La rabia de Fontes: "Quizá necesite un psicólogo, pero en 2023 tengo que ganar una medalla"

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Photo credit: BSR Agency - Getty Images
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MÚNICH (ALEMANIA). Está siendo un verano de lágrimas para Ignacio Fontes. Las que echó, desconsolado, el día que salió la selección para el Mundial de Eugene en los 1.500 metros y estaba fuera, aunque luego pudo entrar por la Covid de Adel Mechaal, y las que le brotan en la zona mixta del Olympiastadion de Múnich, donde el capitán Javier Cienfuegos se le encuentra y se lo lleva a sus brazos gigantes para consolarle.

Después se calma y sonríe, aunque esté a punto de romperse, y ahí cuenta que cuando solo habían pasado 400 metros de la final de los 1.500m, la del bronce de Mario García Romo, en la que terminará 11º en más de 3:40, ha vuelto a bloquearse. "Ha sido una agonía, ver que se van, que no puedo, que pierdo posiciones. Es la tercera vez que me pasa y no quiero crear un precedente en mi cabeza, porque hoy me he agobiado de verme otra vez en la misma situación y tengo que trabajar en ello".

Y rabia el granadino, campeón de Europa sub-23 en 2019, porque esta vez se veía peleando por las medallas no solo por un top-8 como en las finales olímpica de Tokio y mundial de Eugene, donde tampoco consiguió salir de las últimas posiciones. Es, como entonces, una final rápida, pero en la que se hunde mucho antes de lo previsto. "El ritmo era perfecto para terminar muy fuerte, es la final en la que más me ha jodido terminar así", lamenta.

Es una cuestión mental, de otro modo no se lo explica. Ha tenido descanso desde las semifinales, que a 3:39 no le exigieron demasiado. "Quizá tengo que trabajar con un psicólogo deportivo esa ansiedad porque este año mentalmente no estoy a tope, empecé mal la temporada a cubierta, empecé mal al aire libre, me ha pasado factura", cuenta, y recuerda que ha tenido enfermedades, ha perdido entrenamientos porque la facultad le exigía demasiado y se le ha hecho bola, y aún le quedan tres asignaturas para terminar Medicina, y aún así en primavera se pegó un importante tute de viajes para competir en la Liga de Diamante, porque su ambición en el atletismo era máxima.

"Tengo que empezar la temporada de otra forma, porque el año que viene tengo que estar con una medalla colgada al cuello, en el Mundial o donde sea, creo que valgo y tengo calidad para ello, quizá me falta más entrenamiento, pero esto tiene que ser un punto de inflexión, porque un cuarto golpe como este sería muy duro", reflexiona.

"Hay que hacer lo que sea, trabajar más, que es la clave, y mentalizarme para dar la talla en estos campeonatos, que es donde valgo, sino me decepciono a mi y es un sabor jodido que se me vaya otra oportunidad", añade sin piedad con él mismo.