A Rajoy también le dieron la espalda sus barones

Mariano Rajoy (Photo: CESAR MANSO via Getty Images)
Mariano Rajoy (Photo: CESAR MANSO via Getty Images)

Mariano Rajoy (Photo: CESAR MANSO via Getty Images)

Los datos de la última encuesta de El País son reveladores. Por un lado, las medidas del Ejecutivo por la crisis económica reciben un respaldo abrumador de los españoles. Únicamente los votantes de Vox rechazan el impuesto a las energéticas, por poner un ejemplo. Pero, por otro, Sánchez sigue sin levantar cabeza demoscópicamente. Aún más, el PP amplía su ventaja y arrebata votos tanto a los socialistas como a Vox, que en plena crisis interna sigue a la baja. De celebrarse hoy elecciones generales, Feijóo escalaría hasta los 121-128 escaños mientras que a Sánchez le costaría romper la barrera de los 100. En concreto, la horquilla que le da el barómetro de 40dB va de los 99 a los 109 representantes en la Cámara Baja.

El sondeo vendría a confirmar los peores presagios de los asesores del presidente. Los españoles aplauden los descuentos en los abonos del transporte (82%), el tope al precio del gas y la rebaja de la factura del IVA en la factura de la luz (76%) o las bonificaciones a los carburantes (75%), pero en cambio la imagen de Sánchez sigue muy devaluada. Ha calado que dice una cosa y hace la contraria, que su gobierno es una jaula de grillos, que ERC y Bildu mandan en Moncloa y que va en Falcón o en helicóptero a todas partes, como lamentan en privado algunos cargos socialistas. Tanto como para que, salvo el CIS, ninguna encuesta le dé como ganador en caso de unas hipotéticas elecciones generales.

Esto también explica los últimos movimientos de los barones del PSOE pese a la incomodidad manifiesta de Moncloa. Ellos son los primeros en enfrentarse a las urnas, en mayo del próximo año, con un PP al alza que podría recuperar algunos territorios. Y son más que conscientes de la erosión de la imagen de Sánchez. El primero que públicamente dio la voz de alarma fue García-Page. El líder castellanomanchego siempre se ha caracterizado por sus declaraciones incómodas y polémicas, pero su entrevista en El Mundo escoció como nunca en el círculo directo del presidente. “Si seguimos con las mismas compañías el PSOE sufrirá un castigo”, dijo. La polvareda política fue enorme.

Ha calado que Sánchez dice una cosa y hace la contraria, que su gobierno es una jaula de grillos, que ERC y Bildu mandan en Moncloa y que va en Falcón o en helicóptero a todas partes

Pero tal vez el movimiento más duro para Sánchez fue el de Puig. En plena batalla fiscal, iniciada por el popular Juanma Moreno suprimiendo el impuesto de patrimonio, el presidente valenciano rompía el discurso oficial del Gobierno con su plan de reformas, que incluye bajada de impuestos. Moncloa lo intentó todo para frenar sus intenciones. Montero le llamó para que desistiera mientras Ferraz hizo lo propio con el resto de barones, que ya avanzaban que estaban estudiando medidas parecidas. Pero fue en balde. “Populismo fiscal, no. Progresismo fiscal, sí”, proclamó Puig en las Cortes autonómicas, llevándose todos los titulares.

En palabras de un histórico socialista, lo que hacen Puig, Page o Vara es no tirar la toalla. Distanciándose de Sánchez, marcando perfil político propio y tratando de llegar a los comicios de mayo en las mejores condiciones posibles. Aunque eso rompa los esquemas de Moncloa. “Tenemos el espacio competencial y ahí hemos actuado, con medidas sociales”, argumentó el valenciano el domingo, reivindicando su espacio. Hoy por hoy, su marca personal pesa más que la de Sánchez o incluso que la del PSOE, y esa es la que trabajará ante unas encuestas que apuntan a que el PP podría ganarle e incluso gobernar pactando con Vox.

En palabras de un histórico socialista, lo que hacen Puig, Page o Vara es no tirar la toalla. Distanciándose de Sánchez, marcando perfil político propio y tratando de llegar a los comicios de mayo en las mejores condiciones posibles

El hecho de que lo barones se alejen para intentar salvarse no es nuevo. Le ocurrió también a Rajoy, al que se le acusó internamente de abandonar los principios programáticos del PP y encerrarse en Moncloa en su afán de dar solución a la crisis económica. Se escribió entonces que los líderes regionales no querían al presidente en sus mítines, que era salir a la calle y lloverles las críticas, que no se vendían bien las medidas del Ejecutivo. Algunos lamentos son calcados a los de hoy, pero con protagonistas de siglas distintas.

El resultado de los comicios autonómicos de 2015 no pudo ser peor para el PP y supuso el final político como presidentes de Rudi, Bauzá o Fabra. “Le diría al presidente mírate al espejo y respóndete a ti mismo”, llegó a decir el histórico Juan Vicente Herrara sobre si Rajoy debía ser candidato unos meses después. Finalmente lo fue, volvió a pisar la calle y llegaron nuevos rostros a la primera línea como el de Pablo Casado al frente de la vicesecretaría de comunicación. En esas generales, Rajoy perdió la mayoría absoluta pero consiguió ganar logrando los 123 escaños que hoy le otorga a Feijóo la encuesta de El País. Seguramente, aunque antes cayeran sus barones, Sánchez firmaría por alcanzar ese resultado.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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