente, fue parecido al que sintieron los productores de la serie, David Benioff y D. B. Weiss, cuando leyeron el pasaje del libro Tormenta de espadas de George R.R. Martin, el que realmente les motivó a obtener los derechos de la saga. Pero además, La boda roja no es un capítulo cualquiera si tenemos en cuenta que se hace eco de acontecimientos históricos, en el concepto que subyace tras los hechos, concretamente sobre dos eventos oscuros en la historia de Escocia: la Cena Negra y la masacre de Glencoe. (P.O.)

1. La batalla de los bastardos (Temp. 6, Cap. 9)

Los capítulos número 9 de cada temporada de Juego de Tronos se convirtieron en una tradición para la serie y los espectadores, reservando para ellos (con alguna excepción) los momentos más espectaculares del año. Después de cinco temporadas subiendo el listón -y el presupuesto-, la serie nos dio en la sexta su noveno episodio más impresionante con La batalla de los bastardos, una de las horas más épicas de la historia de la televisión. Rivalizando con las mejores películas bélicas, este capítulo nos sumergió en el fragor de la batalla en el Norte para reclamar Invernalia. Dirigido por Miguel Sapochnik, La batalla de los bastardos incluía algunas de las secuencias más grandes que se rodaron para la serie, un despliegue absoluto de dirección, acción, coordinación de especialistas y narración. Aunque Daenerys y la trama de Meereen ocuparon parte del episodio, fue Jon Snow quien se convirtió en su héroe indiscutible. Por un instante todos temimos por su vida, algo que no habría sorprendido demasiado teniendo en cuenta la historia de la serie (y la novela) matando a protagonistas y que ya había muerto en la quinta temporada. La diferencia en esta ocasión es que no sabíamos qué iba a ocurrir, ya que la adaptación de HBO ya había superado a los libros y lo que estábamos viendo era nuevo incluso para los lectores de la saga literaria de George R.R. Martin. La incertidumbre unida a la intensidad de la batalla nos dio un capítulo para el recuerdo. La tensión entre Jon y Sansa a la hora de definir la táctica de combate, Tormund matando a Smalljon Umber, el gigante Wun Wun entrando en Invernalia y, por supuesto, el enfrentamiento entre Jon y Ramsay Bolton, son algunos de los acontecimientos que definen La batalla de los bastardos, un capítulo oscuro, trágico y apasionante de la historia de Juego de Tronos, que siguió elevando la leyenda de la serie y que, personalmente, me hizo jurar lealtad incondicional a Jon y la Casa Stark. (P.J.G.)

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