Rachel Yoder, autora de Canina, explora la brutalidad que encierra la maternidad

canina, blackie books
Entrevista a la autora de Canina, Rachel YoderBlackie Books

Hay quienes creen que existen en la actualidad demasiados relatos escritos y audiovisuales sobre la maternidad, una temática que sin embargo, siempre ha sido infravalorada o silenciada. ¿La razón? La idea de que “únicamente preocupa a las mujeres”, pues al parecer quien así lo aseguran nació de un cocotero... El ‘storytelling’ actual se diferencia del previo por negarse a ofrecer una versión maquillada de lo que supone ser madre. Desde ‘Mira lo que has hecho’, de Berto Romero (aunque la mirada de la serie, por ende, es eminentemente masculina) hasta ‘La hija oscura’, la nueva ficción no habla de los hijos siempre como de bendiciones, y por eso, emerge a su vez una nueva figura polémica y controvertida: la de la mala madre.

"Espero que la literatura de maternidad siga en auge para que podamos crear un catálogo enorme de la maternidad, porque ha sido subestimada como una experiencia. No me encanta la idea de la mala madre, pero creo que la literatura la está explotando y al hacerlo, nos está forzando a confrontarnos con ella, porque te enfrentas a tu juicio y a tus expectaciones", asegura Rachel Yoder, autora de 'Canina' (Blackie Books).

"Hay tantos relatos sobre la maternidad como madres”, dice con serenidad. Sin embargo, el suyo es indudablemente diferente. La maternidad es un amor salvaje… tanto, que la protagonista de esta historia, desbordada tras haber abandonado su trabajo en una galería de arte para cuidar a su hijo de dos años y ocuparse del hogar, comienza a transformarse en… una perra. “Al ser madre, comencé a sentirme muy feroz. Conecté de alguna forma con una sensación ciertamente bestial. Estaba comenzando a escribir y mi marido me dijo un día, de broma, que era toda una “perra de noche”, y en ese momento pensé: ¿por qué no escribir un libro sobre una madre que se convierte en perro? Parecía una idea malísima, pero también divertida… ahora, al echar la vista atrás, pienso en cómo los perros son en realidad animales salvajes a los que domesticamos, y por eso pensé que era una buena metáfora.

“Creo que a veces la sensibilidad se ve como una debilidad, pero creo que para una madre, su conexión con un hijo se convierte en una especie de unión psíquica. Estás tan en sintonía con esta parte tuya porque en realidad es algo que durante nueve meses ha formado parte de ti. Yo lo viví como una nueva forma de experimentar la realidad al tener una conexión que jamás había sentido. Es una sensibilidad extra, y fue algo muy animal y biológico para mi cuerpo””, explica la autora. "La maternidad es bonita, pero es innegable que nos esconden sus sombras, y este libro va en contra de eso, porque solo nos habían dado imágenes de madres limpias, perfectas, descansadas y felices".

canina, blackie books
Rachel YoderNathan Biehl

Prueba de que su historia es sumamente interesante (y de que quizás, lejos de ser extraordinaria, es más habitual de lo que pensamos) es que Amy Adams dará vida a esta madre canina en la adaptación al cine de la novela, con la que Rachel se dio cuenta de que no estaba sola: eran infinidad las madres que como ella, se sintieron solas en la maternidad y pensaban estar haciéndolo todo mal. “Especialmente cuando eres madre por primera vez, puede de ser asolador estar sola, sin tu pareja, porque no sabes qué es lo que haces y todo te da miedo. Te sale ese instinto animal según el cual todo es una amenaza a tu hijo. La protagonista tiene muchas voces en su cabeza: las que le dicen qué tipo de madre ha de ser, la voz de su marido, que le dice que tiene que ser feliz, otras más tradicionales que le dicen que tiene que sacrificarse, ser bella, estar callada…", dice Yoder.

"Ella quiere tener amigas, pero le parece complicado conectar con otras madres. No quiere encontrar la amistad a través de la maternidad y no está preparada aún para abrazar su identidad como madre. Es una transición hacia una nueva forma de ser en la que tu cuerpo, tus responsabilidades y tus deseos cambian; es como la transición de niña a adulta. La maternidad es como una segunda adolescencia. En definitiva, el libro va sobre cómo la protagonista encuentra su camino para ser madre… Y en su caso, implica convertirse en una perra”, dice antes de soltar una suave carcajada.

La autora, al igual que su personaje, parecen resignarse a hacerlo todo y sobre todo, a tener que hacerlo todo bien. ¿Acaso no está harta del mito de la wonder woman? “Es que no quiero ser una super mujer, sino una mujer. No quiero hacerlo todo en casa: quiero igualdad con mi marido y sentirme parte de un equipo. Dejar de esforzarnos por hacerlo todo es un acto de autocuidado y un acto radical de feminismo. Creo que hay personas que somos muy exigentes con nosotras mismas y pecamos de perfeccionistas, pero si intentas alcanzar la perfección en la maternidad, te puedes romper. Es demasiado. En un momento dentro de esta experiencia doméstica se me ocurrió que no quería hacerlo todo ni hacerlo perfectamente. Me niego a poner mis habilidades y mis talentos al disfrute de los demás, porque los quiero para mí. Fue una mentalidad nueva en la que me centré en lo que necesitaba”.

Al parecer, no es Rigoberta Bandini la única que quiere ser una perra ni rendir homenaje a las madres de todo el mundo.