Rabia, tuits y televisión: emerge una nueva visión del Trump como ex presidente

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WASHINGTON — Por primera vez el presidente Trump reconoció que tendrá que hacer frente a una vida después de la Casa Blanca. Lo hizo el viernes durante un discurso sobre el coronavirus celebrado en la rosaleda del lado oeste de la Casa Blanca. Prometió que su gobierno no iniciaría una nueva serie de confinamientos. “Con suerte ‒pase lo que pase en el futuro‒, ¿quién sabe qué gobierno habrá? Supongo que el tiempo lo dirá”, dijo.

Aunque se corrigió a tiempo, el desliz dejó entrever que Trump sabía que pronto dejará la Casa Blanca y que el presidente electo Biden tomará su puesto.

Unas 36 horas más tarde publicó un tuit que hacía más explícito ese reconocimiento. “Ha ganado porque la elección fue amañada”, tuiteó Trump, quien dedicó el resto de este y de muchos otros mensajes enviados una apacible tarde de domingo a sus 80 millones de seguidores con el fin de abonar teorías conspirativas sobre operativos del Partido Demócrata para que millones de votos fueran para Biden.

Aunque su reconocimiento de que ha perdido la presidencia fue limitado, y estuvo matizado por delirios de fraude, este fin de semana dio inicio una nueva etapa de la presidencia de Trump que quizás sea la última. Aunque en varios estados siga adelante la impugnación legal de los resultados, parece que Trump sabe que ha perdido y busca una forma de dejar Washington con la que mantenga motivados a sus seguidores.

Trump “nunca va a conceder la victoria en las elecciones”, dice Sam Nunberg, uno de los asesores originales de la campaña de 2016. Al mismo tiempo, “estaría feliz de marcharse”, cree Nunberg. Parece que al presidente ya no le interesa gobernar; no ha asistido a una sesión informativa del equipo de trabajo sobre el coronavirus en casi un año y medio. Millones de personas se han quedado sin trabajo por culpa de la pandemia, pero Trump no ha hecho prácticamente nada para unir a los congresistas demócratas y republicanos más allá de publicar una serie de tuits tan confusos y contradictorios que solo han servido para separar más a ambos partidos.

El presidente Trump actualiza información sobre el programa Operation Warp Speed desde la rosaleda de la Casa Blanca (Carlos Barria / Reuters).
El presidente Trump actualiza información sobre el programa Operation Warp Speed desde la rosaleda de la Casa Blanca (Carlos Barria / Reuters).

“Probablemente estemos mejor en la oposición que en el gobierno”, dice Nunberg de su exjefe, quien lo despidió y luego readmitió.

Ser la oposición a una presidencia de Biden significa que Trump puede seguir atizando las brasas con su afirmación de que las elecciones fueron “robadas” sin tener que hacer frente a la total deshonestidad de esa afirmación. Esa perspectiva claramente le parece atractiva: el sábado Trump saludó a sus seguidores reunidos en el centro de Washington D. C cuando la caravana presidencial se dirigía al norte de Virginia, donde Trump pasó dos días jugando al golf.

Entre los asistentes de lo que se había anunciado como la “marcha del millón de Make America Great Again” ‒pero que, en realidad, fue un evento menor‒ donde integrantes de organizaciones supremacistas blancos como los Proud Boys y los Oath Keepers. No necesitan más que un saludo con la mano para saber que Trump está de su lado y ellos del suyo.

“Robaron las elecciones de varias formas”, dijo el sábado por la tarde el fundador de Oath Keepers, Stewart Rhodes, a un periodista durante la manifestación en apoyo a Trump celebrada en Washington. Para ello, citó las mismas pruebas inconsistentes que Trump explotó en su cuenta de Twitter.

“No se irá a ningún lado”, dijo otro manifestante.

Personas que se identifican a sí mismas como integrantes de los Proud Boys se unen a seguidores del presidente Trump el sábado en Washington D. C. (Jacquelyn Martin / AP).
Personas que se identifican a sí mismas como integrantes de los Proud Boys se unen a seguidores del presidente Trump el sábado en Washington D. C. (Jacquelyn Martin / AP).

Es costumbre que un presidente se comprometa a hacer todo lo posible para ayudar a su sucesor, aunque solo sea permanecer en silencio. Si bien Barack Obama encabezó una campaña en la que criticó implacablemente a George W. Bush, su predecesor republicano le mantuvo al margen durante el gobierno de Obama. Obama hizo lo mismo con Trump, a pesar de que prácticamente toda la carrera de Trump como figura política nacional se ha basado en insinuar falsedades sobre el país de origen, la inteligencia y las lealtades de Obama.

La intención de Trump no es seguir el manual de buenas prácticas de un expresidente, sino seguir con el título de presidente. El sábado por la noche, cuando se produjeron enfrentamientos en las calles de Washington, Trump calificó a los manifestantes antifascistas de “escoria”. Volviendo a apelar a la aplicación de la ley, instó al Departamento de Policía Metropolitana a “hacer su trabajo y que no se contengan”.

Agente del caos eterno, Trump sabe que es irresistible para los editores y productores. Eso ha generado frustración entre los demócratas, quienes admiten que cada nuevo ciclo de noticias que domina Trump es un ciclo de noticias que gana Trump. “Rompan con esa costumbre” suplicaba el domingo por la noche el demócrata Joe Lockhart, tras ver que el fin de semana aparentemente el presidente saliente recibió más cobertura que el entrante.

“Dejen de darle lo que quiere: atención”, dijo Lockhart en Twitter. “El presidente electo es la historia a contar. La COVID es la historia a contar”.

Trump insiste en lo contrario. Para seguir siendo la historia, podría aunar fuerzas con un medio que le brinde la atención que desea para mantener vivas sus posibilidades políticas, en caso de que decida postularse nuevamente a la presidencia en 2024.

Aunque no hubo institución más responsable de su ascenso político que Fox News, Trump criticó al canal hace unos días por creer que decantó demasiado rápido la balanza para Biden en estados cruciales como Arizona.

Seguidores del presidente Trump participan en una protesta celebrada el sábado con el lema “Detengan el robo” (Hannah McKay / Reuters).
Seguidores del presidente Trump participan en una protesta celebrada el sábado con el lema “Detengan el robo” (Hannah McKay / Reuters).

Esto ha hecho especular con que Trump se alineará con Newsmax, el medio conservador impulsado por su amigo de Florida del Sur Christopher Ruddy, o One America News Network, un presuntuoso medio conspirativo que ha ganado muchos seguidores entre la base de Trump.

Ruddy explicó a Yahoo News que no estaba abierto a vender Newsmax, una referencia aparente a un artículo del Wall Street Journal y a otras informaciones aparecidas en las últimas semanas, según las cuales, colaboradores de Trump estarían comprando el medio de comunicación. Ruddy explicó a Yahoo News que Trump le llamó la semana pasada para felicitarle por los índices de audiencia de Newsmax, una preocupación permanente del presidente.

“Pienso que van a estar muy activos en los medios. Pienso que seguirán siendo una fuerza importante”, dijo Ruddy. Dijo que le haría feliz dar a Trump un puesto destacado en Newsmax. Pasarle el medio a un hombre que no es propenso a compartir o comprometerse es otro asunto. “No quiero que Newsmax se convierta en Trump TV”, dijo Ruddy.

Preguntado sobre cómo podría comportarse tras abandonar Washington, Ruddy se refirió a su amigo Ed Koch, quien fuera alcalde de la Ciudad de Nueva York en los años 80. Ruddy dice que Koch estuvo “deprimido” al dejar el Ayuntamiento. Especialmente su último mandato estuvo marcado por el paroxismo horrible de la violencia racista, pero se convirtió en estrella televisiva, crítico cultural y poder político en la sombra, tanto que Obama lo cortejó (con éxito) en 2012.

“En cierto sentido, era más poderoso e influyente sin ser alcalde”, dice Ruddy de Koch, fallecido en 2013.

La pregunta que irritará a los republicanos es si Trump realmente querrá postularse a la presidencia nuevamente dentro de cuatro años. Una base ofendida y un acceso sin trabas a los medios de comunicación podrían ser los ingredientes perfectos para esa postulación.

“Te lo digo, si decide postularse, no habrá primarias [para la presidencia] en el Partido Republicano”, dice el exasesor Nunberg.

Nunberg piensa que cuando deje el Despacho Oval, Trump debería dejar una nota a Biden en el escritorio Resolute en el que rompa con los buenos deseos habituales que dispensan los presidentes y que, en lugar de eso, le advierta de lo que está por venir: “Nos vemos en 2024, Joe”.

Alexander Nazaryan