Radicales Libres, por Marta D. Riezu

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Photo credit: Mondadori Portfolio
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  • Charvet: camiseros parisinos desde 1838 (y los preferidos de Proust, Churchill o Baudelaire). En su apartado a medida tienen todos los colores imaginables, y un rincón que apasionaría a los inuit: 104 tonos de blanco declinados en 400 posibles tipos de tejido. Los hermanos Colban están al frente del negocio: «Trabajamos al margen de las tendencias y nos importa más la fidelidad a nuestro cliente de siempre que reinventarnos y dejar de ser nosotros mismos.»

  • En el funeral de la reina Isabel II, sus animales —pony y corgis— despidiéndola en el tramo final hacia la capilla. Tenían cara de saber algo.

  • Meterse en los fogones sin receta y a ojo. En algunas familias los platos se anotaban en libretas; otros muchos descubrimientos se perdieron para siempre. Una receta es el atajo para conocer cómo es una persona.

  • Amo a los tres amigos de Ghetto Gastro. Hace diez años se dijeron: basta de que todos se cuelguen las medallas de lo afroamericano. Su activismo culinario usa el medio como un modo de preservar historias, recetas, modismos y logros que de otro modo se olvidarían. Ahora editan un libro (“Black Power Kitchen”) donde no hay una pizca de frivolidad ni tontería fashion y sí mucho cabreo y muchos personajes del Bronx, Queens o City Island (apodada Hood Hamptons).

  • Ahora que todas las ciudades se van pareciendo, bajo al barrio de la Ribera de Barcelona y husmeo el aire. ¿A qué huele Barcelona? Mi ciudad sigue teniendo un aroma ultramarino, pendenciero y buscavidas. Madera de barco viejo, café, piedra y jardín dejado.

  • Nápoles fotografiada por Ciro Pipoli.

  • Voy caminando al trabajo y de lejos veo a un pobre hombre fuera de sus cabales. Pega puñetazos al aire. Luego se calma. Va vestido limpio y con corrección, pero vive en otro planeta. En épocas menos cautas con el lenguaje diríamos simplemente: ahí va un loco. Un pensamiento ruin me cruza la mente: el espectáculo de la locura calma mi necesidad egoísta de sentirme normal e integrada.

  • La cantidad de mentiras que se sueltan al cabo del día, solo para engrasar la maquinaria de la convivencia. Y por vanidad, por piedad, por interés. Las trolas de sobremesa, meditadas en paralelo a la actividad gástrica. Y luego están esas verdades que decimos y nos suenan raras, sospechosas, como cuando pasamos temerosos por el arco metálico de una tienda, a pesar de no haber robado ni un chicle desde 1988.

  • Tener el don de la oratoria es como ser un gran barítono y un gran actor, y encima aportando ideas propias.

  • Los platos irreverentes de Polly Anna Johnson, perfectos para las tiendas de museo. “No breastfeeding in the gallery unless you are a virgin”.

Photo credit: Marta Riezu
Photo credit: Marta Riezu

Marta D. Riezu es periodista especializada en comunicación de moda. Ha publicado dos libros: Agua y jabón (Terranova, 2021) y La moda justa (Anagrama, 2021).