Radicales Libres por Marta D. Riezu

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Photo credit: Hulton Archive
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  • El look prerrafaelita de Meryl Streep en “La mujer del teniente francés” (Karel Reisz, 1981).

  • Si nos dieran a elegir, ¿qué reconocimiento público escoger? ¿Hacer una gran obra a los veinte años y ser saludados como genios precoces (aunque nos acusen de marchitarnos al poco), o florecer con un buen trabajo a los cuarenta después de mucho tiempo de sembrar?

  • Después de una buena caminata, la bendición del cuerpo pesado en la cama, la fiesta del abandono. Si vamos de excursión y el sueño llega en un lugar sin techo, las estrellas vuelven filosófico el momento. Una mirada donde las palabras se nos quedan cortas.

  • En una cuadra, una niña sin vigilancia (¿dónde andarán los padres?) acerca un clavel rojo al morro de un caballo. El caballo, con gesto aristocrático, lo huele un segundo más de lo que toca por pura supervivencia y lo come con delicadeza.

  • Los vestidos wax de Endelea se diseñan en Italia y producen en la ciudad de Dar es Salaam, Tanzania, por profesionales con un sueldo justo. Las marcas pequeñas lo demuestran una y otra vez: es posible crecer con ambición pero sin voracidad.

  • En los avances digitales —algunos francamente ridículos, como el metaverso— se adivina la intención escondida de eliminar el cuerpo y quedarse solo con su representación virtual ideal. Vísceras, fluidos, grasa, uf, qué estorbo, qué pereza. El cuerpo choca con la modernidad. Pero nuestra condición humana nos liga a él, y le debemos respeto y gratitud, que no pleitesía obsesiva.

  • Vergüenza ajena infinita: esos grupos de energúmenos (no son peregrinos, el peregrino es silencio) entrando en las calles de Santiago de Compostela con sus «lo lo loooooo». Yo los clausuraba dos años en un monasterio, a ver si aprendían algo.

  • Las mesas de Gohar World le hubieran gustado al Buñuel de la etapa francesa.

  • Marguerite Duras: «Ya no formo parte de ninguna agrupación, y ahora soy infinitamente más política que antes. No me escondo bajo consignas triviales.»

  • Atemporalidad, un diseño pulcro, excelencia en los materiales y manufactura española. Me gusta mil veces más un bolso clásico —como este de Moi & Sass— que cualquier trasto ‘it bag’ de los que pasan de moda en media hora.

  • Sueño con escribir una Guía de Barcelona para Personas Ociosas, con paseos donde no se visita nada ni se consume todo el rato. Una guía inútil para personas relajadas y libres, lugares con árboles y sombra, fuentes y piedra, una deriva al servicio de la intuición.

  • El vicio divertidísimo de encontrarle parecidos a todo el mundo.

  • Los adoradores de la playa y los sentimentales del mar son dos razas destinadas a no entenderse.